Las sectas educativas

Una suposición muy frecuente y, por desgracia extendida mediáticamente, es que una secta es un grupo pequeño o muy relacionado con temas religiosos. A todos los que tenemos una edad cuando nos hablan de secta directamente lo asociamos con, por ejemplo, la secta de los dadinianos y el funesto resultado del asedio llevado a cabo en Waco. Pero no es sólo lo anterior ya que la experiencia nos muestra que no es así: una secta puede ser muy numerosa o tener tan sólo una decena de adeptos. Además, las sectas pueden presentarse en cualquier ámbito de la sociedad: asociaciones civiles, grupos científicos y, cómo no, en el ámbito educativo. Es por ello que considerar secta a algo tan sesgado como supone la religión e ignorar la posibilidad de que, en nuestro ámbito profesional puedan existir diferentes tipos de sectarismos reconvertidos posteriormente en secta, es un grave error.

Fuente: ShutterStock
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Hay algunos errores que cometemos cuando pensamos en las sectas. Entre ellos, uno de los más graves es considerar la limitación intelectual de quien se incorpora a la misma. Eso es algo totalmente falso ya que ingresan en ellas personas inteligentes y con un buen nivel cultural (hay docentes formando parte de ellas). Las sectas no son tan fáciles de detectar. No hay que olvidar que estos grupos se dirigen a la parte emocional de las personas. Y no sólo a la emocional, a veces la propia secta toca la fibra más sensible del personal. No nos olvidemos jamás que entre los que entran a una secta hay buenas personas cargadas, en ocasiones, de ilusiones que pretenden tan sólo hacer buenas acciones y ayudar a los demás. Ni están locos, ni están limitados intelectualmente.

Así pues, ¿cómo podemos detectar a una secta educativa? ¿Cómo podemos saber que una determinada metodología educativa o que un grupo de docentes forman parte de algo sectario? Pues bien, a pesar de ser algo complejo podemos detectar algunas características que hacen que algo huela a secta.

En primer lugar observaremos el desarrollo de una ideología radical al defender sus postulados educativos. No es sólo la consideración de una determinada praxis educativa como algo dogmático, es la necesidad de autodefensa frente a cualquiera que ose cuestionar esa praxis. En este caso hay dos tipos de respuesta por parte de la secta: el ninguneo absoluto hacia la crítica y el, cuando hay necesidad a ultranza de destruir al adversario -sí, quienes no piensen como ellos son sus adversarios- ataque frontal mediante todos los medios que dispongan contra quien ose cuestionarles. Ataques que, en pleno siglo XXI, realizan usando la mayoría de herramientas que ha facilitado la tecnología: las redes sociales son una de sus mayores armas, tanto de captación como de defensa.

También muestran una estructura jerárquica autoritaria, bajo la forma de un líder -o gurú- con una organización que se dedica a reafirmar el mensaje de ese líder. Recordemos que jamás el líder de la secta educativa va a entrar en ningún tipo de debate y va a dejar que sus acólitos le defiendan cuando su estructura ideológica en la que ha basado su praxis educativa sea atacada. En pocas ocasiones va a dar la cara y si lo hace en alguna ocasión va a ser en un auditorio lleno de afines a sus postulados.

No olvidemos tampoco que, para su subsistencia deben ser rupturistas con todo lo que había antes y defender transformaciones educativas profundas de sus métodos. Algo que debe ser avalado por estudios generados por sus propios miembros. Miembros que se hallan enquistados en toda la estructura educativa. No es sólo el modelo de captación, es el modelo de gestión de la información que se distribuye acerca del éxito de una determinada metodología. Una metodología que debe ser estandarizada y adaptada a las incoherencias que pueda demostrar para así poder seguir siendo validada delante de un grupo cada vez más grande de futuros miembros.

Y, no olvidemos la estrategia fundamental de esas sectas: el establecimiento de un sistema de premios y castigos hacia el adepto o hacia el disidente consistente, en el ámbito educativo, en la posibilidad de dar cursos sobre el tema, escribir libros o, incluso, la expectativa de subir en la pirámide trófica que supone esa secta.

No me da miedo que existan sectas educativas ni me preocupa que, en ocasiones, se encarnicen con quien osa plantear su existencia. Lo que sí que me preocupa es dejar que las mismas se adueñen de nuestras aulas y centros educativos. Uno de sus objetivos contra el que debemos luchar con todas nuestras fuerzas con las armas que podamos. No necesitamos más religiones en la Escuela, necesitamos crear una sociedad crítica y que sepa pensar por ella misma.

Finalmente, si conocéis a alguien que está en una secta educativa como las que he descrito, no le critiquéis por ello… ayudadle a salir de la misma.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

14 Comments
  1. Según iba leyendo, recordaba la q me parece una de las mayores sectas educativas, los profesionales q solo saben utilizar el libro de texto, cumplen muchas de las características q has enumerado!!!
    Un saludo
    Isabel

    1. La diferencia fundamental de los docentes que usan libro de texto con las sectas educativas es que incumplen gran parte del argumentario que se plantea: ni defienden que su método sea el mejor, ni obtienen beneficios personales por su uso y, lo que es más importante, no existe ningún líder-gurú que esté en lo alto de la pirámide trófica. Creo que el uso de libros de texto, como he comentado en más de una ocasión, es un error que lleva a la desprofesionalización pero, en este caso, no creo que la consideración de todos los docentes que usan libros de texto como pertenecientes a una secta sea lo correcto. Menos aún cuando, por mucho que el material usado sea el mismo, hay muchas diferencias en la manera como lo usan y ningún tipo de presión de las editoriales en decir «cómo deben ser usados» (sí en venderlos, que es algo totalmente diferente).

      Un saludo y muchas gracias por pasarte por aquí.

      1. Tres errores de bulto:

        Defienden el libro a capa y espada por encima de cualquier otro método.

        Obtienen beneficios de las editoriales en forma de gratuidad para sus hijos, ordenadores para las aulas, PDI…etc

        Detras de las editoriales hay grandes corrientes de opinion como el grupo PRISA o la Iglesia.

        Demuestras una gran falta de información-formación.

        1. Vamos a aclarar algunas cuestiones… en estos últimos cursos NADIE ha defendido el libro de texto a capa y espada por encima de cualquier otro método (más bien, gracias a la difusión de las redes y a determinados clubs «metodológicos», sucede lo contrario). En segundo lugar NINGÚN DOCENTE obtiene beneficios personales y, si en algún momento se elige una editorial, lo máximo que da a los centros son algunos ejemplares de libros para que puedan repartirse a los alumnos más desfavorecidos o un elemento tecnológico para ser usado en el centro (así que, beneficio personal poco).

          No discuto la necesidad de cambiar de modelo e ir eliminando los libros de texto pero eso no se consigue con mentiras interesadas por mucho que te interese difundirlas. Al final todos nos conocemos y, por lo visto, a ti te conocen muchos (y me atrevo esta personalización del comentario porque vives de ello).

      2. Salvando las distancias, pero siguiendo tu entrada, y teniendo claro q no todos los q utilizan libro responden a esto:
        Defienden sus postulados… No soportan la crítica, destruyen o pasan de cualquier iniciativa, ataques y no tan frontales, …
        Como líder, veo al representante de la editorial
        Eso si, no suelen ser rupturistas ni transforman nada.
        Suelen castigar con su crítica nada constructiva e indiferencia hacía propuestas alternativas… Porque en general no saben mucho y temen ser descubiertos, por eso se esconden tras un libro.
        Estoy de acuerdo en q necesitamos crear una sociedad más crítica, por eso me duele esa gente q pertenece a esta clase de profesionales y q no son todos, gracias a Dios, y q por supuesto, hay quien sabe utilizar el libro de texto como una herramienta y sacarle chispas. Pero estos son de otra clase, estos son abiertos, flexibles y les guste conocer y saber. Participan, comparten … Aunq les guste tener libro como guía.
        Pero si conoces a alguien de la secta (negativa) del libro, no intentes sacarle de ahí, sólo se consigue con formación y estos no suelen querer formarse y no tienen vocación!!
        Es lo q me recordó al leer esta entrada!
        😉

        1. La verdad es que considerar líder educativo al representante de la editorial se las trae. Más aún al ver como el pobre está horas esperando poder reunirse con alguien para dejarle una muestra gratuita porque la mayoría de docentes pasan de él 🙂 A veces confundimos la necesidad de justificar la acción de los defensores de la metodología X con la comparación con los defensores de la metodología Y. El problema es que usar libros de texto en el aula no responde a ninguna metodología porque cada docente los usa como quiere. Por cierto, salir de una secta es complicado. Eso sí, curiosamente estoy teniendo más éxito con la salida de los que usan libros de texto que con los de las metodologías «innovadoras». Curioso, ¿no?

          Un saludo y gracias por comentar.

  2. Me parece muy acertada tu descripción de lo que es una secta aunque tu crítica, encuentro, va muy dirigida a todos y a nadie. Podrías poner algun ejemplo concreto? O es que simplemente hay ‘muchos’ que son un ‘poco’ secta? Creo que confundimos lo que es una secta con la propia mercantilización de la educación, igualmente deleznable. Vivimos epocas de innovación, de cambio, rapidez, tecnología…y a la mínima uno se monta el chiringuito e intenta sacarle rédito…quizás no deberíamos verlo con suspicacia (a veces envidia), sacarle lo bueno al invento, dar las gracias, y seguir tu camino (eh, y a todos nos pasa!). Un curso, un libro, o una persona en concreto…puede ser inspiradora. A veces lo que pasa es que el invento ni es tan bueno, ni tan imprescindible, y sus defensores empiezan a corporativizarse, a atacar…y salen esas «sectas» a las que quizás no llamaría quizás sectas, sinó supervivientes, por no decir otra cosa…
    De todos modos, cierto es ques están pasando cosas con la educación (ya era hora!!!), y hay que estar al acecho de los vendedores de humo…:)

    1. Hay «muchos» que, por interés o falta de concepción crítica del asunto, pertenecen a una determinada secta educativa. No es mercantilización porque, en ocasiones, tras algunos que sí que pueden ganar con el entramado, hay muchos otros que han conseguido creerse -y se les ha fijado en el ADN- que hay una metodología maravillosa que va a solucionar todos los problemas educativos. Y, debido a esa creencia, actúan como auténticos devotos (en el peor sentido de la palabra). Ojalá el personal usara lo bueno de cada método, se adaptara a sus alumnos y se dejara de discutir acerca de «qué metodología es mejor en contraposición a otra». No son supervivientes, es necesidad de pertenecer a un colectivo. Algo que, por desgracia, tiene mucho de club y poco de interés para la mejora educativa. Eso sí, a uno siempre le gusta irse de birras con los colegas 🙂

      Un saludo y gracias por comentar.

    1. Muchas gracias por la información Oriol. Si se demuestra que las denuncias elevadas a fiscalía por parte de miembros de la UB son ciertas, el caso debería tener sus consecuencias en los centros que han adaptado esa metodología gestionada por ese colectivo. Más aún, sin necesidad de fallar el juicio y simplemente por el principio de precaución -y más con menores- deberíamos apartar esas prácticas del aula hasta que se demuestre que las acusaciones contra los miembros de CREA no son ciertas.

      Un saludo.

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