Los números en las redes sociales

Resulta paradigmático ver como cada vez son más los que dan valor a una opinión en función de si quien la realiza tiene tropocientos seguidores en Twitter o, simplemente, un par de cientos. Uno puede ser el mejor investigador en temas de cáncer del país y, cualquier iluminado sin ningún tipo de noción acerca del tema, puede decir algo que vaya en contra de la ciencia y, ser aplaudido por su cohorte de seguidores en las redes, aunque lo que haya dicho sea una auténtica chorrada. Sí, las redes encumbran, en ocasiones, a quienes saben decir chorradas, las repiten hasta la saciedad y, se montan una estrategia de venta de una marca personal que dista mucho de estar relacionado con la profesionalidad. Es lo que viene a llamarse democratización de las redes. Redes que otorgan el mismo valor a un tipo que nunca ha pisado un aula y va cargado de carajillos que a uno que, con toda su buena voluntad, intenta hacer propuestas para mejorar la educación. Bueno, muchos cientos de miles de docentes ni están en las redes ni se les esperan. Al menos a nivel profesional.

Fuente: http://luismvillanueva.com

La democracia intelectual está sobrevalorada. No, la opinión de uno no tiene más valor por tener una cuenta de Instagram plagada de seguidores. Tampoco por haberse montado una página en Facebook donde, al final, se convierten en cientos las legiones diarias que se suscriben. Y ya si hablamos de mi querido Twitter… mejor no hacer comentarios. Que entre los poligoneros del barrio, los que consideran a Nacho Vidal el gurú de las operaciones de próstata o, simplemente, se atreven a afirmar que alguien tiene razón por el simple hecho de tener unos miles de seguidores, vamos apañados. No, el número no hace poseedor de la verdad a nadie. El número, lo único que indica, es la elección libre de las personas para creerse tal o cual cosa. O, simplemente, buscar opiniones que les permitan mejorar en su práctica docente, sentirse realizados en su ideología personal o, yendo aún más lejos, intentar conseguir ser tenidos por algo. Coño, que alguien ya es algo con independencia de los números que tenga en las redes sociales. Y la profesionalidad se demuestra en el día a día. Ya, queda muy bonito ver ceros tras cualquier número pero, sinceramente, debo recordar que los únicos ceros que valen la cuenta son los que hay detrás de los otros números en una cuenta corriente o, los que se van sumando cada año que indican que sigues vivo.

Al bar se viene a hablar de fútbol. Ya, a veces también se habla de política, medicina o, simplemente, estrategias educativas de ¿amplio? calado pero… no deja de ser un bar. Un bar en el que más grita, más consigue acallar al resto de contertulios o, simplemente, ejerce el matonismo intelectual de Google, no tiene mayor razón. Eso sí, la sociedad actual ha hecho que algunos personajes, sin ningún tipo de arte o intelecto, hayan conseguido generar valor en sus opiniones. Unas opiniones que, al final, no son nada más que el reflejo de una sociedad en la que, al final, todo es cuestión de números. El cómo se ha llegado ahí o el sentido de los mismos ya no importa.

La opinología está sobrevalorada. Eso sí, quién va a discutir que mola y más ver que puedes tener un público fiel aunque no tengas ni idea de lo que estás hablando.

Ya, a 31 de julio a estas horas de la mañana uno no es capaz de escribir nada mejor. Bueno, tampoco soy capaz de hacerlo en otras fechas :)
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Sip. Para mi el problema son los que han entrado en las RRSS para hacer negocio, pensando eso de la publicidad del boca a boca, que tus usuarios trabajen para tí y todo eso. Pero a la larga se les ve el plumero y si lo que ofreces no es de calidad tiene un recorrido muy corto. No recuerdo quién lo dijo: puedes engañar a mucha gente poco tiempo o a poca gente mucho tiempo, pero no a mucha gente durante mucho tiempo.

    Y el problema lo tienen los que entran en las RRSS como elefantes en una cacharrería. Debieron hacer el mismo curso donde les enseñaron que lo importante son los followers, tener muchos retweets y ser trending topic. Y eso solo demuestra que no han entendido nada. Siguen pensando que las redes son un altavoz y las usan a la antigua como relaciones públicas, con notas de prensa, comunicados «oficiales», como si fuera un broadcasting.

    Aun así, hay quien lo hace bien, pero lamentablemente ninguno de ellos está en el ámbito de la educación.

    De todas formas, soy optimista y creo que la cosa se arreglará. Al final, se darán cuenta de que twiter y Facebook no es algo inmediato, que hay que currárselo, y cuando pase la moda o vean que no compensa (económicamente) el esfuerzo nos dejarán nuestro sitio. Y si no, seremos nosotros los que nos iremos a los nuevos sitios de la próxima década y ellos llegarán nuevamente tarde.

    PD: Otro que a estas horas de la mañana también está por aquí 😉

    1. No creo que la estrategia de hacer negocio o vender determinado tipo de productos (especialmente la marca personal, o sea la persona) esté funcionando mal. Cada vez son más los que están usando las redes para autopromocionarse y, siendo sinceros, tampoco es que tengan un producto tan rompedor. Simplemente saben usar una buena estrategia de marketing y se han sabido rodear de gente que, engañada o no, cree a pies juntillas todo lo que están vendiendo.

      La verdad es que la sensación de considerar el número de followers, retuits o el trending topic como signo de algo es un error. Eso sí, algunos se han montado en ese aparador ficticio y no les va nada mal.

      Yo sigo muy cómodo en Twitter y me lo tomo como lo que es. Un lugar para pasar el rato, hacer una conversación de bar sin necesidad de consumir y encontrar gente fantástica a los que les dan igual los números y les interesan las personas.

      Un saludo y, como bien dices, o nos vemos aquí o nos vemos en ese nuevo local que seguro van a abrir dentro de un tiempo.

      PD. Madrugar no es sano aunque, con el calor que hace, es la única solución para hacer algo con la media neurona que tenemos algunos 🙂

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