Matizando

No estoy en contra de determinadas prácticas pedagógicas y/o metodológicas que se están llevando a cabo en los centros educativos. Mandar la visualización de un vídeo para casa, establecer determinados momentos puntuales para aprender mediante juegos o, simplemente, usar una determinada herramienta tipo Kahoot en dosis adecuadas, nunca ha sido nada que haya cuestionado. Tampoco me he planteado otorgar el título de malo malote a aquellos que, libremente, han decidido hacer de su pontificado educativo un negocio.

Fuente: ShutterStock

Creo que la gente se pierde los matices para entrar a degüello con lo que cuestiono. Ya sé que son años y haberse ganado una determinada fama pero, sinceramente, me da la sensación que algunos se pierden gran parte de lo que digo para centrarse en el detalle concreto o en lo puramente anecdótico. Y lo anecdótico no es nada más que un hilo conductor que poco tiene que ver, ni con la argumentación, ni con el sentido de lo que estoy planteando. No siempre puedo matizar y, por ello, a veces me preocupa que la gente se quede en el detalle o pretenda extrapolar lo que digo a demasiadas cosas.

Hay un gran desconocimiento de lo que se está investigando en el ámbito educativo. La gente -y muchos docentes entre esa gente- no siempre tiene la capacidad/habilidad/posibilidad de investigar acerca de ciertas cosas. Ni yo mismo, en muchas ocasiones (por no decir nunca), tengo la verdad absoluta o algo más allá de una opinión que intento sea lo más fundamentada posible. Y aún así me equivoco. No en pocas ocasiones pero, al final, es tanto el falso argumentario por el otro lado o la falta de recursos para el debate de algunos que, por desgracia, me impiden llevar un paso más allá la idea. Ideas que tienen muy poco que ver con cuestiones puntuales y sí con el fondo del asunto.

Lo que realmente me preocupa es la excesiva soberbia de algunos cuando hablan de temas educativos, la creencia a pies juntillas en determinadas soluciones milagrosas o, simplemente, la necesidad del enroque permanente ante cualquier posibilidad de modificar una ideología o planteamiento predefinido. Todos tenemos nuestra parte de orgullo pero, al final, uno solo puede ver ciertas cosas si parte del planteamiento que quizás se esté equivocando. Y no hay caza de brujas. Hay mucho que subyace tras determinados discursos de defensa de grupo o manada. Más aún en algo tan cambiante y, a su vez tan permanente, como es el aula, el proceso de aprendizaje o, todo lo que se mueve a su alrededor.

No sé si he acabado matizando nada pero creo que, cada cierto tiempo, me toca hablar de esto porque, al final, el objetivo de tener un blog o presencia en las redes sociales es, más allá de pasármelo bien (como irónicamente digo en más de una ocasión), encontrar otra manera de ver las cosas. Y aprender. Ésa también es otra de mis claves.

He titulado el artículo con un gerundio para que algunos de Lengua puedan crucificarme. Si no lo hiciera así perdería parte de mi esencia vital 😉

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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