Los mejores docentes son los que menos cobran y más horas trabajan

No, no estamos en el día de los inocentes. Varios medios de comunicación, especialmente aquellos con intereses muy relacionados con las empresas que gestionan centros privados (concertados o no) están difundiendo un informe realizado por la Fundación Ramon Areces perteneciente a El Corte Inglés realizado por dos economistas que dice que los mejores profesionales de la docencia son quienes menos cobran y más horas trabajan. Es por ello que concluyen quedándose tan anchos que los peores docentes son los que se han sacado una oposición de forma transparente y meritocrática que trabajan en la pública. Sí, lo dicen claramente. Afirman que la selección «a dedo» de la privada de sus trabajadores y que los mismos cobren menos que en la pública (aunque, en el caso de la concertada la equiparación salarial se da de facto) hace que sean mejores profesionales. Que den mejor las clases y, cómo no, trabajen más horas con grupos más numerosos dando una mejor calidad en su trabajo.

Fuente: http://www.municipales.org.ar

Flipo. ¿Realmente unos tipos están diciendo que en una profesión quien menos cobra lo hace por decisión propia? ¿Realmente están planteando que trabajar más horas y cobrar menos es lo que desean los trabajadores? ¿Realmente creen que la reducción de salarios y el incremento de jornada laboral va a hacer más productivos a unos trabajadores? La verdad es que, como he dicho antes, flipo en colores.

Puedo llegar a entender que, a las puertas de la preinscripción, los medios necesiten hacer el favor a los propietarios de sus centros educativos. Puedo llegar a entender que puedan vender las bondades de no tener inmigrantes gracias a sus cuotas ilegales y que, por un módico precio, puedan hacer de guardería hasta las tantas de la madrugada de los retoños de uno. Eso sí, que se pasen de frenada y digan que uno debe ir a estudiar a un centro privado porque sus trabajadores, al cobrar menos y tener una jornada laboral que puede alargarse hasta el infinito porque, o pasan por el tubo, o les echan a la calle, son mejores que otros que cobran más y tienen mejores condiciones laborales clama al cielo. Más aún que alguien con dos dedos de frente se crea lo anterior. Bueno, en este país por metro cuadrado podemos encontrar muchas tipologías de personajes. Y sí, algunos pueden tener más de una carrera y varios másters. No, tener un título bajo el brazo no garantiza nada. Menos aún en lo que hace referencia a tener un poco de raciocinio.

No, no quiero tomármelo con humor porque no es para reírse. Me parece algo muy peligroso por lo que implica ya que puede exportarse fácilmente a cualquier otra profesión. ¿Os imagináis que a los que se creen ese discurso se les bajara el sueldo porque, seguramente así serían más productivos? Bueno, por lo visto y según lo que se extrae de esa maravillosa investigación, seguro que todos los trabajadores prefieren cobrar menos porque así ganan en tranquilidad y hacen mejor su trabajo. Hay qué joderse.

Os pido disculpas por la incoherencia del artículo pero está publicado en un momento en que necesitaba explayarme. Y esto, como he dicho en más de una ocasión, no son nada más que mis pensamientos trasladados a formato digital.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

16 Comments
  1. No entres en el juego Jordi, este tipo de estudios sólo quieren enfrentar a la gente. En este caso concreto, profesores escuela pública VS profesores escuela privada.

    En las escuelas públicas hay grandes profesores y malos profesores, en las privadas igual. No se puede sesgar así.

    1. El grave problema es la existencia de centros privados subvencionados en su práctica totalidad con dinero público (sueldo de sus docentes y la práctica totalidad de su mantenimiento mediante módulos) que están al margen de control de quien subvenciona esos centros. No, es ilógico permitir determinadas prácticas que acaban, por desgracia, pervirtiendo el sentido inicial de subsidiariedad para convertirse en algo que debe mantenerse a cualquier precio. Jamás he cuestionado la profesionalidad de nadie (y los que me leéis habitualmente ya lo sabéis) pero me chirría enormemente la opacidad de procesos de contratación, derechos laborales precarios (interinos y docentes de la concertada que no pueden cuestionarse nada en abierto) y, cómo no, la inexistencia de un proceso justo y transparente para el acceso a todos los puestos de trabajo que pagamos entre todos. Ya, ya sé que no tiene nada que ver con la propaganda absolutista que algunos medios están haciendo a sus centros mediante el desprestigio, un día sí y al otro también, de todo lo que huela a público pero, es que al final, lo único que estamos haciendo con esta tercera vías de centros es perpetuar una sociedad cada vez más injusta, poco interesada en el procomún y, por desgracia, estableciendo finas líneas de buenos y malos por intereses que poco tienen que ver con unos y otros.

      Un saludo y muchas gracias por el comentario.

    1. Yo creo que en el tema de los conciertos sí que debe entrarse a fondo. Otra cuestión es entrar en los rifirafes personales que, por desgracia, no aportan nada a una posible mejora educativa. Eso sí, planteando siempre que, por lógica, debe haber un cambio de modelo de contratación del profesorado para que sea lo más justo, transparente y meritocrático posible. Y que dicha contratación se realice por quien paga el servicio que, a la postre, es el Estado con las partidas que transfiere a las Comunidades Autónomas. No creo que nadie se oponga a ello por ser de lógica. Eso sí, podemos hablar del sistema de acceso o de si conviene hacer un modelo tipo MIR u otros detalles.

      Saludos.

  2. Está claro que tienen razón. Y les aconsejaría, humildemente, que predicasen con el ejemplo el presidente y el consejero delegado, por ejemplo. Viene a cuento esto,porque educación es como el fútbol: todo el mundo sabe y opina como si fuera un especialista.

    Curiosamente en la empresa o en la banca son los especialistas los que nos dicen como hay que hacer. Ejemplo: ex-consejero delegado del Banco Popular, Gran trabajador, seguro. Hizo perder a «su» empresa el 95% del valor y el tío se va «sartisfecho por el trabajo realizado» (sic) y le premian con una pequeña pensión (http://www.vozpopuli.com/actualidad/Angel-Ron-Banco-Popular-millones_0_1001300466.html).

    1. Creo que está bastante claro que los propietarios de determinadas empresas (especialmente aquellas que financian este tipo de artículos) deberían bajarse el sueldo y así podrían tener una empresa que funcionara mejor. No, no me gustan las recetas que sólo sirven para terceros mientras algunos viven de esa esclavitud laboral que tanto propugnan.

      Saludos.

  3. me interesa centrar el tema en el esquivo concepto de la calidad, tan manoseado por intereses particulares. Calidad es cualquier cosa que me interese para justificar mi decisión, ya sea cobrar más en la pública o pagar menos en la concertada. Da igual, lo importante es la calidad. Sacar buenas notas es calidad? Tener bajos ratios es calidad? Dar mucho contenido es calidad? Tener buenas instalaciones es calidad?
    La única respuesta pasa por el usuario del servicio y como valora lo que va a dar en relación a lo que espera recibir. Pero eso no, por Dios, ni de coña. Hablemos de calidad que de lo otro no toca.

    1. ¿Calidad de un servicio es lo que perciben los usuarios/receptores del mismo o lo que dictan sus profesionales? ¿Es calidad tener muchos ordenadores en un aula o saber utilizarlos? ¿Es calidad ofertar un servicio para los que puedan pagar una cuota subvencionado por todos o tener el mejor servicio público posible? ¿Qué es calidad? Por cierto, la valoración entre lo que se da y lo que se espera recibir es muy subjetivo y, haciendo referencia a servicios básicos, creo que debe primar el procomún (o el beneficio de la sociedad en su conjunto) que la individualidad de uno porque, al final, una mejora social repercute en millones de mejoras individuales aunque algunos sean demasiado cortoplacistas e individualistas.

      Ya ves que sí que he hablado de calidad pero no de la mía y sí de la del sistema. Y no sólo del educativo 🙂

  4. He trabajado en la privada y ahora, felizmente, en la pública. Debo decir que entré por mis méritos en la privada, sin conocer a nadie. Salí por la reducción de plantilla y nunca he mirado atrás. sigo siendo la misma persona, sigo teniendo las mismas inquietudes y trato de enseñar lo mejor que sé. Me sigo formando y me preocupo por mis alumnos. Pero en la pública tengo más tiempo y me siento más libre para innovar y preparar mi asignatura. Soy interina y tengo además que preparar la oposición, pero es harina de otro costal.
    Así que a mí que me diga un economista que no ha trabajado en un colegio lo que quiera. Lo triste es que mucha gente interpreta lo que mejor le conviene.

    1. Lo triste como bien sabes es que la selección no siempre se hace por criterios transparentes (por mucho que haya quienes entren por méritos propios y seguro que lo hacen muy bien) y la salida -en caso de reducción de plantilla- tampoco. Conozco cientos de casos de docentes de la concertada que lo son porque estudiaron allí o porque tienen conocidos que están trabajando allí. No habría problema si su salario lo pagara la empresa porque cada uno decide qué hacer con su dinero. El problema es que lo hacemos entre todos con nuestros impuestos y, mientras algunos están al lado de su casa (lícito optar a ello existiendo dicha opción), otros (interinos y funcionarios) están a cientos de kilómetros de las suyas por no ser suficientemente hábiles en los contactos que han podido generar en su época o la falta de los mismos. Y eso me preocupa. Y ya ves que no estoy cuestionando la profesionalidad y sí el sistema de acceso. Eso sí, por desgracia, al final va a resultar que la pública es nefasta para nuestro sistema educativo porque a cuatro les interesa venderlo así. Algo muy triste que demasiados compran y que, como bien dices, nadie contrasta ni comprueba.

      Un saludo.

  5. El problema es que todos los informes se centran en la influencia del profesorado en la mejora de calidad del alumnado y nunca veo ningun estudio de la influencia del alumnado en la calidad de la docencia del profesor. Si tan importante es la calidad del profesor que vayan todos los sabios universitarios a dar clase a los colegios y primer ciclo de la ESO de los barrios marginales, a ver que hacen y como salen.

    1. Hay múltiples informes que relacionan el nivel socioeconómico de las familias de los alumnos con sus resultados académicos. No creo, eso sí, que exista una relación directa entre calidad de la docencia (bueno, qué es calidad y bajo qué parámetros la medimos o pervertimos su medición) y tipología del alumnado. Eso sí, no es lo mismo partir de familias con recursos para suplir las carencias que puedan presentar sus hijos en el aprendizaje y se impliquen en él que con familias desestructuradas, con problemas sociolaborales serios y cuya preocupación última son sus hijos. Creo que es algo que todo el mundo con dos dedos de frente tiene claro. Es por ello que, si uno quisiera medir algo debería hacerlo con los mismos alumnos gestionados por la pública y la concertada y, entonces, empezar a intuir alguna cosa pero, como ya sabemos, lo anterior no interesa. Y aún con esa diferencia social plasmada en numerosos estudios (incluso lo dice el MECD) en la pública no nos está yendo nada mal aunque a algunos les pese 🙂

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  6. En la concertada hay un gran “nicho” de mercado, en cambio en la pública hay muy poco. Por lo tanto, para el intereses lucrativo de los que patrocinan este estudio, la concertada es mejor que la pública. Hasta aquí todo guarda una lógica, el problema es la falta de honestidad, sobre todo en el siguiente paso de su razonamiento:

    «si la concertada es mejor para mí, también lo ha de ser para todos los demás, así pues, pagaremos y premiaremos a cualquiera que encuentre o inventen argumentos en este sentido»

    Entonces un montón de brillantes lacayos genuflexadores, acuden a la llamada: uno te mide el libertométro de libertad que sienten los padres que quieren meter a sus hijos en centros concertados, otro demuestra que los profesores de los concertados molan más, otro que los nombres de los centros concertados molan más, etc.

    Los publicistas seleccionados conseguirán el título de “experto en educación”, que permite acceder a jugosos contratos con fundaciones y entidades varias y a una ronda de entrevistas en diferentes medios de comunicación. No creo que nadie ponga en duda la profesionalidad de estos expertos, simplemente porque los que patrocinan los estudios, son también copropietarios de las fundaciones y los medios de comunicación que luego les consagran. Ya está bien de ser un país de envidiosos.

    1. Me quedo con el razonamiento que entrecomillas… «si la concertada es mejor para mí, también lo ha de ser para todos los demás, así pues, pagaremos y premiaremos a cualquiera que encuentre o inventen argumentos en este sentido». Creo que explica muchas cosas y permite entender muchas más.

      Gracias por pasarte de nuevo por aquí.

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