Los blogs educativos como necesidad de expresión docente, colaboración en FEAE-Aragón

Hace un tiempo me pidieron una colaboración para que hablara sobre los blogs para la FEAE-Aragón y, como este año me cuesta mucho decir que no, me puse manos a la obra. Una colaboraciónrdforumaragon16 donde hablaba de los blogs como necesidad docente que hace un par de días publicaron en su página web. Intenté explicar grosso modo qué hacía que un docente se decantara por el uso de blogs e intenté, en unas líneas, establecer las potencialidades de dicha herramienta. Lamentablemente, ya tengo mis limitaciones en la coherencia de los posts que publico en el blog, para hilvanar algo más largo en condiciones para terceros 🙂

Unas líneas que podéis consultar haciendo clic en la imagen de la portada de la revista (os recomiendo revisar la cantidad de artículos interesantísimos que hablan sobre los blogs de profesores) cuyo texto íntegro os expongo a continuación…

Los blogs educativos como necesidad de expresión docente

Las aulas se quedan pequeñas. Llega un momento en que las cuatro paredes entre las que se imparte una asignatura cualquiera , en un mundo de comunicación abierta y globalizada, asfixian a muchos docentes que buscan, en otros sistemas de comunicación, la apertura para compartir sus aprendizajes y, cómo no, conseguir recibir un feedback imprescindible para su mejora profesional. Así surge la necesidad de disponer un espacio donde, de forma fácil, puedan compartir sus inquietudes y dotar de transparencia a lo que se hace. Pura supervivencia en un contexto tan cambiante en el que la comunicación digital está a la orden del día.

¿Mecanismos para comunicarse? ¿Mecanismos para el docente aprendiz? ¿Mecanismos para la mejora profesional? Cualquiera que permita ser gestionado de forma autónoma y que facilite ese intercambio de ideas. Para ello qué mejor que una herramienta de comunicación, accesible desde cualquier ubicación, donde uno exponga sus ideas de trabajo. No es terapia personal, es necesidad. No es aparentar, es aprender mientras uno vierte esas líneas en su propio espacio.

Los blogs siguen siendo la mejor herramienta para expresar esas líneas. No han muerto, los blogs siguen dando, como forma de expresión, transmisión de información o instrumento de aprendizaje, los mejores resultados para contar las experiencias. ¿Por qué defender los blogs en una sociedad basada en la inmediatez? Precisamente por eso. Los blogs, a pesar de su inmediatez, obligan a mayores reflexiones que las que permiten sus alternativas más inmediatas como son las redes sociales. Reflexiones que se complementan con las posibilidades de gestión de ese espacio o bitácora profesional que, por muchos motivos, no se disponen desde otros medios más “modernos”.

Seguimos hablando y disertando acerca de las bondades del blog como herramienta docente y, por desgracia, aún no hemos analizado en qué consiste un blog docente ni las características que hacen idóneo su uso para la comunicación y reflexiones acerca del propio aprendizaje.

Pues bien, un blog educativo no es nada más que un texto escrito de forma cronológica (lo último que hemos escrito, por defecto, se publica en la parte superior) donde se publican regularmente artículos, de tamaño más o menos largo, con contenido actualizado sobre temas relacionados con la docencia. Estos artículos, conocidos como “posts” (tendemos a usar el anglicismo en su denominación) o “entradas” suelen estar acompañados de fotografías, vídeos, sonidos y hasta animaciones que ilustran cada uno de ellos.

Resumiendo, un blog no es nada más que un espacio en la red para expresar ideas y recibir, en caso de gestionarlo para recibir comentarios, nuevos inputs que permiten mejorar nuestro aprendizaje.

Un blog, avalado por cuestiones técnicas cada vez más completas, con servicios gratuitos disponibles que permiten que, hasta el usuario más inepto con el uso de la tecnología pueda crearse uno en pocos minutos de forma gratuita y, con la facilidad de ser cada vez más sencilla la publicación de textos acompañados por su material multimedia que le adorne, hace que a día de hoy sea injustificable hablar de dificultades tecnológicas para su creación y posterior mantenimiento a lo largo del tiempo. Eso sí, lamentablemente, el boom de la creación puede venir acompañado por un cierto desánimo al ver la cantidad de tiempo necesario para que, esa idea inicial, ese medio de comunicación para expresarnos, siga manteniéndose a lo largo del tiempo.

No voy a entrar, más allá de las líneas anteriores, a comentar lo que es un blog ni a las cuestiones más técnicas sobre su creación y/o gestión. Voy a ir directamente al nudo de la cuestión. A su potencialidad como herramienta de aprendizaje.

Desconocer la realidad del blog más allá de la publicación de contenidos es algo muy habitual. Son muchos los que crean blogs de contenido educativo y los usan como medio de comunicación con sus alumnos. Es un modelo válido. Es innegable que este tipo de transmisión y el retorno de información que permite este medio puede ayudar al aprendizaje de los alumnos pero, ¿dónde queda la potencialidad de la herramienta para el aprendizaje docente? ¿Dónde quedan las infinitas posibilidades de ese medio para una mejora en las praxis educativas y la asimilación de nuevos conocimientos?

Un blog es algo vivo. Es algo que se nutre, no sólo de quien escribe. Algo que se nutre del aprendizaje cooperativo. De las interacciones que se establecen en base al mismo. De la comunicación bidireccional que se puede establecer sin las limitaciones que nos ofrecen la mayoría de redes sociales.

Más allá de 140 caracteres –si nos ceñimos a hablar de otra de las plataformas de comunicación “estrella” para docentes: Twitter- para expresar posturas o debatir ideas existe un espacio abierto de intercambio. Un espacio sobre varios temas educativos. Sobre aprendizajes. Sobre experiencias. Sobre posicionamientos. Sobre discrepancias. Sobre sumas y no restas. Sobre cooperativismo. Sobre interacción. Sobre conocimiento. Sobre relaciones con otras personas interesadas en un mundo educativo que cada vez necesita estar más abierto y conectado.

Cuando uno crea un blog no sabe realmente donde se mete. Es muy fácil crearlo. Demasiado. Lo complicado es mantenerlo. Hay un período de nulo intercambio. Hay un momento en que uno se plantea para qué sirve aquello que está plasmando y publicando para que todo el mundo pueda acceder a lo que uno hace. Hay un momento de espera. De tránsito. De desesperanza. Conviene centrar el objetivo. El blog nunca se ha de crear para consumo externo. Es algo que uno crea para él. Es algo que a uno le ha de apetecer hacer. No es algo de lo que se ha de esperar ningún tipo de rédito.

Debemos leer lo que escribimos. Mirar con retrospectiva. Ver qué aprendizajes estamos obteniendo. Ver qué sacamos en claro. Comprobar día tras día como la mejora en nuestro aprendizaje se va consolidando. Más allá de las aportaciones posteriores a lo escrito (que, tarde o temprano, siempre llegan). Más allá de la necesidad de sentirnos realizados desde el punto de vista de otros. Es puro placer por aprender. Es un placer propio. Es algo para autoconsumo.

Hay motivos para empezar a escribir en abierto. Hay tiempo para hacerlo. Hay muchos límites que nos autoimponemos que merecen ser traspasados.

El blog es algo que evoluciona con nosotros. No es algo estático. Es algo dinámico. Es algo cuya evolución podemos observar. Es algo que nos acompaña de forma simultánea a nuestro propio avance.

Configurar, gestionar y mantener un blog se hace complicado. Más aún cuando uno decide dar escaparate a su rol de docente y, en más ocasiones de las que parece, reconvertir su rol de docente en aprendiz perpetuo. Se hace difícil cambiar el rol. Más difícil aún dotar de transparencia a algo que, por desgracia, aún sigue siendo demasiado opaco en líneas generales. El problema fundamental de lo anterior es que, si uno no expande conocimiento, es muy difícil justificar que otros lo hagan. No es sólo adquirir conocimiento, es devolver, dentro de nuestras posibilidades, la gran cantidad de inputs que recibimos porque, por suerte, cada vez son más los docentes con blogs para reflexionar que permiten aumentar ese contagio tan necesario. No es sólo que al aumentar el número de posibles lectores se contagie las ganas de empezar un nuevo blog, es que el blog leído ya es por el simple hecho de efectuarse dicha acción sobre el semilla para un nuevo aprendizaje.

Como dijo alguien una vez, un docente sin blog es un huérfano digital. Y, cuando después de cada artículo que escribimos damos a “publicar” empieza un nuevo aprendizaje y dejamos de ser huérfanos en este mundo tan global en el que nos ha tocado vivir.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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