Las lecturas no son para el móvil (ni para la tableta)

No me gusta leer en el móvil y eso que lo uso asiduamente para consultar determinados documentos. Tampoco me gustan las tabletas, ya que por mucha manzanita o regulación de iluminación que posean, en poco tiempo de lectura profunda, se me pone un dolor de cabeza persistente. Ni los móviles ni las tabletas son dispositivos pensados para que uno lea textos largos. Que haya algunos que lo hagan no lo discuto pero, en mi caso y en el de muchos que conozco, las capacidades de concentración en esos dispositivos y la sensación que produce después de pasar más de media hora pasando páginas en el pdf de turno, se diluyen en un estado de cansancio general. Leer en el móvil cansa. Leer en tabletas, también.

Últimamente se está planteando, desde determinadas organizaciones, el uso de móviles como dispositivos para incrementar la penetración de lectura en determinados países. Algo que se hace en función de su precio. Algo que, más allá de criterios económicos, nada tiene que ver con la comodidad del aparato y de la capacidad de inmersión en el texto que supone el uso de dichos aparatos.

Fuente: UNESCO
Fuente: UNESCO

Leer en el teléfono móvil no es útil ni pedagógico. Plantearse que en poco más de cuatro pulgadas (tamaño estándar de la mayoría de móviles) se pueda tener suficiente concentración para leer un documento es algo que debería cuestionarse. No tiene ningún sentido quitar la priorización de la lectura frente al dispositivo. Leer largos textos se hace misión imposible si alguien quiere disponer, al final de la misma, de algo de cordura para opinar sobre lo que se ha leído. Dificultar la lectura debería ser lo contrario de lo que se debería potenciar.

Lo mismo sucede con las tabletas. Dispositivos pensados para usos diferentes del puramente relacionado con la lectura. Un elemento tecnológico cuyo objetivo básico es la conectividad permanente. Dispositivo que nunca se diseñó ni planificó su distribución para ser usado como elemento de lectura estática. Demasiada facilidad de desconcentrarse por tener disponible un elemento demasiado potente para ser dedicado a esa lectura sosegada de sillón, sofá o cama. El dispositivo deja de ser el elemento neutro de la lectura. Y, la lectura, por mucho que se empeñen algunos, es una transmisión del autor del texto hacia el lector. Una relación que debe potenciarse. Algo a lo que no ayuda un dispositivo como la tableta.

Para la lectura y el disfrute de la misma (para otra cosa que cada uno use el dispositivo que le apetezca) o el libro en papel o el ebook. No cansan la vista, permiten una lectura sin distracciones y, lo que es más importante, se supeditan al placer que debe suponer la misma. Eso sí, siempre habrá quien diga que ha conseguido leer novelas de quinientas páginas en un móvil. Felicidades. Felicidades por haber conseguido el premio al lector más impenitente.

Usar las herramientas para lo que no son es como querer matar mosquitos a cañonazos. Al final seguro que te los cargas pero el coste de hacerlo es demasiado caro para repetir la experiencia.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. Estoy de acuerdo, las tabletas y los móviles no son dispositivos de lectura. Y los Kindle?? qué opinión tienes al respecto ?? un dispositivo creado para la lectura pura, sin mucha conectividad, y que tiene una significativa cantidad de adeptos a este dispositivo.
    Saludos desde Lima.

    1. Me parece que en el artículo ya comento los dos dispositivos ideales para la lectura: el formato papel y el ebook (mediante un Kindle o cualquier otro dispositivo de tinta electrónica). Yo leo habitualmente libros en papel pero también me regalaron un lector de libros electrónicos que, en determinadas ocasiones, también uso. Lo importante es usar el dispositivo adecuado para cada función y, por ahora, los únicos que cumplen esa función son los libros en formato papel o los ereaders.

      Eso sí, al final cada uno decide el dispositivo que va a usar.

      Un saludo de vuelta.

  2. Opinaba como tú hasta que mi hija empezó a leer en su móvil de pantalla grande. Ella no parece cansarse y lee en cualquier sitio ya que tener el móvil siempre encima crea más ocasiones. Te aseguro que se sumerge en la lectura como nosotros a su edad o más ya que cuando acaba el libro en pocos minutos tiene la segunda parte para seguir la saga de vampiros de turno. Cuando salta un guasap , contesta y sigue, o a veces no contesta. Supongo que igual que cuando su padre leía un libro y sonaba el teléfono , solo que el teléfono siempre se contestaba. Personalmente creo que leer en el móvil es similar a lo que hacen cuando ven una peli de baja calidad de imagen , la experiencia es diferente pero la historia puede emocionarte igual

    1. No viene a ser lo mismo parar la lectura por una llamada de móvil que interrumpir la misma por los continuos mensajes de Whatsapp. Ni en proporción, ni en relación del lector con el libro. Creo que los jóvenes se están adaptando a la tecnología de la que disponen (y si a uno le gusta leer, ya puede ser el dispositivo el peor del mundo que va a seguir leyendo -cuántos de nosotros hemos leído en lugares inverosímiles-) pero eso no significa que deba potenciarse el uso de dispositivos no adecuados para realizar las lecturas. La historia va más allá del dispositivo pero, estoy convencido, que la mediación de la misma por un tipo u otro de tecnología va a hacer su disfrute diferente.

      Un saludo y muchas gracias por contar la experiencia personal.

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