Lo de las tesis doctorales empieza a ser un auténtico cachondeo

Esta semana ha saltado a los medios la noticia de que, en nuestro país, se han leído más de 12000 tesis doctorales en los últimos seis meses. Sí, según datos obtenidos de no todas las Universidades -el número podría llegar a las 20000- tenemos miles de nuevos doctores en nuestro entorno más cercano ya que, la inmensa mayoría de los ciudadanos que la han presentado, son de nuestro país. Con tanta publicación, cómo resistirme a analizar algunos de esos maravillosos títulos sobre los cuales se permiten hacer tesis doctorales e, inmediatamente, llegar a la conclusión obvia del titular del post.

Fuente: http://www.us.es/
Fuente: http://www.us.es/

Pues sí, embarcándome en un trabajo de búsqueda muy básico -no, no voy a justificar en un tocho que he leído mucho a autores que lo único que han hecho es publicar papers de dudosa calidad-, voy a exponer algunos de los títulos de tesis doctorales que permiten ser doctor en nuestro país. Unos títulos que, más allá de la satisfacción personal de uno por haber estudiado y plasmado en unos borradores y, posteriormente, una vez realizado el redactado, defendido delante de unos cuantos doctores, dan para pensar en qué se ha convertido -bueno, si es que alguna vez fue algo diferente- una tesis doctoral.

Pero bueno, prefiero que juzguen ustedes mismos…

Adquisición de valores en la enseñanza de la Religión Católica en el Ciclo Superior de la E.G.B. en la Diócesis de Segorbe-Castellón (Fecha de defensa: 27-11-1996). Gual Gual, Alfonso
Análisis y evaluación de las webs municipales de la provincia de Albacete. (Fecha de defensa: 02-12-2013) . Pagán Martínez, Marta
Las adaptaciones españolas de series de ficción norteamericanas: los casos de Mesa para cinco, Las chicas de oro y Cheers (Fecha de defensa: 14-06-2013). Canovaca de la Fuente, Enrique
Miguel Gila: Un equívoc humor blanc. Entre Franco i l’antifranquisme (Fecha de defensa: 20-01-2016).   Lobato Guembe, Marc
Música i intel·ligència espiritual a través de l’audiovisual (Fecha de defensa: 01-12-2015) .Montserrat Rull, Maria Assumpta

La verdad es que pueden encontrarse miles de ejemplos de tesis doctorales cuya repercusión social, más allá de servir para que alguien pueda colgar en su despacho el título de doctor, tienen una utilidad limitada y, es por ello que uno habría de plantearse la necesidad que se ha generado en nuestro país de publicar por el simple hecho de publicar para centrarse de una vez en la necesidad de convertir las investigaciones en todos los campos en algo que permita la mejora porque, sinceramente, utilizar una tesis doctoral como recopilación de datos, establecimiento de suposiciones ambiguas y resultados nulos o, incluso, ya plantearla como un simple trámite para conseguir una plaza en alguna de las Universidades de nuestro país es pervertir completamente su significado.

Defiendo que alguien por necesidad intelectual pueda decidir estudiar sobre un determinado tema pero, si a uno le apetece dicho estudio y no necesita muchos medios para realizarlo -me refiero a las tesis doctorales de ámbito científico-, mucho mejor que se dedique a publicar sus aprendizajes en un blog o que comparta, cada cierto tiempo, algún libro con el personal. Más allá de lo anterior, las tesis han derivado -si es que alguna vez dejaron de serlo- en un puro trámite burocrático o en una necesidad de hacer una investigación siguiendo unas reglas que nadie garantiza que sean las más correctas porque, por si alguien no lo sabía, no existe ninguna investigación avalada por grandes Universidades que no tenga su investigación opuesta (sí, que dice todo lo contrario) avalada por otras grandes Universidades.

Nada, que lo del pan y circo se ha convertido en pan duro y tesis doctoral para aquellos con inquietudes intelectuales 🙂

Por cierto toda mi admiración a quienes han sido capaces de redactar una tesis doctoral por su paciencia y tesón porque, por suerte para ellos, han sido capaces de dedicar unos años de su vida a un objetivo y se han mantenido firmes a pesar de todo lo que supone el período de realización (tutores desaparecidos, borradores que no sabes por qué te lo cambian, viajes a archivos escondidos en casas particulares, horas y horas de lecturas infumables en todos los idiomas y, cómo no, el típico problema que supone el apagado repentino del ordenador cuando no tienes una copia de seguridad realizada).

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

15 Comments
  1. Otra evidencia de la ‘invisible’ inflación académica del sistema… Supongo que tutorar x tesis aporta un valor al currículum personal independientemente del contenido de las mismas. Por desgracia, vamos a conseguir ningunear aquellas que realmente tienen utilidad social y obligarlos a subir un estadio más en el status académico para conseguir cierta notoriedad, (pagando sus correspondientes tasas, of course).

    1. El sistema educativo -a nivel de titulaciones- está completamente desbocado. En lugar de un contexto de aprendizaje estamos derivando hacia un expendedor de títulos de forma masiva. No tengo muy claro que el objetivo sea, por masificación de titulaciones y títulos, una mejora social. Creo, por desgracia, que todo es un entramado económico donde lo que menos interesa es la capacitación profesional de los que están en el sistema.

      Un gran pastel que da pingües beneficios 🙁

  2. Hoy me tengo que dar por aludido como uno de los recientes doctores, Jordi, y discrepar un poco.

    Con respecto a la noticia que tomas como base, salvo en un par de citas, no es muy riguroso que digamos a mi entender, con el estilo «alguien dice algo en alguna universidad». Creo que siempre ha habido de todo, como en botica («vivat Academia, vivant profesores»). Ahora bien, habría que matizar que con el fin del plan de estudios había que acabar el trabajo (de años, en muchos casos) antes de una fecha determinada, lo que creo que ha provocado en buena parte «la avalancha».

    Lo de compartir en blogs o libros, pues, en teoría no está mal. Pero la repercusión es bastante distinta; aunque solo sea por el prurito personal (llevo unos años blogueando de manera activa). Incluso no sé qué es más difícil, si acabar una tesis o publicar un libro en papel.

    1. He tenido la gran suerte -sí, una de las ventajas de tener un blog que alguien lee xD- de poder hablar, una vez redactado este artículo, con uno de esos doctores que han ejercido de miembro de tribunal de tesis en siete ocasiones en los últimos seis meses. Sí, ha tenido que evaluar «siete» tesis doctorales junto con sus compañeros. Y, sabes cuál es la realidad con la que se encuentra… que ninguno de sus compañeros había leído esas tesis que iban a evaluar más allá de una revisión muy parcial y sesgada. Incluso él reconocía esta limitación (sí, siete tesis a un tocho por tesis, son muchos papeles a leer) de las tesis. Y, curiosamente, no es un caso aislado de este boom (debido, como bien dices, a la necesidad del guión de presentar ante un plan en extinción). Ya era una situación que se daba antes. Por tanto, algo falla en el modelo de tesis doctoral.

      Eso sí, lo anterior no obvia el gran trabajo que realizan algunos en su redacción (e investigación asociada) ni la posibilidad de que, entre tanta paja, salga alguna aguja realmente interesante.

      Por cierto y en referencia a los libros en papel. Llevo mucho tiempo atascado en un par de ellos pero, reconozco que todo ello es debido a mi dispersión y mi incapacidad en centrarme en nada más tiempo del estrictamente necesario para el disfrute personal. Que lo de estresarme, a estas alturas de mi vida, ya no me va 🙂

      Un abrazo.

  3. El problema es previo. Dejo algunas ideas a continuación:

    – Entre compañeros que revisan TFGs es común el comentario de que, por lo general, el nivel es pésimo. Quizás el problema sea de nuevo obligar a que haya un TFG o, peor, que la metodología utilizada en la carrera no tenga ninguna relación con los objetivos que se persiguen al proponer hacer un TFG.
    – Lo de los TFM: más de lo mismo.
    – Hay universidades en la práctica totalidad de capitales de provincia. Esto es incompatible con tener calidad en investigación.
    – A ver quién le pone el cascabel al gato: se permite ir pasando Bachillerato justito, se pasa la carrera justito, se aprueba el TFG justito, se hace un Máster carísimo y se pasa justito, se hace el Doctorado justito y nadie se atreve a parar la carrera.
    – El florecimiento de las universidades privadas también tiene algo que ver. Cada uno que saque sus conclusiones.

    1. Me parece una visión bastante parecida a la que observo yo. Creo, como bien dices, que el caballo de las titulaciones está totalmente desbocado. Y, por cierto, quién se atreve a parar un negocio floreciente hasta que explota (léase el equivalente al tema de las titulaciones universitarias como es el modelo de construcción que ha habido en nuestro país).

      Un saludo y gracias por las ideas (que, ya ves, que comparto).

  4. Hola Jordi,
    A mi también me impactó esta noticia porque además observo el mismo fenómeno en Argentina.
    Yo hice mi Doctorado y nunca pude hacer la tesis completa porque me lo pasé trabajando y siempre creí que era algo tan serio que ameritaba mucho tiempo que no podía dedicarle con la profundidad que quería, pero al ver este tipo de tesis pienso que las certificaciones académicas son cada vez más un mercado que un espacio de investigación responsable.
    La nula relevancia de las problemáticas que se abordan muestran además que se mira lo metodológico pero no se repara en absoluto en el aporte que puedan hacer desde la investigación. Es decir, prima una mirada técnica.
    En educación además, cuando trabajas en escuelas todos los días resulta prácticamente imposible que puedas dedicarte a una tesis por lo que quienes terminan haciéndolas ven al aula como una suerte de laboratorio de experimentos, con las consecuencias lógicas de esta mirada para los resultados de la investigación. Por supuesto que hay excepciones maravillosas, para la verdad es que he visto muy pocas.
    Gracias por poner en agenda este tema para discutir.
    Un abrazo!
    Débora

    1. La verdad Débora es que el tema de las investigaciones que se abordan en una tesis doctoral tienen mucho de sesgo. Y más aún las que tratan de analizar/investigar acerca de cuestiones educativas. No olvidemos que las tesis doctorales tienen dos grandes bloques: uno primero destinado a la elaboración de tesis doctorales cuyo objetivo es realizar un vademécum de algún tipo (recopilación de estudios, etc.) y, uno segundo destinado a la obtención de conclusiones acerca de un supuesto propio. Y, en este segundo bloque se encuentran muchas de las tesis/investigaciones que hablan de temas que, por desgracia, al ser analizados de forma externa al aula, tienen muy poco valor real para nuestro sistema educativo.

      La tesis doctoral debería ser un campo de investigación que permitiera mejorar los ámbitos a los cuales va dirigida. Lamentablemente, todos los que sabemos algo del tema y hablamos con personas responsables de ellas, sabemos que, en más ocasiones de las que debiera, pierden todo su sentido hasta diluirse en un grupo de letras juntas que aportan bien poco al ámbito de actuación real.

      Eso sí, reconozco que acabar una tesis doctoral, es un auténtico mérito. La culpa no es de quien realiza la tesis, la culpa es del modelo que subyace tras las tesis doctorales.

      Uno muy fuerte de vuelta.

  5. Es una buena noticia que el número de tesis defendidas vaya en aumento. No es un «cachondeo». Evidentemente, claro que hay tesis que son mejores que otras. Pasa con casi todas las cosas: con los maestros de escuela, con el sexo, con las películas, con los colegios, con los alumnos, con las historias, con los ingenieros, con las personas…. y también con las tesis doctorales. Hay que acabar de desmitificar el tema de las tesis. Una tesis es un trabajo de investigación que se defiende para la obtención del título de doctor. Da lo mismo que el candidato quiera el título para colgarlo en su despacho y fanfarronear, para obtener una plaza en la universidad, para dedicarse a la investigación, o para liarse un canuto… da lo mismo. ¿A quién le importa siempre y cuando haya realizado y defendido con éxito ese trabajo de investigación? De eso se trata, señor mío. El objetivo de una tesis no es el de tener una repercusión social, aunque eso no implica que pueda tenerla. ¿Quién es usted para recomendarle a los investigadores de este país que publiquen su trabajo en un «blog como el suyo» y no en medios, conferencias y revistas que tengan una mayor difusión o donde les salga de las narices? No todos tienen la capacidad, ni el tiempo, ni la voluntad, ni la pasión para investigar y doctorarse. Usted debe ser uno de ellos. Hay miles y miles de graduados, licenciados, ingenieros como usted que jamás se doctorarán, pero fíjese que tampoco les haría ningún mal prepararse como investigadores (aunque sea para opinar con algo más de conocimiento de causa).

    Por cierto, no he tenido la oportunidad de ninguna de las tesis que referencia en su artículo, pero le estaría muy agradecido que explicara el motivo por el que las ha referenciado en este artículo que nada tiene que ver, según me ha parecido, con el tema que está tratando en su post.

    Un saludo,
    María

    1. En una licencia de estudios retribuida -ganada en un concurso de meritos público- pude dedicarme durante un curso escolar a la investigación en relación a las herramientas aumentativas necesarias para la inclusión escolar de alumnos con discapacidad motriz, visual, sensorial… (Resulta curioso que un maestro se pueda presentar a un concurso público al que acceden catedráticos y doctores, pero que no pueda hacerlo a un doctorado en relación a aspectos de su profesión)
      En este trabajo de investigación -muy bien asesorado a nivel pedagógico por la Universidad de Barcelona- tuve la oportunidad de ser un asiduo visitante de la biblioteca de «Llars Mundet», leer y releer la biblioteca, en la que se incluían copias de las Tesis Doctorales -cientos- correspondiente a más de dos décadas… Decepción.
      Había Tesis de pedagogos/as, que todavía no habían pisado una escuela, ni tomado contacto con un alumno, eso sí grandes listas, llenas de datos estadísticos, gráficos, comparativas… Teoría¡
      La esencia del problema es ése, se han cambiado los términos, el orden natural, situando al doctorado como un elemento más de la cadena, agregando una titulación más al catálogo universitario, cuando lo que debería ser es el reconocimiento final a una carrera profesional, a la que deberían acceder aquellos/as que han hecho propuestas significativas en la mejora de su profesión -en este caso la educación-. Las propuestas podrían ser un blog, un trabajo de investigación, una vida transformando y mejorado la realidad de un centro educativo, la realización de publicaciones, apps, aspectos medibles,cuantificables por la comunidad educativa, no sólo por un equipo de selectos profesores que se turnan en las valoraciones -hoy por tí…-
      La Tesis Doctoral ahora es un elemento -memoria- a añadir al currículum, cuando lo que debería ser es el mismo currículum. ¿Cómo puede ser uno «docto» en una profesión que ni siquiera conoce?
      Las temáticas las elige quien pretende hacer la investigación -faltaría más-, pero lo que no es de recibo es que de una forma mayoritaria y reiterativa se investigue aspectos que únicamente interesan a su autor.

      1. Hola Bernat, creo que introduces perfectamente algunas cuestiones interesantes. Y, lo más importante, es que, habiendo realizado investigación, tienes claro que, al final, «el doctorado debería ser el reconocimiento final a una carrera profesional al que deberían acceder aquellos/as que han hecho propuestas significativas en la mejora de su profesión» y no un simple elemento de la cadena de titulaciones en la que estamos inmersos.

        Un saludo y muchas gracias por contar tu experiencia reflexionando sobre qué debería ser y no una tesis doctoral. Unos puntos en los que estoy muy de acuerdo contigo.

    2. No, si el problema no es la cantidad de tesis doctorales que se presenta. El problema es «qué entendemos por tesis doctoral» y la influencia de las mismas en nuestro entorno más cercano. Cerca del 80% de las tesis que se presentan -no lo digo yo- son de recopilación bibliográfica y de nula investigación propia. Y, realmente, uno duda del interés social -más allá del del investigador- de su confección. Títulos variopintos que, por desgracia, van acorde a la calidad de muchas de ellas, que inundan las estanterias (o baúles digitales) de muchas Universidades cuya utilidad para alumnos y sociedad en general es más que cuestionable. Sí, nos estamos pasando con la sobretitulación. No es tanto la cantidad como la calidad de las mismas. Y, a nivel de calidad, la mayoría de las que se están presentando -y de las que llevan muchos años haciéndolo- parecen un simple trámite para la obtención de otro título más.

      No, en ningún momento recomiendo que se publiquen las investigaciones de nadie en abierto pero, sinceramente, cree usted que es mejor que las tesis estén en entornos académicos controlados que a disposición de todos. Porque, también hay algo que creo que se escapa a muchos… las tesis doctorales están financiadas en parte por la propia administración. Y, es por ello que cualquier investigación educativa debería ser accesible de forma fácil y ubicua.

      Por cierto, en ningún momento he despreciado el trabajo de los que realizan las tesis doctorales (sé que cuestan un gran esfuerzo y, por ello, es totalmente meritoria su realización). Lo que cuestiono es el modelo que subyace tras esta masificación de la titulación.

      A propósito, recuerde que no sé si usted dispone de una tesis pero, sinceramente, que juzgue usted mi capacidad es algo que no le permito porque, lo que sí que le afirmo rotundamente es que uno no es más capaz por publicar una tesis, tener veinte mil títulos universitarios o publicar cientos de papers científicos (en revistas que, curiosamente, cobran por publicar).

      Sinceramente su prepotencia me abruma pero, supongo que debe ser de esos que justifican «lo maravilloso que es algo» porque lo he hecho yo. Lamentablemente eso, en demasiadas pocas ocasiones, lleva una correlación lineal.

      Gracias por discrepar y le reitero la necesidad de que no personalice porque, en ningún momento, en el artículo he personalizado (y procuro no hacerlo nunca a menos que se trate de casos concretos cuyo autor tenga un perfil mediático que lo permita):

  6. Te las leído entera las tesis q mencionas y/o has presenciado la defensa de alguna de ellas? Es muy fácil desacreditar, pero no tanto hacer una buena critica. Te animo a ello, pues como buen docente q debes ser sabes q una buena critica, argumentada y fundamentada tiene un gran efecto pedagógico. Lo contrario … machacar, desacreditar, además de ser muy fácil ni convence ni vence. Y también te animo a querer entender un poco mas este mundo para así ser mas convincente. Sin inquietud por entender no se puede enseñar.

  7. Estimado Jordi Martí, gracias por su crítica, siempre son constructivas.

    Para empezar la tesis que usted cita no es la última versión. Sin embargo, eso es lo de menos. Intentaré mejorar en lo sucesivo. Siento enormemente que mi tesis no le haya gustado y que piense que tanto esfuerzo no sirve para nada.

    Al mismo tiempo, me entristece mucho esa falta de respeto, creo que hubiese sido más elegante escribir su post sin citar a nadie, pues supongo que las personas que hace una tesis doctoral dedica mucho esfuerzo, tiempo y dinero, y no creo que señalar con el dedo sea lo más favorable para la gente que se inicia en el mundo de la investigación, que por supuesto aún le queda por aprender y mejorar. Espero llegar a su edad con tanto nivel como usted para poder hacer algo mejor, pero infelizmente no he llegado. «Viviendo y aprendiendo». Gracias, una vez más usted me enseña una gran lección: Nunca pisar a nadie para sentirme superior, seguir trabajando y mejorando para ser la mejor versión de mi misma.

    Desacreditar a los demás para mostrar su superioridad y su nivel crítico, en mi humilde opinión, no es mejor camino. Se pueden hacer críticas tan estimables como la que usted ha hecho, sin desacreditar a nadie. En fin…me entristece este tipo de post, que no aportan nada, solo perjudican de forma gratuita. Me parece que carece de fundamentación y no se si usted se ha leído mi tesis para juzgar o ha cogido los títulos que menos le han gustado. Es más, dudo mucho que la muestra que presenta, sea representativa.

    Pero como,nunca llueve a gusto de todos, respeto su opinión.

    Estoy de acuerdo con usted, quizá debería mejorarse el sistema de enseñanza en las universidades e incluir la iniciación científica en los Grados para aquellos que nos gusta el ámbito de la investigación y respetamos a los demás investigadores y estudiosos, ya sean mejor o peor.

    No obstante, le agradezco nuevamente su crítica, pues siempre te permiten aprender.

    Un saludo,
    Marta Pagán

    1. Hola Marta,

      Es curioso que, en ocasiones se me critique por no usar ejemplos y otra por usarlos. Supongo que debe ser la falta de coherencia entre lo que escribo, lo que se lee y lo que se interpreta 🙂

      Eso sí, me voy a permitir responder a tu comentario (no acostumbro a hacerlo con artículos escritos hace tanto tiempo pero, como deferencia por haber comentado aquí y siendo citado tu trabajo, voy a ello). En primer lugar no creo que realizar una tesis doctoral -sea del tema que sea- salga barato a nadie que las hace. Más bien al contrario ya que sé que exige un gran tiempo, esfuerzo y dinero su finalización. Y no, no es fácil acabarla y, mucho menos, hacerlo cuando en la mayoría de ocasiones los tutores pasan de los alumnos (tienen muchas tesis) y, los alumnos cada vez tienen menos tiempo para hacer todo lo que lleva asociado la tesis.

      En segundo lugar considero, siempre desde mi opinión, lo innecesario que supone ese tonillo de ironía manifiesta que se exuda de su comentario. Sí, ya sé que los comentarios no exudan pero me permito usar esa acepción literaria. Menos aún el considerar a alguien superior o inferior por tener o no una tesis. No, por mucho que tengas una tesis y yo no o, que yo esté dando clase y otro esté realizando tareas manipulativas, se puede extrapolar lo anterior a la capacidad intelectual de uno u otro. En todas partes hay de todo como en botica. Por suerte es así.

      Finalmente un detalle que no he mencionado… las tesis doctorales se subvencionan, en parte con programas de investigación y otros recursos públicos y, es por ello que, como bien dices, se debería establecer una línea de investigación en los propios grados que permitieran que dicha tesis pudiera ser usada en el contexto real. Sí, para algo investigamos, ¿o no?

      Un saludo y gracias por el comentario.

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