¿Lo hacemos por ellas?

De verdad cuando tomamos decisiones educativas o difundimos determinadas prácticas que estamos haciendo con nuestros alumnas, ¿lo estamos haciendo por ellas? Cuando nos presentamos a premios como docentes, ¿lo estamos haciendo por nuestras alumnas? Cuando vamos a escuchar a determinadas starlets del espectáculo educativo, ¿estamos yendo ahí como fans o para mejorar las posibilidades futuras de las que tenemos en el aula?

Fuente: Desconocida

Creo que, sinceramente, deberíamos plantearnos qué parte de ego o autorealización personal es la toma de determinadas decisiones o, simplemente, la participación en determinadas cosas. No creo que a nuestras alumnas les preocupe que seamos capaces de dar veinte mil charlas sobre innovación educativa, nos presentemos al Global Teacher Prize o, simplemente, salgamos en los medios para decir lo buenos que somos. No creo que a ellas les interese que seamos más o menos conocidos, publiquemos determinados libros o colaboremos, de forma más o menos desinteresada, en ciertas acciones "pedagógicas". Dudo mucho que a ellas les repercuta positivamente que sus docentes tengan tropocientos mil seguidores en Twitter, se pongan me gustas a tutiplén en Facebook a fotos de actividades que se han realizado en clase o, simplemente, tengan cada vez más comentarios en Instagram. Menos aún si todo lo anterior se perpetra por parte de personajes que no van a ver en su vida. Ni en la suya ni en la de sus compañeras. Evangelizar es sano pero, cuando la evangelización nunca repercute en una mayor producción de trigo, es que algo falla.

Hoy me he puesto a reflexionar muy brevemente acerca de si lo estamos haciendo por ellas. Y eso es algo que todos los docentes, cada vez que tomamos una decisión, nos deberíamos preguntar. La pregunta es fácil, ¿lo hacemos por ellas? Si no lo hacemos por ellas no pasa nada pero, por favor, no intentemos autojustificarnos por lo anterior porque, en ocasiones y como seres humanos, tendemos a una necesidad imperiosa de hacer cosas por nosotros en mayor o menor grado. No es malo reconocerlo. Lo malo es creer o intentar justificar que lo hacemos por ellas porque, al final, se nota demasiado que no es así.

Hay un pequeño detalle del que seguro os habréis dado cuenta en este post porque, a veces, conviene tener esos detalles que jamás deberían ser solo en días puntuales. Un abrazo a las que os pasáis por aquí y... a las que ya sabéis 😉

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