La mayoría silenciosa

Durante muchos meses estuvo en boca de muchos políticos, tertulianos de diferentes debates televisivos y radiofónicos la expresión: La mayoría silenciosa. Este concepto  en términos  políticos lo  puede utilizar un gobernante para afirmar que  ante una  disyuntiva todos aquellos que no protestan de forma visible contra sus decisiones, las apoyan, obviando la posibilidad de que personas disconformes con sus acciones se hayan quedado en casa o se callen o simplemente pasen. En Cataluña sin ir más lejos, se ha utilizado este término para afirmar con la más absoluta frialdad que los que se quedan en casa porqué no acuden a una manifestación es que están totalmente en contra de la opinión de los que se manifiestan…

Fuente: Hermano Lobo
Fuente: Hermano Lobo

En educación este término también lo podemos atribuir a aquellos profesores que no se manifiestan por nada. Que no demuestran ningún tipo de interés por algo o que no demuestran su preocupación por los acontecimientos. Que no intervienen en las redes sociales, dando su punto de vista o compartiendo materiales. Aquellos docentes que entran a las nueve menos un minuto y se van a las cinco en punto. Aquellos maestros que cierran la puerta de su clase sin dejar ver que se cuece dentro de ellas. Aquellas que cumplen con su obligación pero que no les pidas más implicación. Aquellos que en el claustro nunca levantan la mano para aportar y sólo para asentir…. ¿Estamos en disposición de afirmar que estos maestros no aman su profesión? ¿estamos seguros que estos docentes no desean un cambio educativo? ¿Por el hecho de callar están  conformes con lo que viven?

De estos tipos de maestros está copado nuestro sistema educativo, no nos podemos engañar, los que como yo, paseamos por la plaza de Twitter y nos alegramos de que muchos maestros pongan su parada y pongan al servicio del resto de paseantes sus materiales, sus nuevos recursos, sus innovaciones. No nos podemos engañar, los que como yo, nos emocionamos al debatir con otros muchos docentes nuestras ganas de hacer un cambio en la educación. No nos podemos engañar, los que como yo, nos liamos a pasar horas buceando en la red para encontrar docentes con ganas, motivados, seguros de que algo nuevo se está cociendo.

Porque hay una mayoría silenciosa que no está en Twitter, hay una mayoría silenciosa que no se pronuncia, hay una mayoría silenciosa que no sabemos qué piensa, hay una mayoría silenciosa que no tiene altavoz para hablar porque simplemente no quiere.

Esta mayoría silenciosa es la que tiene la clave para el cambio educativo, es la que hay que hacer lo posible para hacerla visible. ¿Cómo?

Si Mahoma no va a la montaña, pues la montaña deberá ir… hemos de incentivar en nuestros claustros espacios para la reflexión y el debate, hemos de provocar que cientos de maestros muy válidos se hagan ver. Hemos de intentar que nuestras salas de profesores sean ágoras de debate,  ¿por qué no colgar en sus paredes (en vez de las reivindicaciones de turno de algún sindicato) frases que alienten al cambio?  ¿Por qué no repartir artículos de reflexión entre el profesorado y poner día y hora para compartir opiniones? ( mejor repartir, porque algunos docentes aún miran de uvas a peras el correo electrónico)

Si queremos de verdad provocar una marea de cambio, hemos de mover las aguas, hemos de despertar esa mayoría silenciosa de nuestros claustros y oír su voz.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Joan Moya

Profesor de primaria de la concertada, en una escuela muy pequeña de Barcelona. Me defino intentando mantener un orden de prioridades: como persona o ser humano, padre, hijo, profesor, deportista jubilado y entrenador de fútbol sala. Uno no puede enseñar si no está día a día aprendiendo.

2 Comments
  1. Esta es una reflexión que lleva años conmigo. No están ni se les espera. No están en twitter pero tampoco están en el correo ni en el claustro. En el café te piden que desconectes. Y así pasan los meses y los años. Yo he tirado la toalla. He compartido, instruido, acompañado y alentado tantas veces pa ná que perdí toda esperanza. Te dicen «no tengo ni twitter ni facebook» tan satisfechos consigo mismos como Resines.
    Mi labor «evangelista» se centra ahora más en el alumnado (adulto) para dar a conocer el potencial de las redes como motor de auto-aprendizaje.

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