Los veranos son para legislar sobre temas educativos

Ya no es sólo que estemos los docentes a medio gas o, simplemente, disfrutando de nuestras merecidas (al igual que la del resto de trabajadores) vacaciones. No se trata tampoco de la imposibilidad de soportar articulados legislativos en estas fechas de tueste natural. Se trata de la desfachatez del gobierno de publicar, siempre con nocturnidad y alevosía, determinadas cosillas y, cómo no, de hacer determinados anuncios mediáticos. No, no conocimos el formato de las EBAU hasta pocos meses antes e, incluso, en el caso de alguna asignatura hasta bien entrado marzo no supimos si entraba o no en dichas pruebas. No, tampoco conocimos el proceso de evaluación de cuarto de ESO y posibilidades de obtención del graduado hasta, por desgracia, el día mismo de las evaluaciones. Lógico y natural. Siempre la previsión está a la orden del día.

Fuente: http://www.canalextremadura.es

Pues no, parece ser que verano es para legislar sobre temas controvertidos e ideológicos. No se trata de algo banal, es algo totalmente intencionado. La administración educativa se aprovecha de los tiempos para colar alguna de sus maravillosas medidas. La última, por cierto, aquella que penaliza a los alumnos sin beca a menos que saquen un 6,5 entre el Selectivo y Bachillerato (con los porcentajes pertinentes). Algo desmentido por el Twitter del Ministerio de Educación pero plasmado en un maravilloso BOE. Y que yo sepa tiene más validez legal el BOE que un tuit. Bueno, parece ser que para algunos es al revés. Qué le vamos a hacer.

No es banal tampoco que gran parte del profesorado (funcionarios provisionales, comisiones de servicio e interinos) desconozcan a día de hoy su destino definitivo para el curso que viene. Un gran trabajo de previsión que, curso tras curso, obliga a hacer maravillas a los equipos directivos de los centros educativos al desconocer parte de su plantilla. E, incluso, hay centros que hasta septiembre no saben si van a contar con determinados grupos en su centro. No es falta de planificación, es ser muy inútiles. Y no, no me estoy refiriendo a los equipos directivos que, en ocasiones, se ven obligados a modificar todos los horarios en septiembre por haberles sido adjudicada una nueva plantilla, aparecido o desaparecido personal o aulas. No sólo eso, a día de hoy hay localidades que aún no saben si van a tener un nuevo centro educativo en septiembre o no. Centros que, curiosamente, se ofrecen a la matrícula y que, en septiembre, posiblemente obliguen a recolocar al alumnado matriculado en ese «centro fantasma» en otros centros cercanos. Lo que implica lo anterior para los padres se la trae al pairo. Si uno hace las cosas bien, no hay esta falta de previsión sobre el asunto.

Los julios son muy movidos legislativamente en nuestro ámbito. No hay día que nos despertemos sin una ocurrencia, un articulado que nos están colando de tapadillo o, simplemente, algún dime y direte que desconocíamos. Reconozcamos también que julio siempre va bien para colar la religión como oferta obligatoria en segundo de Bachillerato en la Comunidad de Madrid y aumentar el número de conciertos educativos en algunas Comunidades. Siempre barriendo para casa.

Si queréis hablamos de modelos lingüísticos que van a aplicarse el curso que viene en algunos centros habiendo informado al director de los mismos hace escasos días. De como, a día de hoy, nadie tiene ni idea del formato de Selectividad (o no Selectividad) que va a haber el curso que viene con la presión que supone lo anterior para el alumnado de segundo de Bachillerato. También, si queréis, hablamos de la concesión de determinados ciclos formativos a deteminados centros sin, ni tan sólo, haber hablado del material necesario ni estar al tanto de la infraestructura o recursos humanos de que disponen. De centros que siguen en barracones porque, entre adjudicaciones pufas y sobrecitos varios, nadie piensa en ellos porque, como todos sabemos… el verano sirve sólo para legislar sobre temas tabú. Temas que benefician siempre a los mismos y nunca a los alumnos, padres o docentes. Seamos sinceros, ¿por qué a finales de julio nadie sabe exactamente qué legislación va a aplicarse en su centro?

Bueno, entre eso y lo de empezar guerras con determinados colectivos sin motivo, ya es algo que hiede. Buenos tiempos para la ópera bufa y pago de favores, malos tiempos para la educación.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. En mi cole siempre decimos «No se puede hacer peor», nos miramos, ponemos cara de guasa y añadimos «pero algo se les ocurrirá». Llevamos acertando unos cuantos cursos ya.
    Afortunadamente, siempre nos queda el humor, aunque se esfuerzan en borrárnoslo.

    1. El humor, en nuestra profesión, se hace imprescindible. Al menos para soportar la cara de tonto que se te queda en septiembre cuando te enteras de todo lo que ha legislado la administración educativa en verano.

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