Los edudirectores

Me he visto, a última hora, impelido a cambiar la temática del artículo de hoy porque, después de publicar un tuit en las redes sociales en el que me preguntaba si el curso que estaban realizando ciento cincuenta profesionales para el desarrollo de la función directiva del INTEF, era una simple manera de evangelizar al personal en innovación educativa o les permitiría realmente ejercer en condiciones la función directiva, me he encontrado con algunos correos electrónicos muy interesantes en mi bandeja de entrada de algunos de esos profesionales que lo están realizando. Profesionales que se quejan, amargamente, que en lugar de encontrar estrategias para dirigir y gestionar un centro educativo se están encontrando con publicidad, nada encubierta, de determinadas metodologías educativas (léase ABP, Flipped Classroom o similares) o con la necesidad de morderse la lengua para conseguir certificar finalmente el curso haciendo tareas chorras y participando, en el moodle montado para el curso, en debates que poco tienen que ver con el ejercicio de la función directiva.

Fuente: https://twitter.com/pp4mnk

Ya me sorprendió en su momento el nombre de algunos de los ponentes del curso. Profesionales que, ni tan sólo han pisado el aula o que, en caso de hacerlo, su relación con la dirección de sus centros es nula o, digámoslo francamente en los casos más habituales, escasa. Los mismos nombres que tanto dan un curso sobre metodologías X que se atreven a dar ponencias a futuros directores de centros educativos. Y esa polivalencia ya empieza a chirriar. No es que sean buenos o malos profesionales pero, pretender saber de todo y aceptar determinados «retos» que van a influir en la preparación de algo tan importante como es la competencia profesional de los futuros directores de los centros educativos, preocupa. Preocupa más aún en un contexto donde el director, por desgracia para algunos, cada vez va a tener más poder en los centros educativos y se va a ver obligado a lidiar con más burocracia o articulados legislativos. No, ser un buen director poco tiene que ver con someterse a determinadas innovaciones (aunque deba saber qué se cuece en el ambiente) o, simplemente, hacer una sesión de mindfulness en ropa interior en mitad del Claustro de profesores.

La verdad es que llevo siguiendo con atención el hashtag #edudirectores y leyendo los blogs que están perpetrando algunos de los participantes en ese curso. Si a ello le sumo las nulas críticas en abierto a algo que tiene más de espectáculo que de preparación real para la labor directiva, uno ya debería empezar a sospechar algo. No, no me vale el cumbayismo en este tipo de cursos de formación porque son algo más serio de lo que se está haciendo. Y no lo digo yo, ayer me lo comentaban en privado determinados compañeros. Sí, hemos llegado a un extremo donde lo malo es poder cuestionarse las cosas en público. Se ha perdido ese debate interesante en el que cada uno exprese sus posicionamientos para, simplemente, u obtener un triste certificado que diga lo guay que eres para ser director o, simplemente, poder salir en futuras fotografías. Ya, si uno quiere dar cursos de formación del INTEF debe dejar de criticar ciertas cosas y no meterse en berenjenales. No lo digo yo, lo contrasta fácilmente alguien que se pase por alguna de las cuentas de las redes sociales o los blogs de algunos de esos innovadores que saltan de escenario cual las abejas en busca de la rica miel.

Mi mujer también está haciendo un curso de formación sobre función directiva. No, no lo hace en el INTEF. Se lo paga del bolsillo y lo hace en una Universidad pública. Sinceramente, viendo el material que me han pasado de lo que se está haciendo en el moodle del curso del Ministerio de Educación y, comparándolo, con lo que hace mi mujer, tengo claro a quién preferiría para que dirigiera mi centro educativo. Muy claro.

Sí, estoy cansado de los clowns y de que, con dinero público, se paguen espectáculos de varietés o se intente crear una determinada secta. Eso sí, seguro que algunos lo defienden porque les va mucho en ello.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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