La vida sin tu libro de texto, tu PowerPoint o tu YouTube no es vida

Si te sientes inseguro dando clase porque sabes que, al igual que sucede en muchos centros educativos, tu conexión a internet va a fallar en el momento álgido, es que tienes un problema. La vida no es para sobresaltos pero si, después de preparar amorosamente un maravilloso PowerPoint (léase alternativas) y subirlo -o no- a internet te encuentras con que no se abre y te empiezan a bajar chorretones de sudor por la espalda, tienes muchos números para tener un problema. Más aún si has centrado últimamente tu profesión en el uso de recursos como algo imprescindible. Claro que sí. Todos hemos tenido aquel al que le robábamos el solucionario y no nos sabía resolver los problemas de Matemáticas. Y esas libretas envejecidas, llenas de tachones, con las que nos copiaban las soluciones en la pizarra. ¿Os imagináis que se hubiera agotado la tiza y desaparecido esa libreta? ¿Os imagináis qué le hubiera pasado al pobre que había pasado gran parte de su vida profesional llenando la misma? Mínimo, una angina de pecho sin repercusiones futuras. Máximo, una apoplejía fulminante.

Fuente: hikingartist.com

La competencia digital en la que se ha reconvertido esa libreta no indica la capacidad/habilidad del docente. Un docente es bueno con o sin herramientas. Con o sin conexión a internet. Con o sin poder consultar en la Wikipedia las capitales del mundo para poderlas explicar a sus alumnos. La herramienta como ayuda y no como lastre. Por cierto, ¿os imagináis alguien que base toda su metodología en una herramienta y la empresa que la sustenta decide, de un día para otro, eliminar todo el material multimedia subido? ¿Cómo se apañaría un flipped sin YouTube? ¿Cómo se apañaría un docente que disfruta y exprime su libro de texto ante un cierre de editoriales y sin libro del que tirar? Claro que es algo totalmente utópico pero… puede pasar. Los negocios se abren y se cierran continuamente. Ya son muchas las herramientas que han ido desapareciendo. Incluso aquellas wikis colaborativas creadas en Wikispaces donde parecía que todo iba a permanecer, se han muerto por causas desconocidas y ahora son totalmente irrecuperables. Bueno, no tan desconocidas. Si no hay dinero o no puede sacarse vendiendo los datos, muchas herramientas desaparecen. Es ley de vida. Como el cierre de un bar en el que no entran clientes o no dejan suficiente dinero en carajillos, tercios o quinas.

Tener una vida plagada de sobresaltos tecnológicos no mola. Bueno, a menos que te guste hacer parapente o disfrutes saltando en paracaídas desactivando el de protección por si falla el principal. Uno debe saber lidiar con esos problemas. La tecnología nos ha hecho dependientes. Quizás en demasía. Y cuando falla y nos quedamos sin ella o, sin las herramientas analógicas previas, tenemos un problema. No me veo matando al único unicornio que llevamos años criando en mi centro para sacar su sangre para escribir en la pared porque unos ladrones nos han robado la pizarra y nos han dejado sin existencias de tiza. ¿He dicho algo de unicornios? No, va a ser que no. No sea que vengan los de la protección de animales. Que de esos ya vi algunos decomisando, en un antiguo centro en el que di clase, un par de pajarillos disecados de finales de los setenta.

Cuando uno cree que su vida se acabaría sin poder disponer de esas herramientas a las que ha encumbrado a los altares es que tiene un problema. Más aún centrar todo el aprendizaje en las mismas. Libros, PowerPoints, vídeos en YouTube, tiza o pizarra son unos ejemplos de recursos que pueden ayudar en su momento a dar clase. Quizás sean los más conocidos. Quizás los hayamos hecho demasiado imprescindibles. Quizás es que, por desgracia, anulan en más de un caso la profesionalidad docente o, yendo aún más lejos, enmascaran la de alguno que no tiene ni idea de lo que debe dar. Quién sabe.

Un docente debería saber dar clase con y sin herramientas. Estoy convencido de que la mayoría de mis compañeros podrían dar clase con/sin lo anterior. Sí, he dicho la inmensa mayoría 😉

Por cierto, lo de que algunos tiren indiscriminadamente de un formato como el PowerPoint deberíamos hacérnoslo mirar.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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