La gestión del tiempo de los docentes

Desde hace algún tiempo estoy introduciendo ideas en algunos artículos que, con una adaptación para utilizarlas en nuestro entorno educativo, provienen de determinados blogs de interés de obligada consulta para los docentes interesados en realizar un mejor trabajo, para así poder beneficiar a sus alumnos. Entre estos blogs, está el de Edna Sackson, de donde extraigo y, posteriormente, reelaboro el siguiente artículo.

Los docentes parece ser que nunca tenemos suficiente tiempo, ya que tenemos un temario que cubrir, cosas que enseñar, ejercicios y exámenes a corregir burocracia que rellenar y reuniones a las que asistir. Por ello, es importante, que sigamos las siguientes indicaciones (aunque puede haber muchas más que son tan, o más importantes, que las que se especifican a continuación que, sólo son utilizadas como ejemplo).

No estar todos los días hablando del montón de trabajo que tenemos y del poco tiempo para hacerlo

Si nos pasamos el día quejándonos (muchas veces con razón) del poco tiempo que tenemos para realizar todo lo que tenemos que hacer (preparar clases, corregir, tareas burocráticas, etc.) al final va a resultar que no tendremos tiempo. El autoconvencimiento en la imposibilidad temporal, al final hace que la realidad sea tal como la concebimos y, siempre estemos escasos de tiempo. Aunque he de reconocer que, la capacidad de transmitir nuestra limitación temporal en la realización de determinadas actividades docentes, a veces puede ayudar a descomprimir un poco esa presión.

Reducir las reuniones

Si seguimos manteniendo la gran cantidad de reuniones, en muchos casos totalmente inútiles, y más enfocadas a la terapia de grupo que a cuestiones docentes, estaremos perdiendo un tiempo valiosísimo que podríamos dedicar a otras labores educativas. Por eso, sería de agradecer pocas, sobre temas puntuales y sin desviarnos de los mismos. La carga horaria de las misma si excede de una hora, ya desvirtúa completamente el objetivo de la misma y, se convierte automáticamente en una pérdida de tiempo. ¿Cuántas veces nos encontramos docentes aburridos, corrigiendo ejercicios, leyendo el periódico o haciendo «dibujitos» en esas maravillosas reuniones que no sirven de nada y de las cuales no se saca nada de provecho?

Eliminar y/o facilitar la burocracia

Programaciones, actas, organización de salidas escolares, hojas de tutoría,… nos consumen una cantidad de tiempo increíble. Lamentablemente, la tendencia por parte de la Administración es en aumentar esta carga de trabajo, lo que hace que nuestro tiempo para cosas realmente útiles se reduzca. En este caso, lo único que podemos hacer es «rezar» para que, poco a poco, se facilite esas tareas tan tediosas y poco productivas, o se nos facilite la forma de realizarlas.

Uso de técnicas de trabajo

Cuando estamos desbordados por la cantidad de trabajo que tenemos pendiente, podemos usar diferentes técnicas de trabajo (entre las cuales la más conocida y utilizada actualmente es la «pomodoro«, que consiste en establecer períodos de trabajo intensivos de 25 minutos, tomando pequeñas pausas entre dichos intervalos, para parar durante un lapso de tiempo más largo al finalizar unas cuantas sesiones de trabajo).

Establecer rutinas en el aula

Si confiamos en los estudiantes y, ejercemos un control menos férreo en el aula, podemos conseguir un aprendizaje independiente (en cierta manera), que permita que la presión de esa clase se reduzca, con lo que conseguimos tener un mayor descanso psicológico, lo que nos permite disponer de más tiempo en condiciones con un menor cansancio (porque el cansancio psicológico muchas veces se convierte en físico) y, con más capacidad de «hacer trabajo en condiciones». Si la presión del aula es excesiva, el esfuerzo que nos supone mantener esa situación de control, provocará que al finalizar el día no tengamos ningún tipo de capacidad para ponernos a hacer nada y, en caso de hacer algo, el resultado sería bastante más que mejorable.

Colaborar usando herramientas colaborativas (GDocs, Wikis, etc.)

Si establecemos espacios de trabajo colaborativos, ello nos permite poder prescindir de la mayoría de «reuniones presenciales» y, nos otorga un mayor margen de maniobra para poder dedicar el tiempo a otras actividades. Las posibilidades asíncronas y síncronas que nos ofrecen diferentes herramientas facilitan la posibilidad de ese trabajo cooperativo que, en muchos casos, será bastante más efectivo que esas reuniones interminables.

Usar algún tipo de red social (o asimiladas)

Usando redes sociales colaborativas (Internet en el Aula, Tecnoprofes, etc.) o cualquier otra herramienta de comunicación bidireccional (Facebook, Twitter, etc.), dispondremos de un lugar donde nos permitirá, en caso de necesitar un recurso, vídeo, artículo, etc. contactar con compañeros que a lo mejor saben donde encontrarlo o, que incluso, nos pueden llegar a facilitar un enlace para acceder a lo que necesitamos. También será un lugar de encuentro para resolver dudas y, como no, para procastinar un rato (desconexión que también ayuda a crear una distensión en un arduo trabajo). Hay herramientas fantásticas que, pueden ayudar mucho a nuestro trabajo.

Crear un blog de aula

La creación de un blog de aula se habría de hacer imprescindible, ya que es un sitio excelente para interactuar con nuestros alumnos. Ellos pueden responder a cuestiones que se plantean, comentar cada artículo (que puede ser actividad y/o tema de trabajo) y tener un espacio para discutir (en el árbol de los comentarios), sin que sea necesario dedicar tiempo del aula para ello. Ello presenta un problema, que es la buena disposición del docente (ya que son horas «fuera de su horario laboral») a utilizar este tipo de recursos con sus alumnos. Pero, gracias al establecimiento de estos blogs, la posibilidad de dedicar las horas de aula presenciales a otras tareas, hace que sea un complemento ideal.

Gestionar correctamente el correo electrónico

Se hace necesario establecer diferentes carpetas en la bandeja de entrada, para así poder tener un sistema de priorización en la contestación de los mensajes. Ni todos necesitan ser contestados inmediatamente ni, en muchos casos, es imprescindible su respuesta ya que simplemente son para comunicar determinados eventos. Una solución es dedicar un lapso de tiempo (cada x días) para hacer una revisión y clasificación del mismo, respondiendo a las cuestiones que lo necesiten. En caso de redacción de los mismos, hemos de ser capaces de ver la «necesidad de ese envío» y, la inmediatez del mismo. También es imprescindible el establecimiento de una cuenta de correo electrónico profesional, donde no nos envíen los típicos mensajes en cadena que, a pesar de ser muy bonitos e hilarantes, no aportan nada a nuestro quehacer profesional diario y, que tienen que mantenerse en otro tipo de cuentas.

Priorizar

Hemos de ser capaces de decidir qué es urgente y qué puede esperar. Si no somos capaces de realizar esa discriminación, tareas «poco importantes» nos ocuparan una gran cantidad de tiempo que, impediran que lo realmente importante se retrase.

Tan sólo unas pequeñas cuestiones que nos habrían de permitir saber organizar mejor nuestro tiempo, aunque reconozco que, en muchos casos «la desorganización» se apodera de mis acciones (por muy claros que tenga los puntos anteriores).

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En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

7 Comments
  1. Trabajé 8 años en una multinacional americana antes de ser profe y ya allí vivía esta misma problemática. Entraba a las 8 y salía a las 8 si había suerte. Ahora que en teoría no debería de trabajar ni la mitad, sigo con la misma sensación de «no me dá el tiempo»: siempre hay cosas que corregir, o algo que añadir al blog, o preparar clases, o rellenar documentos, o que se yo que más! Creo que es problema genérico de los españoles, y por inclusión del docente español 🙂 …
    Las pautas que das, están muy bien, son las que siempre te dicen. Y es cierto q si eres ordenado y disciplinado funcionan … el problema es que al dejar huecos libres, tú mismo te añades más y más tarea… En fin, que también debemos saber donde poner el límite y si bien es cierto que hay mucho vago en la profesión, también hay más de un «workaholic» 🙂

  2. Totalmente de acuerdo con Angelica: hay mucho vago en esta profesión y más de un «workaholic»(forzoso). ¿No va siendo hora de revisar esto?

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