Los docentes como elemento clave de la mejora educativa

Hay quien dice que el sistema educativo nunca puede ser mejor que la calidad de sus docentes. Yo prefiero mantener la posibilidad de una relación menos íntima entre calidad del docente y resultados (a nivel de aprendizaje) de los alumnos. En nuestras aulas existen docentes buenos, malos y regulares. Y lo anterior no obsta para que, a pesar de situaciones externas al propio centro, los alumnos salgan bien o mal preparados. Sí, la influencia de los docentes es clave pero la clave no se halla en la capacidad de los mismos y, más bien, en su bagaje cultural. Sí, un docente con cultura es clave para la mejora educativa. Y, un docente culto no es quien más sabe de su asignatura. Más bien, es quien mejor sabe transmitir sus conocimientos.

Fuente: http://www.larioja.com
Fuente: http://www.larioja.com

No hay docente malo. Hay docente relajado. No hay malas praxis. Hay incapacidad de hacer las cosas de otra manera y acomodo al medio. Por ello es difícil relacionar mediante esas gráficas fantásticas qué porcentaje del éxito o el fracaso escolar debemos asignar a cada uno de los factores que intervienen en el sistema educativo. Difícil pero, siempre teniendo en cuenta el valor añadido de un buen docente. Que, como he dicho antes, no tiene porque ser el docente «que más sabe» de su asignatura.

A mí sí que me gustaría que se empezara a investigar acerca de los docentes. A preguntar, por ejemplo, cuántos libros leen. A analizar, de forma objetiva, cuántos de ellos/nosotros perdemos parte de nuestro tiempo leyendo el periódico. O, incluso, cuántos tienen blog de aula o tuitean sobre temas educativos. Unas cuestiones que sí que nos permitirían inferir muchas cosas. Cosas que tienen mucho que ver con nuestro trabajo. Porque nuestro trabajo no es un trabajo de pura transmisión. Nuestro trabajo es de actuar como referencia para nuestros alumnos. Y nuestros alumnos nos evalúan cada día. Analizan nuestra capacidad de adaptación y, como no, nuestra cultura. Porque, un docente puede ser más o menos inteligente pero, lo anterior no debe excluir la posibilidad de su enriquecimiento profesional. Porque un buen profesional se hace, no nace.

Desde el momento en que uno se plantea otorgar valor a sus docentes y, como no, hacer la crítica fácil hacia ellos porque no se establecen parámetros que premitan medir su calidad. Una calidad que no se mide por la cantidad de alumnos suyos que aprueben o suspendan, ni tan sólo por la herramienta que estén usando para impartir docencia. Una calidad que debería medirse por parámetros algo más básicos como son su conocimiento de la situación geopolítica actual, el conocimiento de algunos autores literarios (o dramaturgos), la normativa educativa que les afecta y, como no, la capacidad de gestionar su aula.

Por cierto… un docente que comete tropecientos mil errores ortográficos en cada uno de los exámenes que da a los alumnos, cuando escribe en la pizarra o, en las comunicaciones a los padres, creo que sí dice mucho de la calidad del mismo 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Jordi, me has recordado al ejemplo sanitario:
    ¿Qué pasa con los médicos que fuman y les dicen a sus pacientes que no lo hagan?
    ¿Qué pasa con los profesores que cometen faltas de ortografiá y les piden a sus alumnos que no lo hagan?
    Es como el profesor de Educación Física (que me perdonen algunos), que tiene sobrepeso y no se mueve y les pide que corran a sus alumnos.
    Somos ejemplo de lo que queremos…o de lo que nos piden…?

  2. Te estoy aplaudiendo con las dos manos, para que te hagas una imagen del momento. Has dado en el clavo, con todo el peso de tu martillo. Estoy, totalmente de acuerdo, con lo que expones. Me encanta la afirmación: «no hay docente malo, hay docente relajado», lo malo es, que en algunos lugares, esos docentes abundan. Genial también lo de preguntar ¿Cuántos libros leen? ¿Cuántos periódicos? ¿Tienes blog de aula? Sin lugar a dudas, como bien dices en el post, nuestra labor es «actuar como referencia para nuestros alumnos/as». ¡Grande Jordi! Un abrazo.

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