Los docentes sabemos hacer nuestro trabajo

Lo confieso. Soy uno de los docentes que están en las aulas de la pública y que, por desgracia, tengo muy poca capacidad de asumir estrategias de trabajo que me manden personas que no han pisado el aula. No, como padre ya me costaría atreverme a dar discursos a ningún padre pero, por ejemplo, como usuario de la sanidad pública tampoco me veo capacitado en establecer, según mi criterio de profano absoluto en la materia, la cantidad de anestesia necesaria en una operación, la necesidad de establecer unas determinadas dosis de quimio o radio y, ni tan sólo ser capaz de detectar que enfermedad tengo sin ningún tipo de analítica o radiografía que no entiendo. El problema es que algo que queda claro en algunos ámbitos parece que se olvide en otros. Sí, no todo el mundo puede ser médico -bueno, alguno hay que lo intenta con sus discusiones basadas en experiencias personales muy sesgadas y remedios de la abuela que, para un resfriado, hacen que el mismo se cure al mismo tiempo que con la química- pero sí que da la sensación de que todos sepan más de la docencia que el docente.

Fuente: http://zonaforo.meristation.com/
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Con la huelga de deberes algunos han conseguido meternos un gol por la escuadra a padres y docentes. Los cines, teatros y museos llenos a rabiar (modo irónico) porque algunos padres tienen claro que sus hijos tienen un exceso de deberes y, por ello, algunos padres han hecho huelga por ellos. La verdad es que, como docente, tengo mi opinión acerca de los deberes u otras estrategias educativas. Postulados que aplico en mi aula (no hay deberes ni exámenes ni, por cierto, uso libro de texto) y que, como profesional del aula, puedo permitirme defenderlos como algo bueno para ser extrapolado a las praxis que usan mis compañeros. Sí, a mí la experiencia me dice que lo anterior no perjudica el aprendizaje de los alumnos y, además, me permite trabajar de una manera que, la experiencia, me ha demostrado que me funciona bastante bien. ¿Extrapolable? No lo sé, lo que sí sé es que a mí me funciona y a los alumnos les va bien. Y seguro que hay otros compañeros a los que no les funciona y les funcionan otras cosas. Bueno, lo importante es centrarse en lo que va mejor porque, un buen docente no es el que hace las cosas de una manera u otra. Un buen docente es aquel que consigue llevar a sus alumnos a otro nivel. Que consigue que a los que les cuesta, cada vez les cueste menos y que, con los otros consigue llevarlos mucho más arriba. Y eso se puede hacer de muchas formas y con muchas estrategias.

Los docentes creo que, en la mayoría de casos, sabemos hacer nuestro trabajo. No es un alarde corporativista, es la realidad que veo después de trabajar dieciocho años en las aulas. Y, otra cosa, no creo que ningún docente (salvo algún sádico de esos que existen en todas las profesiones) tenga como objetivo básico el hacer sufrir a sus alumnos. Sí, todos podemos contar una anécdota del señor Pepe que daba galletas a cuatro manos y de la sonrisa que se le marcaba cuando entregaba una ristra de suspensos más larga que la lista de estándares de aprendizaje que nos han metido a fuego con la última ley educativa pero, entre la manipulación de la realidad pasados los años, hasta considerar que eso sea lo habitual en nuestras aulas va un largo trecho.

Me da la sensación que en las aulas nos falta el establecimiento de mayores sinergias con los padres. Eso sí, intentar que el establecimiento de sinergias no se convierta en una obligación para el docente “de hacer X porque lo piden los padres” me preocupa. A nosotros -padres y docentes- lo que nos interesa es que los chavales aprendan y puedan incorporarse a la sociedad adulta con las mejores capacidades y habilidades posibles para moverse en ella. Y si nos olvidamos del objetivo fundamental del sistema educativo y de lo que supone la Escuela vamos a tener un problema.

No creo que los docentes no sepamos hacer nuestro trabajo. Creo, más bien, que algunos se creen que son expertos en cualquier profesión porque, no se sabe el motivo a ciencia cierta, se nos ha vendido en este país que todo el mundo, por el hecho de ser persona, sabe de todo y se cree con el derecho de saber más que los profesionales que trabajan, desde hace años, en un determinado ramo.

No se trata de un ataque a nadie. Se trata, simplemente, de poner un poco de sentido común y pararse a pensar en esos momentos en que las cosas se salen de madre y algunos se empeñan en buscar enemigos donde no debiera haberlos.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Es cortina de humo a la par que generar desafección hacia el profesorado. Lo uno, para ocultar y alejar de los verdaderos y graves problemas del Sistema Educativo Público, en proceso de desguace y “externalizacion”. Lo otro, para generar un clima contra la profesión docente, para su desprestigio, que justifique socialmente, y sea aceptado que las pruebas externas puedan contradecir los resultados obtenidos por el profesorado. E incluso como inicio de recortes más graves de plantillas.

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