Me he vuelto un radical

Hace unos días lo estaba comentando en pequeño comité. La edad acentúa las ideas -acertadas o no- de uno y, además lleva, en ocasiones, asociada la radicalización de uno. Sí, me he vuelto muy radical en temas educativos. Ya no me apetece mirar a otro lado cuando veo que algunos montan su chiringuito educativo con el dinero de todos, se contrata «a dedo» al profesorado e, incluso, se permite que centros universitarios privados se reproduzcan como setas. No, no me gusta ver como cuatro están haciendo el agosto con un tema demasiado serio para poder dejarlo al albur de intereses económicos. No, no me hace ninguna gracia ver a determinados Consejeros de Educación de algunas Comunidades Autónomas lamiendo las sobras que les tiran algunas multinacionales. No, no soporto al típico buenista que dice que la libertad de elección de los padres debe respetarse para que, con el dinero de todos, se permita educar a sus hijos en centros donde se adoptan posturas ideológicas contrarias a la legislación vigente e, incluso, en ocasiones se potencia la diferencia y el odio.

Fuente: https://pholder.com

Que me obliguen a pagar con mis impuestos a centros donde se segregan por razón de sexo o bajo criterios económicos a los alumnos es algo que cada vez soporto menos. No, no me parece bien y, tengo muy claro que debería acabarse con estos privilegios otorgados alegremente a organizaciones que lo único que quieren es perdurar el sometimiento hacia ellas por parte de los más pudientes. Como los romanos. Mucha democracia para, al final, quedarse la toma de decisiones en manos de los patricios. No, no quiero seguir financiando esos centros donde se considera delictivo que alguien pueda sentirse atraído por su mismo sexo. No, no quiero seguir financiando esos centros donde defienden la desigualdad social. No, no quiero seguir pagando con mis impuestos a esos docentes que, con un proceso selectivo demasiado opaco -bueno, en muchos casos inexistente- han entrado a trabajar en esos clubs tan poco solidarios. Eso sí, tampoco soy tan radical para no creer que hay excelentes profesionales trabajando en ese tipo de centros que deberían ser incorporados a un modelo público bien gestionado, con criterios de selección de mérito y capacidad, con independencia de su ideología política, orientación sexual o creencias. Que si uno quiere creer en unicornios rosas me parece muy bien, pero nadie debe ser obligado para que algunos vayan de safari en busca de los mismos.

Tampoco me gusta ver a esos palmeros de gurús educativos de medio pelo. Sí, estoy hasta los mismísimos de lo que representa C.B., J.A.M., M.A. o K.R. entre otros. Harto de personajillos que venden estrategias educativas para solucionar todos los problemas de nuestras aulas. No, no hay un crecepelo mágico para nadie. Hay simplemente un entramado económico que vende ilusionismo a un determinado coste que algunos compran. Joder con los calvos que trabajan en el aula. ¿Por qué no entienden de una puñetera vez que no hay soluciones milagro y que lo importante es el día a día? Y sí, también estoy muy preocupado al ver como los que van a salvar la educación casi siempre son hombres cuando en el colectivo docente somos minoría. Que queda mucho por romper de la tradición cultural que hace que las mujeres no puedan sobresalir. Sí, soy un fanático de la igualdad real que no es la que existe actualmente.

Estoy cansado de discusiones con algunos que se creen que todos los que no utilizan su método son unos vagos. Cansado de gente que ni tan sólo sabe poner las tildes o incluir comas en sus argumentos. Ya, hay mucho falto de cultura que para sustituir esa carencia se inventa neoconceptos pedagógicos. Bueno, seamos sinceros, si uno es un inútil o tiene un nivel cultural ínfimo no sé qué demonios hace en docencia. Y ya cuando repite frases descontextualizadas y las otorga a autores que ni tan sólo existieron… ya no es que chirríe, es que demuestra muchas cosas del personaje. Mucho tipo que se esconde tras nombres rimbombantes y, sinceramente, sirve entre poco y nada para aumentar el aprendizaje de nuestros alumnos por mucho que se autoobligue a dar Historia en inglés.

Inquisidores de medio pelo. Sádicos faltos de sentido común. Charlatanes, payasos, humoristas sin gota de gracia. Pajilleros del onanismo educativo que convierten mentiras en verdades que algunos se creen porque son incapaces de ahondar o investigar. La verdad es que todo ya hiede con un olor demasiado desagradable.

Me revientan también los negocios que se montan alrededor de algo que da tan pingües beneficios como el entramado educativo. Que libros de texto, que mochilas, que estuches, que dispositivos más o menos táctiles, que… Hasta las trancas de ver cómo nada de lo que estamos usando tiene un planteamiento educativo y sólo un olor a billetes que encanta a esos que sólo juegan a aumentar sus posesiones. A ver si empezamos a potenciar y premiar el discurso del aula. Los radicales necesitamos reconvertirnos en menos radicales 🙂

Otro post en el que digo muchas chorradas pero, seamos sinceros, no más de las que cuentan algunos cada día en las redes sociales. Y más en plena época de posverdades de diferente calado.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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