Macroprostíbulos de la literatura

Librería El Puerto
Librería El Puerto

Leo. Todo el mundo tiene sus vicios y leer es uno de los míos. Podría ser peor. Podría dedicarme a pensar. Algo por cierto que, en la época actual, tiene más de pecado que de vicio.

Al leer necesito libros. Más allá de aquellos que ya han hecho traición al papel para buscar algún lector de ebooks que les permita surtirse «por el morro» de gran cantidad de libros que pululan por la red, yo sigo siendo un fanático del papel. El papel huele. El papel se toca. El papel tiene mucho de romántico para alguien de lectura tan empedernida como la mía.

Lástima que el artículo no vaya sobre el vicio. Un artículo destinado a denunciar los macroprostíbulos de la literatura. Lugares presenciales o en red donde da lo mismo vender un libro que un conjunto de bragas y sujetador. Lugares donde es posible encontrar desde el tomate para la ensalada hasta el último bestseller que leen las maduritas (y las que no lo son tanto). Burdeles del papel sin ningún tipo de encanto.

Ayer aterricé en una librería. De aquellas que da gusto entrar. De aquellas plagadas de libros pero, más allá de lo anterior, de un librero que lee y sabe lo que está vendiendo. Un bien, por cierto, cada vez más escaso.

Estoy cansado de Amazon, Carrefour o similares. Estoy harto de acudir a un lugar lleno de libros, donde ninguno de los vendedores sabe asesorarte más allá del número de ejemplares vendidos. Cansado de forofos de Belén Esteban que venden maravillas que no saben valorar. Entristecido al ver en qué se está convirtiendo este negocio de vender libros.

Un libro tiene mucho de alma. Mucho del autor que hay detrás del mismo. Mucho de protocolos que cada vez son más relegados al olvido.

No me gusta la macroprostitución en el punto de venta literario. Aún menos en bibliotecas llenas últimamente de bibliotecarios becarios mileuristas que nunca han ojeado ningún ejemplar de los que les van llegando. Bibliotecas gestionadas por incultos incapaces de asesorar sobre nada de lo que están ofertando. Incultura en lugares sagrados. Oferentes de padrenuestros que no se atreven a pronunciar.

Quiero libreros que sepan vender libros. Bibliotecarios que sepan, más allá de donde están los libros, recomendarte lecturas en función de tu interés. Quiero alma detrás de algo tan precioso como es un libro.

Un libro es mucho más que tapas y papel. Un libro es una pasión, un sueño, un viaje. Un libro es algo demasiado delicado para ser tratado igual las revistas imprimidas en papel couché.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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