La privatización de la educación es buena, aunque sus resultados no lo sean

Uno de los fundadores intelectuales del neoliberalismo, el filósofo de la escuela austriaca Ludwig von Mises, sigue siendo un referente para muchos pseudoeconomistas que hoy pululan por los medios de comunicación. Mises decía que es un error vincular los beneficios de las privatizaciones con sus resultados colectivos. Según su visión,  las privatizaciones son buenas independientemente de que puedan comprobarse sus buenos resultados colectivos. Si se encuentran datos empíricos que apoyen las privatizaciones, genial, pero si no se encuentran, no pasa nada. El motivo que esgrimía, es que las medidas privatizadoras se justifican a priori desde el sentido común. Para él, la lógica abstracta, lo que él llamaba la praxeología, determina la verdad por encima de la realidad verificable. Este desprecio por los resultados resulta chocante cuando se plantea, pero lo sorprendente es que se sigue usando impúdicamente en las argumentaciones de los detractores de lo público,  en todos los ámbitos.

Fuente: Pixabay

En esta época la innovación metodología se ha convertido en un nicho de mercado para algunos emprendedores del mundo empresarial. Esto acarrea muchos riesgos, el más grave es que se desvíen los criterios a la hora de valorar las metodologías. Me explico, si tu empresa es especialista en una metodología determinada, puedes forzar los resultados, estadísticas, etc. para usarlos a tu favor. Si un grupo de empresas considera que una metodología didáctica se adapta mejor a sus necesidades de mano de obra, pueden convertirla en la metodología de moda. El cambio metodológico se vende como un bien en sí mismo, independientemente de que se hayan comprobado sus resultados. Así las cosas, los estudios que muestren resultados negativos, pueden taparse con otros estudios patrocinados y precocinados con los que se obtienen los resultados deseados. Simplemente hay que saber jugar con la realidad. Con un poco de creatividad y una buena selección de contextos propicios, podemos convertir lo negativo en positivo y a la inversa. Cuando la verdad no nos interesa en nuestro argumentario, entramos en lo que algunos llaman la postverdad.  La postverdad se defiende, no porque se verdad, sino porque interesa que se crea que es verdad.

En realidad, la filosofía neoliberal en todas sus manifestaciones, siempre se ha basado en una misma premisa universal: lo que me interesa a mí, interesa a los demás,  lo que es bueno para mi, es bueno para los demás, lo que me enriquece a mí, enriquece a los demás, etc. La verdad es que eso depende de cada caso, en el momento en el que se toma como una afirmación universal, es cuando la convierte en una falacia engañosa.  Los intereses lucrativos particulares, se disfrazan de interés general en forma de eslóganes publicitarios, que van calando a fuerza de repetirlos: “Para mejorar la eficacia, hay que privatizar y/o externalizar servicios al sector privado” es un grito que hemos oído con frecuencia. Una idea que defienden por igual los inversores que aportan el capital, y los  educadores que trabajan para ellos. Unos educadores que no han podido acceder a un sector público recortado. Otro eslogan muy cacareado: “Hay que integrar el mundo educativo y el mundo laboral”. Un eufemismo para referirse a la subordinación de la educación a las necesidades de algunos sectores empresariales.

Aún sobreviven islotes de objetividad en ciertos ámbitos académicos y profesionales, libres de prejuicios comerciales. Aquellos que aún no han sido captados por la lucrativa y prestigiosa financiación privada. Sin embargo estos estudios carecen de los altavoces mediáticos que tienen los otros, y pasa inadvertidos bajo el tsunami de información educativa.  La falta de información, lleva a los docentes con cierto espíritu de superación, a recurrir casi siempre al método de validación más sencillo y accesible: el ensayo error. En función de esto, yo mismo puedo hacer una serie de valoraciones libres de intereses comerciales y basadas únicamente en mi propia experiencia personal:

  • La eficacia en la consecución o no de aprendizajes, no tiene relación directamente proporcional con el mayor grado de innovación metodológica.
  • La eficacia de una metodología, no tiene que ver únicamente con el tipo de alumno, también con el tipo de docente. El carácter del docente es un factor fundamental a la hora de lograr mayor o menor resultados con la misma metodología.
  • No se consiguen mejores resultados cuanto menor sea el número de alumnos, pero sí que existe un umbral por arriba. Hay metodologías eficaces que no pueden aplicarse en aulas con muchos alumnos (más de 20). Cuando los grupos cuentan con un número de alumnos entre 16 y 20, se consiguen mejores resultados evidentes, que si es número mayor.  Si es menor de 16, no he encontrado ventajas sustanciales.
  • Hay una relación directa entre el tiempo dedicado a preparar las clases y el resultado. Si tuviera menos horas lectivas y más tiempo para preparar las clases, mis alumnos obtendrían mejores resultados académicos.
  • La realidad laboral de los padres de los alumnos, es uno de los principales factores que influyen en su rendimiento académico. Ya sea porque los progenitores carezcan de empleo, o porque trabajen tantas horas que apenas pueden estar con sus hijos, o porque toda la familia participa en actividades de economía sumergida, etc. Estas realidades influyen en el alumno generando unas tendencias perversas que difícilmente se pueden contrarrestar desde la escuela.
  • Las aulas en las que los suspensos son una minoría, son fácilmente “recuperables”, al contrario pasa en  las aulas en las que los suspensos son la mayoría. Este problema afecta más a los centros públicos, ya que algunos centros concertados/subvencionados evitan a los alumnos con malos resultados usando varios mecanismos. Así las cosas, los alumnos que tienen malos resultados o tienen problemas de conducta,  van a parar a los centros públicos o a otros centros concertados no elitistas. Por ejemplo, cuando se expulsa a un alumno de un centro público, tras un expediente, siempre se le traslada a otro centro público y nunca a un centro concertado, a pesar de que está igualmente sustentados con fondos públicos. Esta discriminación del sistema de público me parece injustificable e injusta.

Derivado de lo anterior, las propuestas que veo más beneficiosas para mejorar la calidad de la educación serían las siguientes: menos alumnos por profesor hasta llegar a los 20 en clase, sustituir horas lectivas para los profesores por horas de preparación de actividades, y que esto pueda supervisarse, cambiar la estructura socioeconómica y laboral para que los padres puedan trabajar y tener tiempo de atender a sus hijos, mayor integración entre el sistema público y el concertado para evitar la selección de alumnado.

La mayoría de estas medidas van en contra de la tendencia neoliberal predominante en esta época, por eso no creo que se lleguen a plantear por parte de la casta política. Soy consciente de que, si alguna de estas ideas tuviera algo de difusión, se activarán automáticamente los resortes mediáticos con lemas como los siguientes:

  • Lo privado funciona mejor que lo público, como todo el mundo sabe, por lo tanto, privaticemos más la educación.
  • Regular la educación concertada es estar en contra de la libertad.
  • Un número de alumnos superior a 25 no afecta a los resultados, fíjate lo que pasa en tal centro o en tal país.
  • ¿Aún menos horas lectivas para los profesores? Pero si los profesores trabajan menos que nadie, hatajo de vagos.
  • La realidad socieconómica y laboral no puede cambiarse, es la que es y punto. Si estás en contra del (neo)liberalismo, es porque eres un procomunista bolivariano.

La privatización de sistema educativo, igual que en otros ámbitos, sigue su curso. Aunque las privatizaciones en la educación no son tan rentables como las de la sanidad, también hay margen de beneficio. Es un proceso lento, pero inexorable. Discretamente, los mercaderes van consiguiendo pequeños avances, que se convierten en prácticamente irreversibles mediante leyes y normativas creadas ad hoc.

Con tal de hacer negocio, cualquier día nos dirán que el consumo gratuito del oxígeno, es antieconómico y neocomunista. Deberíamos hacer concesiones administrativas para que una empresa privada gestione el oxígeno que respiramos, cobrándonos por ello, naturalmente. Así se podrían crear tropecientos puestos de trabajo.

Como decía al principio, las privatizaciones en la educación, benefician a todos los alumnos, aunque no haya estudios objetivos que lo demuestren ¿acaso importa? Desde la postverdad praxeológica, podemos afirmar sin lugar a dudas, que la realidad observable está sobrevalorada.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Francisco Ayén

Profesor de educación secundaria de Geografía e Historia en Alicante, coautor de libros de texto de mis especialidad, he impartido cursos de formación a otros compañeros en TIC, blogger y gamificación. Desde hace 10 años voy ampliando la web de recursos www.profesorfrancisco.es , donde subo todo el material que preparo para mis clases: resúmenes, actividades para imprimir, actividades digitales, etc.

5 Comments
  1. Estoy completamente de acuerdo con tus observaciones, excepto con una: creo que el número ideal de alumnos andará entre 8 y 15 (hablo al menos de 4º ESO para arriba; en idiomas, no más de 10). Eso permite formar equipos, trabajar viéndonos todos las caras, evita despistes y disminuye pasotismos, obliga a implicarse… Me baso también en mi experiencia: como especie en vías de extinción (Latín) suelo tener grupos pequeños y se consigue más implicación.
    Por otra parte me alegra felicitarte pot tu página (profesorfrancisco). En Cultura Clásica recomiendo básicamente dos: la del Proyecto Palladium y la tuya. Alabo la claridad y la adecuación de la información.

    1. Hola Goyo. Tienes razón. Me he equivocado en las cifras, he puesto 5 de más. He confundido 5 grupos de 4 con 25. En realidad esa es la cifra tope, 20 alumnos, pero como mejor he trabajado es con 4 grupos de 4, es decir 16. Si no te importa voy a editar la entrada y corrijo este error. Un saludo y gracias por tu comentario.

  2. Ahora mismo es lógico que un padre lleve a sus hijos a un centro concertado, no digamos privado. Los profesores trabajan muchas más horas (¡qué remedio!) y, sobre todo, el alumnado está preseleccionado o se va seleccionando, elemento este clave. Da igual que suelan estar saturados por la demanda con clases a 30 o más si el alumnado es bueno. Aunque ello impida determinadas metodologías o una mayor individualización del proceso. Los hechos son así. Pasa en los públicos de ciudades, aquellos con fama de buen alumnado, da igual el profesorado (más mayor) o la metodología (más tradicional), rebosan a pesar de que cualquiera sepa que eso no es bueno y obtienen muy buenos resultados. El contexto familiar.

    La solución es obligar a los padres a llevar a sus chicos a centros con alumnado potencialmente conflictivo y a forzar a los concertados a comerse todo tipo de alumnado sin expulsión ni presiones. Pero eso para los hijos de los otros, claro.
    O liquidar directamente los concertados y quien tenga dinero que se pague el elitismo. Pero no hay dinero para eso (por eso la izquierda se agarró al concierto). La maldita realidad.

    Lo de la situación socio-económica es un brindis al Sol. Deseable pero muy difícil. En C-León es la tradición cultural lo que marca el devenir ni metodologías ni dinero ni profesor innovador …

    1. Hola Meneses. Precisamente, aceptando todos tus argumentos, insisto en mi propuesta de avanzar hacia la integración entre ambos sistemas. Yo no veo esto en términos maximalistas, no se trata de blanco o negro, no hablo de acabar con los conciertos o de mantenerlos. Yo creo que se puede avanzar ya hacia una mayor integración sin cambiar sustancialmente el modelo y sin que suponga un gasto excesivo para administración. De la misma forma que se han ido equiparando los salarios, también se podría igualar por ley el número de horas lectivas y no lectivas de los docentes, es decir, rebajar las horas de los docentes de los centros concertados. También se podría limitar por ley el número de alumnos de estos centros para equiparar a centros públicos y concertados. Igualmente podrían unificarse las bolsas de trabajo, para que los docentes de los centros concertados sigan el mismo proceso de entrada que los del público, acabando con la contratación a dedo. Hablo de modificaciones parciales que cuenten con amplio consenso porque benefician a todos.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link
0 Compartir
Compartir
Twittear
+1
Compartir