Los alumnos que sacan buenas notas quieren grupos segregados por nivel

Los alumnos que sacan mejores notas quieren aulas donde sólo existan alumnos con esa misma característica. Sí, resulta curioso y paradigmático pero, una vez entrados en la adolescencia, son mayoría los alumnos ¿buenos? que sienten una especial necesidad de estudiar en aulas homogéneas donde todos sus compañeros de pupitre reúnan sus mismas características académicas. Yendo más lejos, son los propios alumnos quienes, a la hora de realizar grupos para trabajos colaborativos en los grupos heterogéneos actuales, los que demandan que dentro de su grupo estén sus compañeros del diez.

Fuente: http://www.eldesconcierto.cl
Fuente: http://www.eldesconcierto.cl

Hay algo muy perverso en el sistema educativo cuando la segregación se establece como necesario por parte de la mayoría de nuestros alumnos, muchos padres y más docentes de los que me gustaría. Resulta completamente demoledor observar la aparición de grupos de nivel y, curiosamente, el mutis por parte de la sociedad ante lo anterior. Sí, resulta muy duro ver cómo, curiosamente, son los alumnos más brillantes (podríamos hablar de su sociabilidad o interrelación donde, seguro que hay algunos de ellos que no son tan brillantes -bueno, ya digo yo que no-) según su expediente académico los que exigen estar en grupos donde se pueda acabar el libro de texto, se den las clases en un silencio absoluto y se compita por la máxima nota entre compañeros que ya sacan unas buenas calificaciones.

Curiosamente esos alumnos también son los que defienden la clase magistral. Sí, desean con toda su alma que les toque un profesor comme il faut. De esos que exigen mucho (bueno, qué manía con relacionar exigencia con cantidad de temario o número de deberes mandados) y que, a su vez, hace lo mismo que se ha hecho siempre. Sí, los alumnos de buenas calificaciones quieren clases magistrales donde, de forma unidireccional, se les instruya. Y, al existir un silencio absoluto en el aula, en principio lo anterior les permita obtener aún mejores calificaciones si cabe. Son los alumnos de la décima. Los que te reclaman hasta, en ocasiones, la milésima. Los que si les mandas actividades sabes que, jamás van a faltar en su entrega. Son buenos a nivel académico pero quieren aún seguir siendo mejores.

Nada que decir de lo anterior mientras haya, en nuestra sociedad, la idea del clasismo entre todos los niveles. Una sociedad cada vez más desigual donde, por desgracia, se inculca dicha desigualdad desde muy pequeños. Cuando un niño nace no encuentra diferencias entre los niños con los que juega en el parque. Una vez se hace mayor, por desgracia, observa y se adapta a la realidad que le rodea. Y la realidad, por desgracia, se ha pervertido hasta creer que lo justo es lo que es totalmente injusto.

Seguro que a estas alturas del artículo habrá más de un alumno, docente o padre que me dirá que «ojalá que sigan existiendo esos grupos de nivel que existen institucionalizados en algunos centros educativos públicos y en la mayoría de privados» pero a algunos nos preocupa que, por desgracia, dicha existencia o defensa de la misma, se esté convirtiendo en un lastre que cada vez haga la sociedad más injusta y, por desgracia, menos solidaria. No es cuestión de privar de la atención personalizada a los alumnos (y sí, a los que sacan buenas calificaciones, en demasiadas ocasiones no les destinamos los recursos que se merecen) pero sí de cambiar de una vez la perspectiva de lo que debería ser la educación y la sociedad que queremos.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

14 Comments
  1. Faltan datos. En este artículo se afirman tajantemente cosas sin apoyo en evidencia alguna (tal vez la experiencia personal del docente, pero ni eso se precisa). Empezando por lo que afirma el propio título, carece de apoyo estadístico, no se cita ningún estudio ni encuesta. El colmo es la afirmación de que los alumnos académicamente brillantes son necesariamente mediocres en sus relaciones sociales. Menudo prejuicio, vaya lugar común. ¿Con qué criterios se mide su brillantez «interrelacional»? ¿Qué confirma una generalización tan osada? Si queremos mejorar la Educación, habría que empezar por discutir hechos, no tópicos.

    1. Supongo Javi que es mucho más fiable un estudio universitario con quince entrevistas que el análisis empírico de lo que llevo constatando en mi aula (y han sido muchas de muchos centros diferentes) con un número de alumnos que sobrepasa los 2000. Tampoco, supongo, debo dar importancia a las mismas situaciones que han vivido mis compañeros (muchos de los cuales también han tenido una gran cantidad de alumnos a los que han impartido clase). Lo anterior está muy relacionado con la afirmación que también criticas de la sociabilización donde se dice textualmente «seguro que hay algunos de ellos que no son tan brillantes a la hora de establecer relaciones interpersonales». No es generalización, es observación directa de determinadas situaciones que, por desgracia, llevan a señalar que en algunas ocasiones se dé lo anterior (sí, de lo único que se trata es de establecer una diferencia entre lo que supone brillantez académica y la de sociabilización).

      No son tópicos son hechos. Como también es un hecho comentarte que no he aceptado tu segundo comentario por ser repetición (palabra por palabra) de éste que, supuestamente, querías usar para promocionar tu segundo blog 🙂

      Un saludo y gracias por el comentario.

      1. No, introduje el segundo comentario por error, pues el primero lo hice desde el móvil y no fui capaz de leerlo después de publicado, así que pensé que no había quedado registrado. Por suerte había quedado en mi móvil y pude reproducirlo. Obviamente no comento la entrada para promocionar mi blog, sino porque es un tema que me interesa y al leer el título esperaba encontrar algo que, por desgracia, no encontré.
        Mi propia experiencia contradice gran parte de lo que afirmas. Tal vez no tanto lo que se dice en el título, pero sí desde luego lo de esos alumnos brillantes que no lo serían en sus relaciones interpersonales. En el centro en que doy clase ahora (también he pasado por más de uno), coincide que son excelentes alumnos en lo académico quienes están en el consejo escolar para defender los derechos y atender las demandas de sus compañeros, quienes decidieron, por iniciativa propia, participar en un programa de apoyo entre iguales quedándose una hora más al acabar su horario lectivo para ayudar a alumnos que necesitaban refuerzo en matemáticas y lengua. No solo son todo lo contrario al tópico del alumno empollón y competitivo que no trata con otros alumnos, es que de hecho tienen unas inquietudes sociales igualitarias que no solo predican, sino llevan a la práctica. Este año, es justo una de mis mejores alumnas de 4º de la ESO, en lo académico, quien me propuso enviar unas postales que Amnistía Internacional reparte para escribir mensajes de apoyo a los presos de conciencia del mundo. En fin, a la vista de esos hechos, me resultó molesto el comentario que llevaría a poner en duda la calidad humana o la inteligencia emocional y social de un alumno por destacar en lo académico.

        Un saludo y gracias por la respuesta.

      2. Buena respuesta por tu parte, se nota el carácter docente.

        De todas formas, me gustaría aportar algo de «academicismo»: P. Bourdieu y B. Bernstein indagaron en estas tesis. El primer con el famoso concepto de capital cultural, que, sin embargo, es un gran desconocido para los docentes.

  2. Lo peor no es que exijan grupos, sino que amparados en su «superioridad» y en su fama de «alumnos intachables», se convierten en los mayores acosadores y son respaldados por el sistema que midline como hijos predilectos.

    1. No creo que exista esa «superioridad» que manifiestas en el comentario pero sí que, en ocasiones, puede darse el caso que, en un contexto tan competitivo como es, por desgracia, la institución escolar se den algunas actuaciones muy poco deseables por cuestiones puramente académicas. No, no es cuestión de no personalizar aprendizajes (y ayudar a los que no pueden y, a los que pueden, dotarles de recursos para que puedan aún más). Es cuestión de plantear qué queremos que sea la educación y las posibilidades de cambiar la sociedad gracias a ella.

      Un saludo y gracias por comentar.

  3. Y mi pregunta es: ¿ Cómo cambiar de una vez la perspectiva de lo que debería ser la educación y la sociedad que queremos? Porque de lo que se debe hacer ya esta muy escrito pero el cómo es a lo que nunca respondemos. ¿Será que no sabemos cómo y con denunciar lo obvio nos quedamos tan contentos?

    1. No Óscar, no es cuestión de quedarse con denunciar lo obvio ni con escribir artículos como éste. Se trata de, con las herramientas de que disponemos (que no son muchas y, por desgracia, gran parte de la sociedad defiende un sistema clasista de clasificación desde la infancia pensando exclusivamente en el interés propio) aportar nuestro granito de arena para derrumbar un castillo construido bajo la premisa de la pura competición.

      Algunos no estamos tan contentos 🙁

      1. Estoy de acuerdo. ¿Qué granito de arena? Como ves, sigo preguntando. Sigo buscando respuestas después de 22 años de docencia, en diferentes especialidades, en la concertada y en la pública, con equipos docentes proactivos y otros mucho menos, con equipos directivos comprometidos y otros no tanto. Mientras, los niños y niñas van pasando, los años van pasando y sigo escuchando lo mismo una y otra vez. Aunque pueda parecerlo no estoy desanimado ni mucho menos. Lo que tengo ganas es que pasemos a la acción como colectivo. Lo que quiero es que le contemos a los padres y madres lo que está pasando, porque a ellos los políticos si van a escucharlos.
        Un saludo y muchas gracias por responder.

  4. El discurso oficial es el de la igualdad, la práctica común es la de la desigualdad. Desigualdad en el trato, en la agrupación, en el origen, en el entorno, en las oportunidades. Cualquier ciudad cuenta con sus barrios alto – medio – bajo, en cualquier espectáculo se parcela el recinto del mismo modo, cualquier comercial considera estas diferencias al igual que desde cualquier fuente de producción se calculan costes y beneficios ante los permanentes tres alto – medio – bajo que nos rodean. Es nuestra realidad y la realidad no entra en las escuelas invitada, las condiciona, las controla… la escuela es la realidad, reflejo e instrumento del medio en el que se desenvuelve.

    Mi práctica personal ha sido parecida, se presentan las clases heterogéneas como idóneas en el proyecto educativo y se segregan grupos de mil formas o con mil manejos; disciplina, idioma, proyecto de trabajo, religión, procedencia, influencias de profesores… motivos siempre justificados como oportunos y nunca reconocidos como prácticas segregadoras.

    Observad varias escuelas en horarios de entrada y ved el alto – medio – bajo social evidenciado en las personas concurrentes y la legitimación institucional privado – concertado – público coincidente en alto grado; de padres gatos hijos michines.
    Esto no quiere decir que se descuide la atención educativa a los más necesitados, se atienden escolarmente estos sectores sociales deprimidos de forma debida aunque ello no implica exactamente igualdad en sentido estricto.

    Es esto así en términos absolutos, no. Hay excepciones al respecto, sí. Nada es blanco, nada es negro, todo son claros-oscuros y si hubiera de poner color al discurso de la igualdad le pondría el color gris más por observaciones que por convicciones.

  5. Es verdad que existen este tipo de estudiantes, pero a mi personalmente no me gusta ir a los extremos. Tenemos varios tipos de estudiantes, los que no quieren estudiar o no llegan aunque quieran, los que se esfuerzan llegando a notas lo suficientemente buenas y los que consiguen notas más altas. A los primeros se les da refuerzo o se les adaptan los exámenes, a los segundos no (ya no quiero entrar en el tema de los de aa. cc.). Por otra parte, tenemos los docentes a los que les encanta su trabajo y deciden enseñar según capacidades y a otros, que prefieren dar las materias que están establecidas tanto si se llega al nivel como si no y al pedirles un esfuerzo extra se escudan bajo el tema de los recortes.
    Luego llegamos al instituto y el respeto a los profesores es diariamente inexistente. Es duro tener mucho que enseñar y alumnos a los que no les interesa nada y dan la espalda además de dedicarse a interferir en las clases de forma que los que sí quieren estudiar no pueden.

    Sé que sobre el tema de la segregación de clases hay opiniones muy diferentes, pero ¿por qué no plantearlo de otra forma? Si se hicieran diferentes grupos de estudio, tal vez podría ayudarse mejor a los que necesitan una atención especial y los que llevan un nivel mejor no tendrían que verse frenados en su avance. Ante tanta diversidad de niveles, alumnos y opiniones, el tema es muy complicado aunque creo que es nuestra costumbre de colgar etiquetas la que nos hace ser clasistas y repudiar aquello que consideramos mejor que lo nuestro.

    No sé cual es la fórmula mágica y nunca podremos contentar a todos, pero si lo que nos importa son los estudiantes deberíamos buscar soluciones para todos ellos .

    Un cordial saludo

    1. Coincido plenamente contigo. A propósito de este tema recomiendo el capítulo LA FALACIA DE LA IGUALDAD (pg. 13-19), del profesor Ricardo Moreno en Panfleto antipedagógico http://www.ugr.es/~fjperez/textos/Panfleto_Antipedagogico_RMoreno.pdf

      Puesto que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, cada cual puede
      aspirar a todas las dignidades, puestos y cargos públicos, según su capacidad,
      y sin más distinción que la de sus virtudes y su talento.
      (DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO,
      PROCLAMADA POR LA ASAMBLEA NACIONAL FRANCESA EN EL AÑO
      1789)

  6. Hola a todos, ¿como negarse a este tema?.

    Hay que decir que son los profesores los que defienden en su mayoría este tipo de segregación (esta es una afirmación hecha desde la experiencia de los años, como dice Jordi, mucho más fiable que la de las universidades, que dicho sea de paso no se que coño hacen metiendo las narices en EEMM, ¡que limpien su casa!). Sobre todo si eres de los primeros del departamento y te tocan los grupos buenos. Solo se quejan los profes que eligen en último lugar. Esos mismos que lo defienden también están a favor de la nueva educación y en contra de la educación privada, concertada, de los recortes, de las ratios de alunmos, de la LOE, de la LOMCE y no se que más lugares comunes. Pero su corralito que no lo toquen, queremos todas las verdes y las maduras fuera.

    Pues bien, todavía es peor la situación de lo que cuenta Jordi, desde mi punto de vista (vuelvo a basarme en la experiencia, si vale de algo). La segregación no se está haciendo por capacidades cognitivas, se hace por hábitos educacionales. Lamentablemente el nivel académico ha bajado tanto que hacer una segregación cognitiva es equivocarse. La mayoría de las veces se clasifican a los alumnos por su comportamiento y no por sus capacidades. Tienes en el grupo de los malos, alumnos con capacidades superiores al grupo de los buenos. ¿Cuál es el resultado?. El resultado es peor para los buenos. Les estas haciendo creer a unos muchachos que en la vida basta con portarse bien para tener resultados, que con la intención basta, o que si trabajas da igual que no sepas hacer la «o» con un tubo, es decir les estas engañando. Por eso cuando llegan a cursos superiores te viene algún padre y te confiesa que su hijo hasta ahora sacaba 7 y que ahora tu le suspendes.

    El grupo de los malos malosos evidentemente es imposible hacer clase, excepto que el profesor aún se sienta garante de la sabiduría y la educación y ponga orden y imparta clase como es debido. En ese caso el grupo sigue funcionando y puedes rescatar algun muchacho que por su realidad ha ido a parar a ese grupo.

    Y ahora tocamos el tema importante. ¿Está haciendo el profesor su trabajo?. ¿Debe el profesor resolver el caso de estos muchachos disruptivos y enseñar educación a toda costa?. ¿Es eximente un grupo de estas características, el profesor hace lo que puede?.

    A mi me da igual dar clase a clases heterogeneas o homogéneas, pero los muchachos malos malosos les debemos también el esfuerzo de nuestro trabajo. No debemos aparcarlos en esa clase, primero porque es nuestra verguenza y luego por son un peligro para la sociedad. El que no sirva para dar clase que se dedique a otra cosa. Nos ha tocado unos tiempos que ser profesor no es solo ser original o saber resolver integrales complicadas, debemos enseñar educación y eso a veces no es grato, nos cuesta muchos acaloramientos, pero es nuestro trabajo. Y no me vale que la administración no nos apoya. Repito, el que no valga que se dedique a otra cosa.

    El que pueda dar clase a estos grupos malosos y obtener algun resultado puede dar clase a grupos heterogeneos. ¿Como que te interrumpen y no puedes dar clase?. ¿Y tu autoridad?.

    Estoy a favor de grupos heterogéneos, y que el profesor tenga la autoridad. ¿Porque?. Porque los dos grupos ganan.

    Hasta aquí puedo leer.

    Saludos.
    Vicente.

  7. Nunca había estado a favor de separar por niveles…. hasta este año. Cuando nos comentaron a principio de curso que de las tres líneas que teníamos por nivel una era la buena, otra la mala y otra la regular, me tiré las manos a la cabeza. Hasta que vi lo que había en la mala. Chavales sin ningún tipo de interés por nada, ni con películas, juegos de trivial, trabajo por proyecto responden. De haberlos metido en un grupo normal o en el bueno, estoy 100% segura que se habrían cargado a los otros grupos. Así que, igual que se segrega por sexos se debe segregar por nivel. Los buenos con los buenos y los malos con los malos. Porque una mazana podrida sí puede estropear el resto del cesto. De esta manera, están los malos todos juntos y, al menos, son solo esos los alumnos perdidos. Porque, no olvidemos, que el derecho de los alumnos a recibir clase está por encima del derecho de los vagos que pululan por el sistema educativo actual a entorpecer la clase. Y no, una manzana podrida nunca se recupera.

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