Las Artes en la Educación

Siempre me ha quedado un mal regusto en la boca de mi época estudiantil el haber descubierto, con posterioridad a ella, el disfrute por las Artes. Un disfrute que va desde la visita a un museo hasta ver una buena película, pasando por la lectura, música y arquitectura (en su sentido más estético -y en la que se incluye la arquitectura industrial, con la que he adornado esta entrada-).

Lamentablemente, estoy viendo en los centros educativos que la situación no cambia: asignaturas artísticas que, en la mayoría de los casos, no enseñan a disfrutar. He de reconocer, que en muchos casos, no da tiempo para ello, ya que la carga horaria y «la etiqueta» de maría (excepto algún docente que se dedique a supender a más del 80% de los alumnos en esas materias, por problemas desconocidos) hacen que se esté más pendiente de un «currículum» que de «enseñar a entender el Arte».

Pero no vayamos a las conclusiones antes de analizar el propio «concepto»: el de Arte. Si nos restringimos a la propia definición que nos da la RAE, Bellas Artes serían aquellas que tienen por objeto expresar la belleza. Restringiéndonos a esta primera definición, todas las materias del currículum serían Bellas Artes, ya que en cualquiera de ellas se expresa belleza (de fórmulas matemáticas, químicas, la belleza de la propia evolución humana, de los fenómenos orográficos, etc.). Pero no es esa la idea que tenía en mente, ya que se basaba más bien en la diferencia que efectuaron los griegos entre artes superiores y menores y, más específicamente, en las mayores (aquellas que permitían gozar las obras por medio de sentidos superiores, vista y oído, con los que no hacía falta entrar en contacto físico con el objeto observado). Tampoco nos tenemos que olvidar de las menores; aquellas que impresionan a los sentidos menores (gusto, olfato y tacto), con los que es necesario entrar en contacto con el objeto y, reconocidas como gastronomía, perfumería y cariciería (sensación de disfrute al tocar un objeto con una superficie agradable).

Es decir, haciendo un barrido de lo anterior, obtendríamos las «seis» (el cine fue muy posterior, aunque igualmente artístico) Bellas Artes:

  • Música
  • Danza
  • Poesía
  • Pintura
  • Escultura
  • Arquitectura

Por tanto, ¿por qué no aprendemos Arte si la definición «del placer y del disfrute» está incorporada en sus disciplinas? ¿De quién es la culpa?

Siempre he creído que el Arte se aprende viendo, escuchando, tocando, etc. y que los alumnos cual esponjas en período de absorción máxima, pueden llegar a incorporar ese «disfrute» en su propia formación. Quizás sería hora de abandonar, al menos en los primeros cursos de su escolarización, todo lo que tenga a ver con cuestiones teóricas sobre cualquier Arte y, enseñarles el mismo, de una manera diferente, para que lo entiendan como tal (cosa que creo que sería mucho más beneficioso que saber qué es una blanca, corchea o semifusa, o qué combinación de colores lleva a tal otro). Entender la música y la pintura, aprender a leer (no esas obras infumables que forman parte de los temarios tan rígidos de las asignaturas lingüísticas, que hacen que muchos dejen la lectura sine die), disfrutar de una buena película (más allá de Bob Esponja y Harry Potter), etc. creo que sería mucho más beneficioso para nuestros alumnos que la «teorización» de algunas materias y, la nula experimentación y desarrollo del «gusto artístico» de nuestros alumnos.

Quizás hay mucho que cambiar y, la propuesta anterior es, a día de hoy, imposible por imperativo legal (rigidez curricular en distribución horaria de las materias y objetivos a asumir), pero realmente creo que el Arte habría de ser considerado, a nivel competencial directo (potenciando las materias artísticas en las primeras etapas de formación) o transversal preferente, como algo mucho más importante de lo que está siendo actualmente.

Supongo que para algunos será una idea estúpida, pero creo que para otros muchos (y no sólo para docentes de materias artísticas) será una reflexión que muchas veces se plantean y que, lamentablemente, está sujeta a currículums poco flexibles, materias que no quieren perder su «parcela de poder» y, sociedad que sigue sin entender la importancia de que sus hijos sean competentes artísticamente (y ello, no significa, ni que tengan que tocar un instrumento a la perfección ni hacer los mejores dibujos del mundo).

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

6 Comments
  1. El arte debería enseñarse también desde las demás materias, así aumentarían las horas y las posibilidades de formar en el gusto estético más allá de un currículum. Menos pelea por ver qué materias se dan y más contacto entre ellas

  2. Hola

    Me parece muy interesante y pertinente tu post.

    Soy profesora en Bellas Artes y estoy muy interesada en temas de educación. Hago está observación para ubicar el marco de mis palabras. Si me permites haría algunas puntualizaciones que creo que pueden enriquecer los temas clave del debate que propones.

    Estoy muy de acuerdo con tu reivindicación del disfrute en el proceso de aprendizaje y de que hay que tocar, sentir y experimentar para aprender. Esto sin duda es necesario para cualquier materia.

    Creo además, que para que pueda haber disfrute debe haber motivación, un punto de atracción que estimule al interés. Me temo que los actuales programas, por lo general, están a años luz de ese supuesto.

    Opino que es una gran equivocación pensar que el aprendizaje de las artes solo sirve para conocer el Arte. Las artes (y lo digo con plural y minúsculas) sirven para muchas más cosas. Fundamentalmente para comprender el mundo en el que vivimos, para conocernos a nosotros mismos, para conciliar raciocinio y sentidos perceptivos, para comunicarnos, para formar juicio crítico, para descubrir capacidades propias y ajenas, en una palabra, para formarnos como personas completas.

    Actualmente vivimos en un mundo complejo. Saturado de estímulos audiovisuales que no sabemos leer por falta de una alfabetización mínima en esos aspectos. Ocurre algo similar con la alfabetización digital. No se trata solo de saber técnicas o conceptos sino de saber hacer un uso crítico del medio.

    El poder político y económico utilizan esos medios como instrumentos para asegurar su posición dominante. Y si no educamos en la lectura y uso de estos aspectos difícilmente podremos educar en habilidades críticas. Hoy en día es tan importante para defenderse en el mundo saber leer y escribir textos como saber, como mínimo, leer imágenes y descifrar mensajes complejos de texto+imagen+sonido. Cada uno de esos niveles comunicativos superpuestos pueden estar emitiéndonos mensajes contradictorios entre sí. Hay muchos especialistas (sobre todo en el terreno de la comunicación audiovisual) estudiando estos temas y alertando de sus peligros. (Sobre estos temas escribí recientemente en mi blog)

    Por otra parte, te haría una matización con el tema de las “Bellas Artes” y la clasificación que mencionas. Tanto el término como el concepto son totalmente anacrónicos hoy, y sé de lo que hablo porque me dedico a ello. Desde las Facultades de Bellas Artes llevamos años reclamando que se nos cambie el nombre. Las artes contemporáneas hace más de 150 años que dejaron de ser bellas y que ese planteamiento pasó a ser un tema secundario o directamente obsoleto para muchos artistas (motivo que ha generado un gran desfase entre los objetivos de los creadores y los del público receptor en general).
    En la última reforma de los estudio superiores que nos marca el plan Bolonia hemos vuelto a perder la batalla. En España nos han tumbado las titulaciones que hemos ofertado como Artes Visuales u otros nombres que no fueran “Bellas Artes”. El estatus quo y los mapas de poder institucional siguen siendo muy poderoso al respecto.

    Además, la clasificación de las “Bellas Artes” deja fuera, no solo al cine, sino también a la mayoría de las artes y medios contemporáneos de comunicación que se vehiculan mediante imágenes: fotografía, vídeo, televisión, cómic, ilustración, diseño, publicidad o videojuegos. Estos medios son los que hoy verdaderamente encarnan la comunicación audiovisual y que además hace más de 100 años que están siendo utilizados masivamente por muchas prácticas de arte contemporáneo actual.

    Esto último me lleva nuevamente a los párrafos anteriores. Para conectar con el interés del que aprende o del posible público receptor del arte, se debería empezar por conectar a través de códigos y canales de lenguaje común. Para eso es necesario un aprendizaje de los alfabetos y medios audiovisuales, no sólo como receptores y lectores, también como “escritores”, hacedores, creadores, con esos medios y lenguajes.

    Tal vez sería más fácil y atractivo empezar por trabajar imágenes cercanas (incluido Bob Esponja) e ir conectándolas con imágenes del pasado. Ir mezclando técnicas tradicionales, lápices, pinturas y plastelinas, con cámaras de foto y vídeo; música pop, rock o rap, con música clásica; danza con performance, etc…

    Hay gente que está haciendo y proponiendo cosas muy interesantes en educación primaria y secundaria con nuevos enfoques. Te dejo unos ejemplos por si te resultan de interés, aunque sospecho que el problema principal pasa por la propia educación del profesorado y por la voluntad de los gestores de los centros.

    Algunos ejemplos que me parecen interesantes:
    Transversalia: http://www.transversalia.net/
    400 colps: http://blogs.escolagavina.com/400colps/?page_id=2
    La Fundició: http://www.lafundicio.net/

    Disculpa la extensión, es complicado matizar sin un espacio para desarrollar las ideas. Y felicidades por tu blog.

    Teresa

  3. Hola! El año pasado acabe Bellas Artes y este curso he empezado a estudiar unos cursos a distancia sobre cine. Me queda ya un poco lejos la época del colegio. Pero si algo recuerdo es que había asignaturas consideradas «importantes» como matemáticas o lengua, y otras «poco importantes», como todas las relacionadas con las artes. Entiendo que sea primordial unas asignaturas antes que otras, pero quizas cambiando la mentalidad en esas asignaturas poco importantes, tratarlas de forma que parezcan tambien importantes, de forma que enseñen realmente cosas interesantes y no los simples tópicos teóricos que se suelen dar año tras año y muy por encima, quizas así despertaríamos el interes por estos temas en la sociedad, y se revalorizarian valores como la lectura.
    Buen post, me ha gustado! 😉

  4. Metido en otros «campos» se me ha pasado este post tuyo que me parece muy interesante, así como las aportaciones de los comentarios.
    Como profesor de Dibujo me preocupa el tema, que creo que está muy ligado con la formación que se da a maestros/as, donde las artes Plásticas son olvidadas o desnaturalizadas.
    Los primeros años de los niños son cruciales en el Arte. Tienen curiosidad, habilidad y creatividad. La repetición de tareas y el olvido frente a otras materias hace que mucho de eso se pierda.

  5. Hay misterios, como el código genético o la estructura de la materia, que se pueden
    llegar a desvelar mediante el uso de la ciencia. Pero hay misterios, como el amor, que
    se pueden experimentar pero no se pueden comunicar mediante la razón, pero sí a
    través del Arte. Y hay misterios, como la existencia o el sentido de la vida, cuyas
    respuestas solo se pueden intuir; se puede tener certeza de ellas, aunque no podamos
    justificarlas.
    Cuentan algunas tradiciones filosóficas que el ser humano habita en distintos mundos:
    el mundo de la materia, el mundo de los sentimientos y el mundo del espíritu. Para
    acceder a estos mundos son necesarias estas tres formas de conocer.  
    Pero estamos demasiado aferrados al primero de estos mundos, a la necesidad de
    conservar y permanecer. No empleamos la ciencia para saber sino para encontrar
    aplicaciones tecnológicas; no accedemos al Arte para transformarnos sino para
    entretenernos, para montar espectáculos; y no asumimos la responsabilidad, el
    compromiso que supone el hecho trascendente de la vida.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/la-escuela-del-siglo-xxi

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