La primera ley de Newton

Lo primero agradecer a Jordi la confianza depositada en este docente maledicente que aporrea el teclado, para formar parte de esta comunidad de gente que cree en la enseñanza pero no en la que nos venden. No conozco a Jordi, le leo hace años y me gusta su estilo corrosivo, quizá no estemos de acuerdo al 100% pero coincidimos en muchos análisis, y en los que no sea así discutiremos a nuestro estilo, a dentelladas. Ya vale de almíbar y vamos a mi primer post educativo en blog ajeno (en algún blog político ya he hecho mis pinitos). Al lío.

Quiero escribir sobre las presiones familiares en el entorno educativo, entre otras cosas. Llevo 27 años en la educación pública y he estado en unos 13 institutos diferentes, en algunos pequeñas sustituciones y en 3 de ellos bastante más (13, 6 y 6 años respectivamente), y en casi todos, los roces entre estamentos han estado presentes con mayor o menor virulencia. El alumnado por una parte, el profesorado por otra y los progenitores pululando por ahí, la cosa es que muchas veces más que remar en la misma dirección ha habido peleas por los remos, por el timón y hasta por el rumbo. Ahora viene cuando la matan, en el siguiente párrafo.

Al dueño de este espacio, el malhumorado Jordi, le gusta meter el dedo en la llaga en muchas de las cosas que se dan por hechas en nuestro mundo educativo, como por ejemplo el asunto de la evaluación. Sonaría de un fanfarrón insufrible decir que ya sé, más o menos, la nota que va a sacar en junio cada una de las personas que componen mi alumnado, pero si hago una apuesta probablemente la ganaría. Y además soy de Bilbao que la fanfarronería va en los genes. Después de la primera evaluación hecha al modo tradicional chapa+ejercicios+exposiciones+exámenes, y vistas las fortalezas y debilidades de cada adolescente, casi podría hacer los informes finales ya porque si algo tiene nuestro modelo educativo es que es predecible al 100%. Si de ahora en adelante, o desde el inicio si me apuráis, si me dedicara a dar clase en plan creativo, sin exámenes, por proyectos, 100% TIC, con curricula flexibles, respetando las inteligencias múltiples o haciendo el pino, probablemente las notas fueran las mismas pero…

Fuente: Morguefile
Fuente: Morguefile

Pero hay una ley muy curiosa en esto de la educación que es la primera ley de Newton, esa que dice que si no se aplica una fuerza el objeto se queda parado o en movimiento uniforme, esa misma, y resulta que es aplicable en nuestros instis y escuelas, y hasta en las relaciones de pareja. Si no haces lo que se venía haciendo y como han aprendido las generaciones de la revolución industrial hasta hoy, doscientos y poco cochinos años, esto es, docente sabelotodo, chapa, apuntes, ejercicios, memoria, trabajos, examen y nota, pues eso, que si te sales de la tradición, de la norma, te van a caer h*stias hasta en el cielo de la boca. El alumnado será quizá lo más amoldable y podría seguir el rollito, los y las otras docentes pondrán el grito en el cielo porque no estás dando el programa como hay que darlo, te estás saliendo del currículum y les estás dejando en mal lugar. Pero el toque de atención principal va a venir de las familias, de esos progenitores que se educaron como tú, que aprendieron como tú, que son como tú, pero creen en el valor intrínseco de un examen, como si eso fuera posible de explicar. Te argumentarán que en la vida todo son exámenes, bueno, mejor, memorización y exámenes, desde el de conducir hasta el First o como se diga eso. Te presionarán porque si pierden la costumbre de hacer exámenes, ¿qué van a hacer en el insti donde cursen Bachillerato que está todo basado en esas pruebas escritas? Y la selectividad, eh, ¿qué me dices de la selectividad, modernillo de las narices? ¿Y qué hacer entonces? Salten al último párrafo, eup!

Me gustaría tener una varita mágica de las de Harry Potter pero manejarla como Hermione, que es la empollona y mi favorita. Damos clases como se viene haciendo desde la ola industrial, ese remedo de la fábrica con sirenas, rendimiento y obediencia, pero otra ola, la tecnológica, está ahí y pide ser surfeada, la ola que pone el saber al alcance de nuestros dedos, la que te permite aprender en 2D y en 3D, en virtual y en local, la que tiene una aproximación a los problemas y a las tareas que no existía hace 40 años. En mi blog he alabado la rutina, la memorización y hasta el sistema que critico más arriba, pero es que me gustaría darle un vuelco a todo, enseñar, sí, pero de otra manera. Mi alumnado actual se parece al de hace 27 años en sus ganas de aprender, a veces a pesar de cómo enseñe yo, pero se diferencia de aquel lejano alumnado (suena terrible) en su capacidad para trasegar información, para procesarla, para jugar con ella. Les falta fijación pero les sobra «chisposidad» y me fastidia sobremanera no saber o no poder aprovecharlo. Una solución quiero…

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mikel

Bilbaino, irakasle, antimilitarista y bastante procrastinador. Me gusta educar, instruir, enseñar, que no son necesariamente sinónimos, pero ante todo me gusta estar a la contra de lo establecido, sacarle punta a un queso de bola y meter el dedo en el ojo a quien se lo merezca. Me caí de pequeño en una marmita de speed y desde entonces lo sufro y lo sufre mi alumnado. De derrota en derrota hasta la victoria final.

9 Comments
  1. Hola Mikel! Muy interesante tu artículo! Quiero decirte que comparto muchas de tus ideas y que…no estás sólo! Lo cierto es que, algunos profesores como tú, intentamos innovar y adaptarnos a los nuevos tiempos. Yo también apuesto fuerte por la tecnología en la educación, una nueva era educativa está en marcha. Llevo 15 años en la enseñanza pública y he conseguido de momento 4 certificados de innovación gracias, en buena medida por «apuntarme» a la formación del profesorado más puntera (TIC, práctica reflexiva, competencias básicas, comunidades de aprendizaje, proyectos europeos…). Aún me queda mucho por hacer! Pero el plan está en marcha…

    1. Y ojalá todos esos sistemas de la nueva ola consigan hacernos cambiar la forma de dar clase, de transmitir conocimiento y ante todo y sobre todo, la forma de evaluar, que es penosa. Ya me contarás.

  2. La aceleración de un objeto es directamente proporcional a la fuerza neta que actúa sobre él e inversamente proporcional a su masa.Segunda Ley de Newton.

    Cambiar un claustro es prácticamente imposible, una clase algo mas probable, incidir en algunos profesores o alumnos muy posible. Luego cada uno lo tratará de aplicar como pueda.

    Animo Mikel y Jordi, como decía la canción, «lo estáis haciendo muy bien «. Como decía Saizarbitoria en «Ene Jesus» : «Atrevámonos con lo imposible, siempre habrá tiempo para vender «maquinas de coser».
    Un saludo

    El trabajo necesario para cambiar el estado de un sistema aislado depende únicamente de los estados inicial y final, y es independiente del método usado para realizar el cambio. Primera Ley de la Termodinamica.

  3. Yo también soy interina (entiendo que, o aún lo eres, o lo fuiste). Y quiero contarte que en mi instituto todo el claustro está por la innovación (al menos de boquilla: otra cosa será lo que hagan dentro de sus clases).

    O sea que cuando voy a la sala de profes y explico que, en vez de un examen, voy a comprovar si los alumnos han leído y comprendido Tirant lo Blanc (lectura prescriptiva de Bachillerato aquí en Cataluña desde que yo estudiaba) pidiéndoles que hagan un anuncio de lo que podría ser la película del libro (algo así como si les pidiera un <b<booktrailer), nadie me mira mal, la jefa del departamento me pide que le pase los mejores trabajos para colgarlos en la web del centro y el que lleva la revista (digital) del centro también está esperando que le mande algún trabajillo para que sus alumnos lo comenten y publiquen. Y es posible que los expongan cuando la jornada de puertas abiertas de este año, para atraer nuevas familias al centro!

    Lo mismo me pasa con las exposiciones orales de bachillerato: nada de exposiciones orales a los 16 años! Les pido que den clase! En primero, a sus compañeros; en segundo, a diferentes grupos de la ESO. Y también para ello cuento con el apoyo de mi departamento (imprescindible, puesto que yo no doy clase a todos los niveles de la ESO, solo a primero) y del resto del Equipo Docente (porque los alumnos deben ausentarse de algunas clases para poder dar sus «lecciones»).

    Y lo mejor de eso? Somos un centro público. Totalmente público. Con cerca de un 95% de alumnado inmigrante (y aproximadamente un 10-20% de alumnado recién llegado de sus países, cada año). Nuestros alumnos son felices cuando acaban la ESO y los que deciden hacer la selectividad (a muchos la conciencia de las necesidades familiares les impulsan a saltar a la FP, porque saben que desde ahí también podrán pasar a la universidad, cuando llegue su momento) la aprueban con holgura.

    En mi centro estamos orgullosos de nuestros alumnos. Si nosotros tuviérmos que emigrar a sus países, querríamos que nuestros hijos se parecieran a ellos.

    1. Con mucho retraso pero tengo que comentar esto. De verdad, qué mérito el tuyo, y por extensión, el vuestro. En casi todos los centros por los que he pasado hay demasiada inercia, demasiados de los defectos que salían en El Libro Rojo del Cole, y lo peor es que ya están impregnados en el alumnado. Piden libro, apuntes hechos, algo que estudiar, memorizar y vomitar en el examen para sacar buena nota, y se lo damos. Tendría que vivir otra vida para dar clases como a mí me gustaría, pero yo también caigo con facilidad en la Primera Ley de Newton, ay!

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