La vagancia digital docente

Al hablar sobre competencia digital docente jamás deberíamos referirnos a un dominio máximo de cuestiones informáticas y sí, a un uso puntual de esas herramientas y/o servicios que se necesiten en cada momento. En el aula no es obligatorio el uso de herramientas digitales pero sí que, en ocasiones, las mismas pueden dotar de valor añadido a una determinada explicación realizada por el docente. No, no todo lo digital es maravilloso pero, lo que tampoco es lógico es, en pleno siglo XXI, obviar la potencialidad de algunas «cosillas» que nos permiten acceder a una mayor cantidad de información con un simple clic o, mejorar la comunicación entre nosotros y nuestros alumnos. No es saber que existe Kahoot, Prezi o apps maravillosas para crear un storyboard. Es tener las posibilidades, en caso de necesitarlo, saber buscar en la red las herramientas y conseguir, mediante ese acceso tan inmediato que existe a mucha información y, bajo la premisa de ya tener capacidad suficiente de gestionar y filtrar la misma como docentes, encontrar qué necesitamos usar cuando tengamos dicha necesidad.

Fuente: http://raulordonez.com

No, no hay ningún docente en nuestras aulas falto de competencia digital. No, tampoco no es la cantidad de formación recibida sobre el tema lo que va a hacer que uno sea más o menos competente digitalmente. La competencia digital tiene mucho que ver con el grado de vagancia del profesional. Sí, a día de hoy, cuando existen miles de tutoriales en la red de miles de herramientas y, soluciones a la mayor parte de problemas informáticos que se nos puedan presentar en el aula, si un docente no quiere usar las TIC en el aula es, o bien porque no lo necesita o porque no quiere hacerlo. Ya está bien de escudarse en falta de formación o, en el simple hecho de que la administración no les da las directrices para usar determinados recursos cuando se dispone de ellos en el aula. Es, simplemente, una cuestión de desidia absoluta. Más aún cuando vemos que la mayoría de nuestros compañeros usan, sin ningún tipo de problema Facebook u otras herramientas de comunicación porque, a usar las TIC se aprende usándolas. Y la competencia digital es algo que se adquiere de forma autónoma cuando se genera la necesidad. No, la verdad es que no me creo que uno no use las TIC porque sea incapaz de usarlas. Menos aún en el caso de un profesional dedicado a la docencia.

Podría contar cientos de anécdotas acerca de situaciones que he vivido como docente en los centros en los que he trabajado. Compañeros que no saben seleccionar la fuente de entrada del proyector y acuden, desesperados, al coordinador TIC porque el proyector no funciona. Compañeros que son incapaces de buscar los drivers para una placa de sonido porque el sonido del ordenador no les va. Compañeros que pierden contraseñas y no saben recuperarlas. Compañeros que no saben acceder al aplicativo para el concurso de traslados o para hacer otro tipo de gestiones. Todo ello, y más, daría para cientos y cientos de tomos de un manual denominado «manual de la vagancia digital». No es ser incompetente, es ser vago y comodón. Mucho más cómodo que te resuelva la papeleta un tercero que haber de sacarte las castañas del fuego. Y, en el caso del tema digital, lo anterior ya llega a unos extremos insostenibles.

Jamás he pretendido que alguien no use un recurso que le complique la manera de dar clase y/o perjudique el aprendizaje de sus alumnos pero… de ahí a renunciar al uso de herramientas, servicios y/o dispositivos digitales por el simple hecho de obligar a formarte de forma autónoma en el tema y aprender a usar lo anterior, va un largo trecho. Seguro que hay docentes más hábiles que otros en este tema, al igual que, seguramente, hay docentes más hábiles en explicar sus asignaturas pero, por favor, dejémonos de relacionar la competencia digital docente con algo no inherente al profesional. Se trata de un tema que, guste más o menos reconocerlo, tiene mucho que ver con lo pasotas que son algunos y lo fácil que es pedir ayuda al compañero que, por su cuenta y riesgo, habiéndole dedicado muchas horas de su tiempo a formarse en el tema, le solucione esos problemas puntuales.

¿Sabéis lo jodido del asunto? Que el docente que jamás ha hecho ni un clic en el ordenador para buscar algún tutorial que le solucione la papeleta, en muchos casos obliga a ese que ha perdido parte de su tiempo formándose en el asunto a que le resuelva sus problemas y, en caso de no solucionárselos en el tiempo y forma qeu exigen, le critica por no hacerlo. Manda huevos.

Por cierto, la vagancia digital no se soluciona haciendo una prueba de competencia digital en las oposiciones, ni creando una serie de acreditaciones variopintas, ni...
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. Los que tenemos ya algunos años recordamos a muchos compañeros/as que no sabían cargar un carro de aquel prodigio de tecnología de última generación llamado proyector de diapositivas. Lo cual corrobora que das en el clavo porque «mientras haya un tontaco al que preguntar, pa qué voy a molestarme».

  2. Hay un punto en el que no estoy del todo de acuerdo: la motivación. Para esto como para otras muchas cosas, hace falta motivación y ahí sí pueden influir muchas circunstancias. Ya sé que somos «profesores sin fronteras» (como decía una compañera mía hace unos años), pero no somos inasequibles al desaliento ni al hartazgo. En cuanto a las aplicaciones informáticas de la Admón, yo, que trabajo en Asturias, siento muchas veces que están hechas por el enemigo y que son excesivamente complicadas. Y no soy muy vago con le ordenador; uso Ubuntu o Linux Mint (en el trabajo Windows, para rabia y vergüenza), estoy acostumbrado a la consola y a veces me pierdo con las aplicaciones de la Admón.
    No sé, igual me fui por las ramas.

    1. ¿Motivación? Creo más bien desgana y tiene más que ver la profesionalidad de uno que otra cosa. Totalmente de acuerdo, por cierto, en el tema del diseño de las aplicaciones de la administración.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  3. Separemos el grano de la paja; una cosa es no usar las TIC porque a uno no le da la real gana, como a mí y, otra, jugar a ser ese amigo que siempre necesita que le instales el paquete de office porque sabes mucho de informática. Para mí, las TICS no añaden mucho al hecho educativo, y he probado varias cosas. Al que le gusten, que las usa, pero que no me trate de convencer de que solucionan el fracaso escolar.

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