Más innovadores, más listos y más capaces que nunca

Así son algunos docentes o, simplemente personajes que pasaban por ahí, de nuestra parrilla educativa. Docentes más innovadores que nunca. Docentes cuyo cociente intelectual supera al de Hawking, mientras que poseen cuarenta inteligencias más que los demás. Docentes, en definitiva, más capaces de nunca. Es lo que tiene la mediatización educativa. Nos han aparecido superhéroes donde antes había trabajadores que, un día sí y al otro también, se equivocaban y debían volver a empezar. Qué gran suerte. Lo que hace haber recibido doble ración de teta.

Fuente: Facebook

Hay metodologías que llevan más de cien años enterradas porque fracasaron en su momento que ahora vuelven a resurgir con fuerza. Experimentos varios que, por lo visto, la varita mágica que poseen, les permite estar por encima del bien y del mal. Mejor aún. Les permite saber que van a ser capaces de convertir un fracaso de antaño en un éxito de superventas. No olvidemos que, al final, no se trata de ser innovadores. Se trata de reformular todo lo que pasó en el pasado para convertirlo en algo útil para nuestros alumnos. Seguro que algo que no funcionó con los chavales en el siglo XX va a funcionar en el XXI. Y ya no digamos si no funcionó en el XIX. Los resultados en nuestras aulas con ese método seguro que van a ser espectaculares.

Lo de leer pedagogía no mola. Menos aún a aquellos que van de grandes pedagogos. Eso sí, entre las faltas de ortografía que comenten en sus presentaciones de PowerPoint, sus tuits patrocinados por entidades bancarias o, simplemente, habiendo más menciones que jugo, uno ya sabe a qué atenerse. Son mucho más innovadores por pasarse las reglas ortográficas por el forro. Y por tener poca base cultural. Es que, lo importante es defender la filosofía pero no entenderla. Qué fácil que es innovar cuando no se tiene base, no se lee (salvo a los ideólogos de cabecera) o, se adapta cualquier mecanismo de evaluación a las necesidades de la innovación.

Cuando el proyecto Escuela 2.0 fue un fiasco, incluso en centros dirigidos por esos docentes innovadores, ahora van y venden que un revival va a funcionar. Claro que sí. Lo que no pasó en sus centros seguro que pasa en toda la Comunidad. O en toda la galaxia. Eso sí, vamos a acusar a los que cuestionen lo anterior de no tener ganas de mejorar la educación porque, lo importante es la ilusión. Bueno, yo también tengo ilusión de que me toque la lotería pero preferiría que me tocara. También sueño en poder vivir muchos años y, por desgracia, cada cierto tiempo me obligan a pasar por la ITV. No debo ser tan listo como ellos.

Hablando de listos y tontos. ¿Os dais cuenta que hay algunos tipos muy listos en esto de la educación? Que un día os venden aceite de girasol como maravilloso y, al siguiente, os hablan de las bondades del aceite de oliva. Supongo que son los mismos que los de la colza. Bueno, algunos hay que en esa época aún no habían nacido. Sé joven, listo, guapo, ten un club de fans y échate a dormir. Con o sin sandía. Con o sin baile. Con o sin Youtube.

Seguro que lo de que hace años algo no funcionó y ahora lo va a hacer tiene su justificación pero, ¿y aquellos que están vendiendo ahora lo que acaba de fracasar en otros países? ¿Qué justificación tiene? Claro. Aquí tenemos horchata, paella y toros. ¡Cómo no vamos a ser capaces de no fracasar en algo que ha fracasado todo el mundo! Es que somos los mejores. Y tenemos la cerveza más barata de nuestro entorno. Bueno, con el euro eso tampoco es así pero, cómo vas a decírselo a alguien que siempre tiene respuesta para todo y que, es tan capaz que da miedo.

Si a mí no me funciona algo en mi aula de forma recurrente dejo de hacerlo. Si veo que algo que he refrito de lo que leo por internet (no sea que me dé un jamacuco leyendo investigaciones independientes) tiene grandes lagunas, intento finalizar el experimento a la primera de cambio. Seguro que lo hago mal. Es lo que tiene no estar ungido por la innovación. Es lo que tiene no tener certificaciones. Es lo que sucede cuando uno es un simple docente de aula (ahora, temporalmente, en barbecho). Ni somos tan innovadores, ni listos ni, como ya se deduce, capaces como algunos.

Me encantan aquellos docentes innovadores que siempre echan las culpas a otros de que algo no funcione. Ellos, por lo que se ve, son seres fulgentes superiores.

La verdad es que, como podéis comprobar, destilo envidia. Cómo me gustaría ser como ellos. Bueno, mejor no 😉

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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