Las trolas más habituales que os intentarán colar este curso

No, no voy a hablar de las típicas excusas que dan los alumnos para no presentar un trabajo. No tengo intención de ponerme a enumerar la cantidad de perros papelívoros ni ordenadores que, curiosamente, se estropean en el momento de enviar la actividad que les mandaréis a los chavales. Voy a hablar de trolas top. De esas trolas que, como docentes, van a intentar colaros, en muchas ocasiones envueltas en papel de regalo o perfumadas hasta la saciedad. Hay trolas y trolas. Eso sí, todas ellas parten de la misma premisa: son falsas.

Fuente: Pixabay

La primera que os van a intentar colar -y que, seguramente os vais a creer- es que los alumnos de antes eran mejores que los de ahora. Pues va a ser que no. Hay alumnos buenos, malos y regulares. Hay cabrones, cabroncetes y bellísimas personas. Hay algunos que van a aprender y otros de los que vais a aprender (y no siempre para bien). Eso sí, ni mejores ni peores que los de antes. Además, qué hay peor que considerar a los alumnos en bloque por percepciones o suposiciones muy poco extrapolables. Mejor hablar de Juan, María, Hamza, Loubna, Lucy y de todos los alumnos en su individualidad. Ya cansa que algunos se crean que los alumnos son buenos o malos en pack. No, nadie viene en pack. Menos aún los chavales.

Ídem para los docentes. Ese añorar la capacidad de los docentes que tuvimos es un error. Lo miramos desde la perspectiva de haber sido alumnos. Ni los de antes eran tan maravillosos, ni los de ahora son tan inútiles. Y a la inversa. Odio ver aquellos que hablan de las maravillas de la docencia actual. Pues bien, hay inútiles como los había antaño. Por suerte y, al igual que entonces, una minoría. Ni saben más, ni saben menos. Simplemente se adaptan a lo que pueden hacer en clase. Por cierto, los temarios no se han reducido. Qué manía con no querer comparar un libro de octavo de EGB con uno de segundo de ESO. Creo que, a nivel de conceptos impartidos, gana por goleada el segundo. Eso sí, sigamos mintiendo acerca de lo mal preparados que salen nuestros chavales. No, no salen peor preparados. Es que ya cuando yo hice ingeniería me tuve que oír que los ingenieros de antes blablabla. Pues va a ser que debería haber de todo. Al igual que los que estudiaban conmigo. Cuánta trola interesada.

También os intentarán colar los peligros o las maravillas que supone el uso de tecnología en el aula. Todo depende de la óptica de quien os venda el asunto. Ni la tecnología es tan maravillosa ni tan criminal como se plantea. Usar o no usar las TIC va a depender más de la necesidad que de otra cosa. Bueno, de eso y de la disponibilidad. Hay veces que a lápiz y papel las cosas salen mejor. Ya si eso hablamos de aquellos que hacen sumas y restas en un iPad como lo más absurdo del asunto. Lo mismo que el tema de la clase magistral. Ni os cuentan qué es ni la mayoría de docentes saben impartirla. Especialmente aquellos que tanto la critican porque, curiosamente, tiene más de mala clase magistral algunos que usan medios unidireccionales de comunicación que otro tipo de docencia.

Ya si eso nos ponemos a hablar de los deberes. Sí, ver un vídeo en casa son deberes. Al igual que lo es mandar actividades de otro tipo. Por cierto, si algunos hablan del excesivo tiempo que se pasa en el aula, ¿por qué piden a los chavales que se conecten fuera del horario lectivo para resolver dudas? ¿No os dais cuenta que todo es un auténtico timo? Y que nos lo envuelvan en papel de regalo de unicornios de colores. La realidad es la que es.

Volvamos al uso de libros de texto como lo peor del mundo y, curiosamente, tener un Moodle donde se cuelgan los temas en pdf. A ver quién me sabe decir una sola diferencia. Y ya cuando el modelo es el digital de una editorial donde lo máximo es perder la vista en una pantalla donde el brillo siempre está mal regulado… bueno. No es el material a usar. Es la necesidad de depender de un material. Lo mismo para aquellos que cuando se les va la conexión a internet se quedan sin poder dar clase. Ya, lo mismo que pasaba antes con algunos que llevaban la solución a todos los problemas en una libreta cada vez más amarillenta. Ni es moderno, ni nada. Nos estan engañando.

Podemos seguir con las rúbricas para no evaluar cuando acaban complicando innecesariamente la evaluación, la importancia de la religión como base cultural cuando se pasan el día poniendo vídeos pirata, la competencia digital de algunos docentes que hacen cursos de herramientas fantásticas y no saben anexar un archivo desde su correo y, por desgracia, un largo etcétera de cuestiones que claman al cielo.

No, no hay metodología innovadora que sea eficaz para tu aula. Ni tan solo hay dos días que te funcione la misma metodología. Ni tampoco funciona el planificar el curso con una determinada metodología obligando a los alumnos a adaptarse a la misma, en lugar de adaptar la metodología a ellos. Es que esto de ponerte a preparar material de la metodología tal o cual, falta de evidencia científica (por cierto, otro timo lo de creerte que porque algo te ha funcionado puntualmente es algo válido ad eternum), no es muy razonable. Menos aún cuando dices que lo haces por el bien de los alumnos. No cuela.

Otro curso para trolear al personal, buscar palmeros e incidir, por desgracia, en colores de bolis o ser más o menos innovadores. Lo jodido del asunto es que el personal se lo cree. Y se lo cree incluso que vea que sucede lo contrario a lo que se piensa. Mucha realidad alternativa y productos neurotóxicos en el ambiente porque, si no fuera así, no se explicaría la credulidad de algunos.

Feliz curso 😉

Si se os ocurre alguna trola más que sea "colable", no dudéis en aportarla.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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