Machado me ha hecho dudar

Estos últimos días he tenido la suerte de visitar -o más bien volver a hacerlo- algunas ciudades que, por determinados motivos, habían estado alejadas de mis objetivos más inmediatos los últimos años. Sí, debo reconocer que, a pesar de saber que en verano lo único visitable, por cuestiones obvias muy relacionadas con temas climatológicos, es todo lo que se halle por encima de los Pirineos, he optado por dedicarme a recorrer las Castillas. Entre gota y gota de sudor y sin, por desgracia, poder incorporar a Instagram o a mi Facebook, ninguna de las experiencias vividas para demostrar qué bien lo pasamos algunos de vacaciones, he podido disfrutar de algo tan fantástico como es aquello que, por cercanía, no le damos el valor que se merece.

Fuente: http://www.radiosegovia.com
Fuente: http://www.radiosegovia.com

Más allá de lo anterior he tenido, también, la posibilidad de pensar en una frase de Machado que, al visitar su Casa Museo en Segovia, me hace pensar acerca de si realmente no nos estamos equivocando en plantear un sistema educativo cada vez más personalizado y, descuidando la necesidad global de introducir algunos aprendizajes «a fuego» ya que lo que se nos vende ahora es la comprensividad, el hacer ameno cualquier tipo de materia y, cómo no, la necesidad de que nos vayamos, como docentes, adaptando en todo momento al nivel de nuestros alumnos. Y ello me lleva a dudar, después de escuchar, en una de esas infumables audioguías que venden como alternativa a la visita guiada por parte de profesionales -más económica para la empresa que las suministra y, por desgracia, bastante limitada para el usuario por la imposibilidad de hacerle preguntas- una frase que se me quedó marcada a fuego pronunciada por Machado…

Hay que elevar el nivel del público más que adaptarse a él

¿Y si Machado hubiera tenido razón? ¿Y si, en lugar de dedicarnos a adaptar la literatura a cosas facilonas para que a nuestros alumnos les interese leer, les obligamos, como antaño, a subir el nivel de las lecturas obligatorias? ¿Y si, en lugar de usar juegos para potenciar el aprendizaje a costa de contenidos, no tocaría ampliar esos contenidos y, por imperativo forzoso, hacer que a nuestros alumnos les surjan otras inquietudes superiores a la de un libro de lectura facilona sin ninguna dificultad -ni en su lectura ni en su interpretación-? ¿Y si en lugar de desterrar a la poesía porque no gusta, obligamos a que lean poesía? ¿Era Machado muy tradicional y lo que vendía en su momento era algo que, como se defiende por la corriente innovadora que nos rodea, no tiene ningún sentido? ¿Debemos adaptarnos a nuestros alumnos o debemos exigir que nuestros alumnos se adapten a nosotros?

La verdad es que, después de ver como ayer, a un centenar de chavales de una localidad valenciana -sí, uno pregunta muchas cosas- se les ofreciera la posibilidad de entrar en la catedral de León o de no hacerlo y ver como la totalidad de los mismos -de diez a dieciséis años- decían que no querían entrar, uno se plantea si realmente todo el aprendizaje debe ser tan facilón como nos están vendiendo o quizás, si convendría elevar la exigencia intelectual de nuestros alumnos hasta el extremo que, la decisión libre de optar por alguna actividad cultural o intelectual, fuera la elegida por la mayoría de ellos.

Sinceramente, a estas alturas de la película educativa dudo sobre qué es lo mejor. Más aún después de hacer un pequeño acto de contrición y descubrir que, ni he leído a Antonio Machado ni creo que lo vaya a hacer en un corto período de tiempo 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Yo lo que me he preguntado siempre es por qué el nivel de exigencia siempre se tiene que situar en el mínimo. Habiendo tantas diferencias individuales, no entiendo por qué, arbitrariamente, el listón se pone en el mínimo, y quien no esté ahí se tiene que morir de asco.

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