Los superprofes

La verdad es que empiezo a estar un poco harto, tanto de la manipulación de algunos de determinadas realidades como, por desgracia, de la necesidad de ajustar su perspectiva a un modelo típicamente sectario en el que, en ocasiones, deslizan ciertas cuestiones que hacen muchísimo daño a nuestra profesión. No por el hecho de hacerse ciertas cosas, más bien por las connotaciones que algunos dan a hacerlas que, curiosamente, incluyen ciertos calificativos para quienes no siguen ese modelo profesional.

Fuente: Twitter

Voy a recordarle al autor del tuit y a todos los que aplauden a pies juntillas lo anterior que el compromiso educativo no está relacionado, ni directa ni indirectamente, con trabajar en festivos. Tan comprometido puede ser el que ayer fuera a la manifestación republicana, estuviera dedicando horas en una ONG o, simplemente, estuviera disfrutando de su día libre. Más aún me cabrea el tema de hablar de «nueva savia de maestros». ¿Qué pasa? Ahora la nueva savia debe dedicarse a hacerse selfies en Twitter un sábado para demostrar lo fantásticos que son. ¿Y lo de nueva? ¿Qué pasa? ¿Que los que llevamos veinte años en esto ya no somos válidos? Por cierto, mi mujer vino el viernes de pasar cuatro días de viaje con sus alumnos. Un viaje que, por cierto, le ha llevado muchas horas preparar. Claro que no se ve su trabajo. Como tampoco el de miles de profesionales que corrigen, preparan clases o aprovechan para formarse. Eso sí, ¿es obligatorio hacer todo eso? ¿Estará relacionado la profesionalidad de uno con la cantidad de horas que dedica en festivos? Pues va a ser que no. Ha costado mucho tener unos derechos para equipar no tenerlos con ser buen profesional. Es lo que tienen las redes. Magnifican cuestiones y se venden como un éxito profesional ciertas cosas que a mi entender tienen poco de meritorias. Lo realmente meritorio es dar clase y que los alumnos aprendan. A ver si lo entendemos de una puñetera vez.

Por cierto, no estoy diciendo que sean buenos o malos profesionales los de la foto pero, sinceramente, lo que no voy a hacer va a ser asociar esa profesionalidad con trabajar un día de fiesta. Y así lo comenté al autor del primer tuit…

Fuente: Twitter

Y ya la respuesta que clama al cielo… «trabajar gratis en días de descanso es compromiso ético y profesional». Ya, supongo que todos entenderéis que hay algo que chirría de la argumentación. Asociar el trabajar gratis con compromiso ético y profesional lleva a entender que los que, libremente no lo hacen, son malos profesionales y faltos de ética. Es que algunos ya estamos hartos del tema. Si uno quiere aprovechar su tiempo libre para hacer ciertas cosas, es libre de hacerlo. Si quiere asistir a una reunión de docentes, acudir a formación o, dedicarse a difundir en Twitter lo maravilloso que se es por estar haciendo tal o cual material con sus alumnos, nadie se lo impide. Estamos en un país de supuestas libertades pero que no me venga nadie a decir que los que no hacen lo que según una determinada «tropa» deben hacer con sus festivos son malos profesionales. Y una mierda. ¿Os imagináis un albañil yendo a trabajar en su día libre de gratis porque algún iluminado le dice que si no lo hace no está comprometido con su trabajo? No es demagogia. Es extrapolarlo a la vida real. Una vida que, por lo visto, algunos no entienden. Se trabaja para vivir aunque a algunos, por lo visto, no les gusta esa definición.

A propósito, que nadie me vuelva a vender que hay relación directa entre ser buen profesional y trabajar en festivos. No la hay. Ni directa ni indirecta. La profesionalidad se demuestra en el día a día y no en vender lo que se hace «sacrificando» (o usando como hobby) su tiempo libre. Es que, al igual que muchos de mis compañeros, estoy harto de ver cómo algunos venden un determinado tipo de discurso nocivo, falso y preocupante. Y si uno tiene un poco de sentido común sabrá por qué es preocupante. Eso sí, por lo visto estos que piden compromiso y ética a los docentes se olvidan, en demasiadas ocasiones, de defender los derechos de esos alumnos porque aún es hora de ver algún tuit quejándose de los recortes, la eliminación de líneas en la pública o, simplemente, de esa calefacción que en invierno no funciona en muchos centros. No debe ser tan guay ni molón. Bueno, seguro que no puede tuitearse.

No me gustaría acabar este post sin comentaros que, como ya sabéis los que estáis en Twitter, hay un grupillo de personajes que funcionan a una porque el pensamiento único se ha instalado en ese medio. Bueno, eso y la necesidad permanente de autojustificarse tirando del «y tú también» ya empieza a ser cargante. Bueno, por ahora aún toca tomárselo con humor porque, en definitiva, lo único que demuestra es la falta de argumentaciones de algunos.

Fuente: Twitter

Claro que estoy montando unas jornadas en mi tiempo libre. Claro que he publicado un libro sobre educación que puede descargarse gratuitamente desde el blog. Claro que escribo sobre educación en festivos. Claro que tuiteo sobre temas educativos en sábado, domingo y días de guardar. Claro que hago todo eso y más pero, ¿sabes cuál es la diferencia? Que jamás me siento un mejor profesional por ello tal y como en ocasiones habéis insinuado algunos. Ni por usar una determinada metodología, ni por ser más o menos mediático, ni por dar veinte mil charlas o ser aplaudido por más o menos personas, uno es mejor o peor profesional. Es que, por suerte, lo de superprofe no existe por mucho que a algunos seguro que os gustaría que os pusieran esa chapita.

Un abrazo a todos mis compañeros. A los que hoy van a corregir, a los que hoy van a disfrutar de comida familiar o, simplemente, a los que deciden pasar el tiempo de la manera que ellos decidan. El compromiso profesional lo vamos a demostrar mañana por la mañana. Y no hace falta que lo vayamos publicitando siempre por ahí. O si a alguno le gusta tampoco no le vamos a quitar la ilusión. Eso sí, recordad que el mérito es de los alumnos porque sin ellos nada de todo lo que estamos planteando sería posible.

Aún no son las ocho y me he levantado para escribir esto para, después buscar un frame para un dron que están construyendo mis alumnos. Y eso no me hace mejor profesional que nadie, ni un docente más o menos ético. Es una necesidad imperiosa porque he gestionado mal los tiempos y se me están echando encima ;)
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

4 Comments
  1. No conozco a ningún profesor que no haya dedicado días festivos, con ganas o sin ellas, a corregir o preparar clases. O los días laborables hasta horas avanzadas de la noche. O a realizar cursillos de preparación obligado por el centro o por la necesidad personal de mejora.
    El número de alumnos, el número de horas de clase y de sustituciones no permiten ajustar las actividades que conllevan las aulas al horario en el centro escolar. Sabes que va en el paquete de dedicarte a la enseñanza desde que pisas el aula el primer año.
    La necesidad de publicitarlo poniéndose una medalla depende ya de otros factores personales.

  2. Tienes toda la razón, «algunos», (muchos) confunden profesionalidad con propaganda barata. Esta manía imperiosa de publicarlo todo haciendo «fake» no va a convertir en realidad sus proclamas por más que las repitan incesantemente.Prácticamente nada de lo que publican con sonrisas nace del corazón, más bien obligaciones veladas de ciertos equipos directivos que quieren vender su empresa a los padres «que tienen el derecho de elegir la educación de sus hijos», repito, vendiendo a sus «clientes» una imagen de innovación educativa que dista mucho de una profesionalidad imparcial y vocacional.Pregúntenles,desde la libertad y el anonimato para evitar represalias,cuántos están ahí o en innovaciones similares por su propia decisión. He asistido a muchas de esas y la verdadera innovación la he hecho para mis alumnos en el día a día en el aula, sin fotos para publicarlas, viendo sus caras disfrutando y aprendiendo juntos. No necesito ponerme etiquetas de superprofe, ese título sólo te lo otorgan tus alumnos.

  3. Es que no puedes definirlo mejor. Se basa fundamentalmente en el respeto a los demás, en dejar vivir y no olvidemos que para ser docentes todos hemos tenido que trabajar duro. Es el descrédito a los demás lo que te hace mejor? porque esta gente es lo que pretende hacer ver.

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