Me han vetado

No, no es la primera vez. En el día de ayer un amigo mío que trabaja en un centro de profesorado me llamó para decirme que había propuesto mi nombre a su «jefe» para que diera una charla y que, automáticamente, fue desautorizado para proponérmelo bajo el pretexto de mis escritos en el blog y en las redes sociales. Por lo visto, lo de la libertad de expresión o, incluso el tema de expresar opiniones, sigue siendo en pleno siglo XXI algo muy difícil de encajar para algunos. Bueno, sinceramente, debo reconocer que para los menos porque, en mis años de transparencia (léase expresar mis opiniones en abierto) han sido pocas ocasiones en las que he sido vetado tan abiertamente. Debo decir que tampoco lo tengo tan claro porque, a lo mejor sí que lo han hecho y no me he enterado. No es óbice tampoco el tener muy claro que, a veces, opinar en libertad tiene sus repercusiones. Más aún en un ámbito como el educativo, que se está convirtiendo en un movimiento acelerado de algunos para poder salir en la foto y, la necesidad de ir moldeando las opiniones para no ir pisando callos. Por lo que pueda pasar o las dificultades futuras de trincar.

Fuente: Twitter

Me acuerdo hace unos años que, desde Galicia me invitaron a dar unas charlas sobre innovación educativa. Ya, todo eso que cuestiono siempre en abierto pero que he ido probando a lo largo de mi vida profesional en mi aula. Resulta que, una vez ya todo hablado y aprobado el programa de las jornadas, me envían un correo diciéndome que no iban a contar conmigo porque no consideraban que mi perfil fuera el adecuado. Tiempo después uno se entera que ha sido por un artículo que escribí en ese momento acerca de los cambios que deberían hacerse en formación del profesorado, gestión de esos centros de formación y mis críticas a aquellos que habían abandonado el aula para no volver. Por lo visto hay temas tabú que impiden a uno hacer ciertas cosas. Y es por ello por lo que agradezco que exista la escuela pública y la figura del funcionario por acceso libre y meritocrático porque, ¿alguien se imagina las presiones que reciben los docentes de la concertada o cómo pueden vetar el acceso a la docencia por, simplemente, ejercer en libertad tu derecho de opinión?

También genera desasosiego ver cómo se puede llegar a manipular a alumnos de una determinada Universidad (no, no voy a decir el nombre) para que, después de haberme entrevistado para una asignatura vía Hangout, su docente de la misma les dijera que ya podían cambiar de entrevistado si no querían que les suspendiera. Una persona que, curiosamente, está mucho en las redes y que, después de una disputa que tuvimos a nivel profesional, de la que da la sensación que nunca se ha recuperado, me tiene una cierta ojeriza que trasladó a sus alumnos. Demostrando su nivel y usando la amenaza con sus alumnos. Alumnos que se disculparon conmigo y dijeron que iban a usar esa entrevista sí o sí. Algo que les dije que no debían hacer porque lo primero era sacarse esa asignatura, aprobar la carrera y, una vez entraran en el aula, empezar a hablar con claridad de ciertas cuestiones. No, nunca he pretendido que nadie dé la cara por mí porque tengo la suerte de poder tener suficientes habilidades para hacerlo por mí mismo.

Si a lo anterior le sumamos los vetos por parte de una Fundación, muy relacionada con el ámbito educativo, para que se publicara un determinado libro en el que he colaborado, quizás uno debería empezar a preocuparse. Eso sí, curiosamente, la misma Fundación contactó conmigo hace poco para ofrecerme colaborar en uno de sus proyectos. Surrealista, no. Lo siguiente.

Debo reconocer que no me preocupa que haya casos puntuales de veto hacia mí por lo que escribo o por las opiniones, que más o menos acertada o equivocadamente, puedo verter en abierto. No me preocupa porque mi objetivo jamás ha sido el de promocionarme o venderme ante nadie. No lo necesito porque tengo un trabajo por el que no debo nada a nadie. No me interesa tampoco porque hay un modelo de formación o venta mediática de determinadas cuestiones relacionadas con el ámbito educativo que no son en las que me apetece participar. Eso sí, no puedo menos que sentirme un poco dolido cada vez que me entero de uno de estos casos. Casos que son muy aislados pero que me permiten entender muchas cosas de algunas personas. Y eso es lo que me he llevado de cada una de estas situaciones.

Agradezco muchísimo todo lo que aprendo desde que publico y opino en abierto. He conocido grandísimos profesionales y grandes personas. Sí, hay de todo y no a todo el mundo le tiene que gustar lo que uno piense pero, de ahí al vetar a alguien porque no opine como uno, hay un gran paso. Y eso está muy feo.

Ya sé que a la mayoría lo anterior os interesará entre poco y nada pero, ¿aún no os habéis enterado que este blog es algo tan poco serio como una bitácora personal? 🙂
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

12 Comments
    1. La verdad es que este post ha sido escrito más como algo personal que para ser publicado en abierto pero, como siempre digo… ¿por qué tengo que publicar en papel, escondiéndolas totalmente y por duplicado mis reflexiones? 🙂

  1. Animo!
    Tú sigue!
    Aquí la libertad es un titular, como la democracia, que se supone, hasta que se debe utilizar.
    A mí no me vetan, simplemente me ignoran!
    Gracias por tus aportaciones
    @jordiguimb

    1. He llegado a una etapa de mi vida en que me importa más mi día a día (bueno, siempre me ha importado) que la necesidad de vender productos educativos edulcorados, callicidas o silencios cómplices. La democracia, como bien dices, es una palabra que por su uso ha perdido gran parte de su valor. Gracias a ti por tus comentarios -estemos de acuerdo o no en los mismos- porque, al final, si todos pensáramos igual esto sería muy aburrido. Eso sí, tener pensamiento propio y aislado de las tribus tiene sus consecuencias. Positivas todas, al menos para mí 🙂

  2. Te sigo con interés siempre. Ser autentico decir lo que piensas verso suelto se paga caro en universos mediocres.
    Como dice Amaral ojala nunca cambies. Animos

    1. Nunca me ha importado demasiado el agradar. Siempre procuro decir o escribir lo que pienso. Y sí, a veces -y no pocas- me equivoco en mis planteamientos y en un debate intento aceptar que puedo estar equivocado. Nada, ya somos mayores para cambiar 🙂

      Saludos y gracias por pasarte por aquí.

  3. Apreciado XARXA

    Esas acciones de veto te vienen a ratificar como un distuptor y esas son las «insignias» que otorga el sistema…

    Tener pensamiento libre y expresarlo pasa su factura. En Latinoamérica tambien hay evidencias; varias de ellas realmente lamentables.

    Ánimo. Mi buen amigo. Eres voz de muchos de nosotros.

    1. No me interesan las insignias, al igual que tampoco me preocupa demasiado si soy vetado o no por decir ciertas cosas. Me encanta escribir aquí porque esta es una casa a la que muchos dais feedback interesante y, con sólo esta bitácora personal llena de esos intercambios me conformo. Eso sí, no puedo obviar que me preocupe que la libertad de expresión vaya reñida con el poder hablar en un lugar o en otro. Y eso es lo realmente triste por lo que implica.

      Un saludo y gracias por el comentario.

  4. Qué hipocresía mas grande, seguro que a ese profesor de magisterio se le llenará la boca con la proclama «hay que fomentar el pensamiento crítico entre nuestros alumnos»… Lo de los Centros de Profesores no tiene nombre, observo que en toda España es igual, están al servicio del adoctrinamiento profesional. Tu labor es esencial, Jordi, para muchos profesores que necesitan poner palabras a sus sospechas, a su desconfianza, a sus pensamientos…

    1. Creo que lo que necesitan esos profesores es empezar a movilizarse, cuestionar donde toca determinadas decisiones y hacerse visibles (más allá de comentarios, redes sociales o un largo etcétera de mecanismos que, por desgracia, sirven para poco menos que para aparentar). Hay mucho por cambiar en los centros de profesorado, asesorías, inspección y tantos «chiringuitos» educativos que da para hacer una limpieza en profundidad, aprovechando lo que funciona y a los que funcionan, y devolviendo al aula -sí, lo siento por los alumnos- a gran parte de esos advenedizos que también se colaron ahí en su momento y ahora han acabado (sí, son unos artistas) gestionándolos. Mucho por hacer… y no es desde un blog más o menos crítico como éste 🙂

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

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