Medidas para mejorar el uso y gestión de las TIC

No hay medida educativa que pueda ser políticamente correcta. Lo políticamente correcto normalmente va en contra de lo eficiente o eficaz (¡qué poco me gustan estos conceptos pero, a veces, por desgracia, no queda otra que utilizarlos!). Menos aún lo de plantear la gestión de las TIC desde una perspectiva única, geolocalizada o, simplemente, sin haber pulsado las necesidades reales de los centros educativos. Sí, las TIC son aún, en el año 2017, algo que no se sabe muy bien para qué va a mejorar la educación. Bueno, sinceramente y después de haber visto los planes de las diferentes administraciones -incluyendo las del propio Ministerio- en la dotación de infraestructuras, gestión de plataformas o, simplemente, posibilidad de dotar a los alumnos y docentes de condiciones que permitan complementar el aprendizaje con medios digitales, ya uno se pone a pensar si es que no saben, no quieren o hay interés en que, al final, todo dependa de la buena voluntad de los docentes de un centro concreto, de la gestión de su directiva de las TIC o, como siempre, de dejar al azar cualquier atisbo de sentido común. Y así nos va. Así nos va después de macrodotaciones zonales, herramientas que nadie utiliza o, por qué no decirlo también, sistemas de gestión tecnológica de aulas o para la realización de tareas administrativas del docente que un día funcionan y dos no. Por cierto, todo lo anterior con un gran coste económico.

Fuente: Fotolia CC

Creo que no es cuestión de distribuir más o menos equipos en los centros educativos. Ni tan sólo de dotar a todos los centros educativos por igual. Se debe ir a los centros. Convocar a los Claustros y Consejos Escolares para plantearles qué intenciones tienen en sus centros en relación con las TIC porque, para dotar indiscriminadamente de PDI, tabletas o equipos ligeros (lo de los equipos ligeros que no funcionan ni para atrás porque no lo saben gestionar los centros ya es de traca) con un determinado software que no usa nadie fuera de los centros educativos (me refiero a determinadas distribuciones autonómicas) no me parece que sea la mejor opción. Planteemos también la necesidad de disponer de elementos asociados con lo más conocido. Ahora se está vendiendo la robótica y la impresión 3D como si no hubiera mañana. Y, curiosamente, TODOS los centros educativos que quieren lanzarse a la piscina lo hacen con dinero del propio centro (porque la administración ni dota ni sabe hacerlo porque no tiene ni idea de lo anterior ni, lamentablemente, se han preocupado de preguntar a los docentes que algo saben de ello), con más errores que aciertos y sin ningún tipo de control. Ya, sale bien en ocasiones porque hay docentes en este país muy buenos. Y no pocos.

Usar las TIC no es disponer de aulas multimedia para dedicarse exclusivamente a ver vídeos. Usar las TIC tampoco consiste en tener un aula muy bien dotada cuyo uso, más allá de días muy puntuales, es totalmente nulo. Usar las TIC tampoco consiste en cambiar el formato de libro de texto por un formato digital. Y, por desgracia, si no se entiende lo anterior, cualquier dotación en tecnología sobra. Más aún la dotación que están suministrando cada cierto tiempo bajo el epígrafe «dotación para FP Básica de…» sin tener en cuenta lo que necesitarán en el centro al que vaya destinada porque, por si alguno aún no se ha enterado, lo de dar clase dependerá de la tipología de alumnos que se matriculen y de necesidades que van surgiendo. Así que eso de dotar sin mirar podrían empezar a ahorrárselo. Por cierto, ¿hablamos de la conectividad real de los centros educativos que no se han sacado las castañas del fuego al margen de la que ofrece la administración? ¿Hablamos de los servicios informáticos y su eficiencia contratados a terceros que cobran una pasta -salvo los trabajadores- y no solucionan nada cuando vienen si es que lo hacen?

Me encantaría que los responsables políticos y esos asesores que han contratado para gestionar la innovación educativa vinieran a los centros. Que preguntaran en un Claustro a los docentes qué necesitan y cómo lo van a utilizar. Que posteriormente vinieran a analizar si las dotaciones han sido usadas tal y como prometieron los docentes. Que, en definitiva, se hicieran dotaciones realistas y bien planificadas para, de una vez por todas, gestionar las TIC de una manera más o menos coherente. Y no, no es nada caro. Sale muchísimo más barato que contratar a algunos para que hagan plataformas de gestión lamentables, compren lotes a peso de determinados productos informáticos de la multinacional A, B o C y, por qué no decirlo, infinítamente más razonable que seguir dotando a los centros por su tamaño (a nivel de número de alumnos), enseñanzas que ofrecen o, simplemente, ideas que les vendan personajes que nunca han pisado un aula.

Si seguimos dotando indiscriminadamente, por desgracia nos encontraremos con equipos infrautilizados, aulas multimedia que podrían ser sustituidas de forma más económica por un televisor con DVD y con una decepción de aquellos que sí que quieren hacer algo con las TIC en sus aulas (que, son muchísimos más de los que nos pensamos) que se verán totalmente desatendidos en sus necesidades más inmediatas. Y cuando a uno no le cubren sus necesidades más inmediatas, se apaña con lo que tiene pero, por el coste que supone hacer las cosas bien, no se entiende que se siga procediendo al despropósito que supone esa dotación generalizada, plataformas hechas sin contar con los docentes o, simplemente, formación en uso de herramientas o metodología que deja mucho que desear en la mayoría de ocasiones.

Así pues agradecería que, quizás sería bueno dejar de ser políticamente correcto y pretender que vamos dotando en función de las necesidades que nos marque el mercado y empezáramos, aunque sea menos rentable políticamente por no ser tan vendible como decir «hemos dotado de robots a todos los centros de (…)» o «hemos creado una asignatura en nuestra Comunidad para que los alumnos sean capaces de programar y hacer robots» (¿alguien se lo cree?), podría llegar a ser la clave para incentivar en algunos casos y, apuntalar en otros, un cambio en el que las TIC tengan algo que decir realmente como algo complementario a muchas otras cosas.

Olvidarse de lo que digan los medios es imprescindible. Hacer oídos sordos a los gurús que no pisan el aula, también. Lo importante, mucho trabajo pisando centros, observando necesidades y satisfaciéndolas. Lo demás, puro espectáculo de utilidad para la educación ínfimo. Bueno, por qué no decir que nulo. Y creo que se entiende que con este último párrafo me estoy refiriendo a los que tienen poder para decidir qué y cómo implementar las TIC por contar con los recursos para hacerlo. Espero que dejen de intentar colgarse medallas, hacerse fotos o, simplemente, avalar a charlatanes o dejarse llevar por intereses varios para intentar escuchar a los que realmente saben del asunto.

Un simple esbozo de ideas inconexas sobre el uso y gestión de las TIC. Faltan muchas cosas y quedan muchos huecos por rellenar, pero creo que se entiende qué estoy planteando en las líneas anteriores.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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