Medidas radicales para incrementar el nivel educativo de un país

No me acuerdo del título de la película (soy muy malo para esas cosas) pero sí la trama de la misma. Era un película en la que unos responsables de una cadena de televisión manipulaban las audiencias -o shares- de determinados programas para que, en función de dicha audiencia, los ciudadanos tuvieran un mayor número de programas culturales a las horas de máxima audiencia. Con lo anterior se consiguió -siempre según la película- un aumento de la cantidad de ciudadanos que acudían a las bibliotecas, se incrementó el civismo de la sociedad y, cómo no, se consiguió que las conversaciones no giraran en torno a temas banales como podían ser la vida de los últimos participantes de un reality o el posicionamiento desaforado acerca de la pertenencia de uno a un determinado equipo deportivo.

Fuente: Flickr CC
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Esto me lleva a pensar en la adopción de medidas radicales para incrementar el nivel educativo de un país. Medidas que poco tienen que ver con un sistema educativo y mucho con la concepción social de determinadas cuestiones. Sí, a los ciudadanos nos gusta ver otros deportes que no son el fútbol ya que sólo hace falta ver la cantidad de personas que están delante de una pantalla mirando deportes que, sin tener apenas repercusión mediática en cuatro años, por unos días se convierten en algo muy interesante para muchos. También estoy convencido de que, gran parte de la sociedad se embrutece por el simple hecho de la programación de la parrilla televisiva. Es imposible a día de hoy poner la televisión en horario habitual y encontrarte con opciones culturales. Bueno, sí que existen opciones culturales pero, siendo sinceros, ¿quién se pone a pensar cuando en otro canal te están ofreciendo un producto de consumo masivo que, más allá de ser totalmente depravado, te permite no obligar a pensar en ningún momento? Sí, entre ver un documental de la construcción de las pirámides o al personaje histriónico de turno soltando sandeces de sus compañeros y hablando de sus escarceos sexuales, queda muy claro qué quiere la sociedad. Y eso tiene mucho que ver con la falta de educación o, quizás más bien, con la concepción global de lo que supone el divertimento ya que, por desgracia, hemos comprado como sociedad este tipo de programas. Bueno, no sólo lo hemos comprado, nos lo han vendido rematadamente bien para que lo compremos sin cuestionarlo. No es sólo eso, si a alguien se le ocurre cuestionar este modelo televisivo se le tilda de retrógrado, desfasado o, simplemente, de intelectual con un concepción totalmente denigrante de la palabra.

¿Qué pasaría si en horario de máxima audiencia un Estado prohibiera la emisión de determinados programas educativos? ¿Qué pasaría si se obligara a todos los ciudadanos antes de acceder a un trabajo o a una prestación a superar un determinado examen de cultura general? ¿Qué pasaría, simplemente, si se obligara a acudir a determinados conciertos, a leer determinados libros y a seguir un aprendizaje evaluable a lo largo de toda la vida de un ciudadano para seguir gozando de determinados servicios?

Sí, ya sé que lo anterior puede ser tildado fácilmente como algo dictatorial y que, para muchos, sería un atentado gravísimo contra la libertad individual de las personas pero, ¿en serio que nadie se plantea que la única solución educativa no pasa por medidas de aplicación en las aulas y sí por medidas a aplicar en la sociedad? Porque, seamos sinceros, por mucho que se haga en las aulas si fuera de ellas se destruye en cinco minutos lo que puede haber tardado en hacerse muchas horas, ¿qué sentido tiene trabajar aisladamente sobre un sistema educativo al que cada vez se le exigen más milagros cuando sabemos que los milagros no existen?

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

9 Comments
  1. Bueno, un punto importante y determinante para que el nivel cultural aumente es hacer disminuir el cansancio de la sociedad. Me explico: Entre las horas de trabajo, la de comer (o las de comer) en el trabajo, la del transporte al trabajo y de vuelta a casa, y todo trabajo de la casa o familiar (cuidar hijos y mayores sobre todo) que tengamos que hacer acaba teniendo a gente que se sienta por la noche ante la televisión y sólo pide no tener que hacer ningún tipo de esfuerzo físico o mental. Y es completamente normal.

    ¿Solución? Trabajar menos horas a la semana y disminuir el tiempo para comer para así tener más tiempo libre. Eso sería lo más eficaz, porque el que quiera culturizarse tendrá más tiempo libre y estará más descansado, y el que no quiera simplemene no lo hará ni aunque le obliguen las leyes.

    Al final la cosa no es fomentar que más gente busque contenido cultural, es favorecer que todo el que quiera hacer o ver o leer cosas culturales pueda realizarlas, y cuanta más gente las realice mayor será el efecto contagio que hará que otros (sobre todo jóvenes) sigan el camino de la cúltura. A dia de hoy ocurre lo contrario, la gente deja de culturizarse simplemente por agotamiento según va teniendo más responsabilidades, y los que vienen detrás no ven que eso se puede hacer. Si de pequeño ves que tus padres no leen y que sólo ven futbol y programas de baja calidad no tendrás otro modelo, pero si a parte del futbol y esos programas ven documentales y leen libros y lo que sea tendrán disponible un modelo de cosas que no piden esfuerzo y otras que sí (tampoco es plan dedicarse sólo a lo cultural, las dos cosas son compatibles).

    1. Lo que comentas, en una sociedad en la que el número de horas laborales es excesivo, es algo totalmente cierto. Estoy totalmente de acuerdo -¿dónde hay que firmar?- en la solución que propones: más tiempo libre es equivalente a mayores posibilidades de formación y dedicación a cuestiones que permitan una mejora personal -a todos los niveles-.

      En el último punto sí que discreparía ligeramente. No creo tanto en que no deba de fomentarse que haya cada vez más personas que busquen contenido cultural -y ahí las administraciones pueden hacer mucho con la gestión de su televisión y con la exigencia a determinadas multinacionales del sector audiovisual para que ofrezcan determinados productos televisivos en prime time- y sí en la combinación de abaratamiento de costes de la cultura (en el sentido más amplio) y una mayor implicación del gobierno en la mejora de los contenidos culturales que se difunden en nuestro país.

      No es dejar de ver el fútbol, es poder combinarlo con otro tipo de cosas.

      Un saludo y gracias por el comentario.

  2. Es un placer leer tus textos, con los que no siempre estoy de acuerdo en sus argumentaciones. Quizás el exceso de positividad está conduciendo a una sociedad del cansasio, Un pensamiento del filósofo Byung-Chul Han. Un saludo cordial y mucha salud

    1. Muchas gracias por tus palabras Juan Manuel. Te voy a confesar un secreto… yo, en ocasiones y pasado el tiempo, tampoco estoy del todo de acuerdo con alguna de mis argumentaciones 🙂

      Un saludo de vuelta.

  3. Pues si, cada vez es más frecuente que las niñas manifiesten que quieren ser «tronistas», personajes patéticas de un programa de TV machista, porque, segun ellas, estan todo el día de fiesta y ganan mucha pasta. Más de una vez han comentado que ser profesor es ser un fracasado y que trabajas por 1000 euros. Lo graciosos es que creen que nos pagan 1000 euros por jornada completa y cobramos más de la media nacional.
    Pero aparte de su ignorancia, disculpable en un escolar, es ¿de dónde salen estas ideas de que un profesor es un fracasado y es mejor ser un parásito social?. Pues más o menos lo has respondido en tu entrada.
    La cuestión más inquietante después es ¿por qué y quien promueve esto? ¿la sociedad?, en este caso estaría justificado centrar mi esfierzo sobre un grupito de alumnos que se preocupan y tienen interés y los demás dejarlos de lado (la famosa segregación), aun sabiendo que en realidad son carne de cañón. Pero eso es lo que sociedad ha querido con su elección de modelo cultural (o incultural) y ¿quien soy yo, en democracia para alterar lo que la mayoría decide?.
    Otra posibilidad es que esta inculturización esté dirigida. Aquí ya saldrá alguien diciendo que soy un conspiranoico, pero es sólo una hipótesis de trabajo, una suposición. En este caso se promueve este tipo de personas porque interesa a alguien o a un grupo tener este tipo de individuos con pocas perspectivas. Tampoco es tan descabellado, mira la que se ha montado con tanto licenciado en paro, al final crean hasta un partido político y la lían, porque son muchos.
    Otra hipótesis es que sólo es el mercantilismo del modelo económico, se enlaza un poco con la anterior, pero más pragmática. Esto consiste en sacar pelas y para ello se venden programas de Tv y en general modelos sociales poco exigentes, baratos de montar y que generan muchos beneficios, pues promueven el consumismo de productos de bajo coste. Nada que objetar técnicamente, moralmente es más discutible, pero estamos hablando de ganar dinero ¿no?, pues eso.
    En estos dos últimos casos, la actitud de los docentes me temo que es como en la primera hipótesis. Y tienes toda la razón: o la sociedad se pone a trabajar para mejorar el nivel cultural o poco podemos hacer más allá de trabajar con grupitos y desperdiciar a los demás, darlos por perdidos, no por gusto, sino porque no se puede hacer más.

    1. Simplemente un apunte a tu comentario… yo estoy convencido de la hipótesis del mercantilismo del modelo económico. Y, es por ello que, proponer unas líneas rojas en determinados horarios televisivos para ofrecer sólo unos determinados productos, abaratar el acceso a cines y teatros, reducir los impuestos que gravan a algunos productos, amén de muchas otras medidas complementarias, podrían ser un primer paso para que no haya tantas alumnas nuestras que quieran ser tronistas.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

  4. He pensado a menudo en esta cuestión y mi conclusión, por el momento, es que lo más seguro es que tal cosa no sea posible. Países que nos llevan la delantera económica y culturalmente tienen una distribución de la población en cuanto a intereses culturales muy semejante a la nuestra. Los reality arrasan en Alemania, Holanda, Reino Unido y Paises Escandinavos. Los indices de lectura de prensa son altos, pero en el Bild, el Daily Mirror o el Sun. Los países más lectores lo son de best seller policiacos, con suerte. Lo que dices sería sencillo de implementar si hubiera un solo pais realmente culto, imitando su modelo. Fuera del que nombras, que es de ficción, ¿cual es ese?
    Desdichadamente es muy probable que la distribución estadistica de la inteligencia asociada a la curiosidad por conocer el mundo en un nivel de complejidad más allá del cotilleo de las vidas ajenas sea la que es. Lo que ha sido siempre y en todas partes igual tiene muchas probabilidades de ser un rasgo de nuestra especie. Los políticos corruptos, los espabildados, los maltratadores de la antigua Roma pasarìan por los actuales con un simple cambio de traje. Podría estar equivocado, pero piensa que durante cuarenta años tuvimos impuesta una televisión única para todo el país que, descontando la manipulación de las noticias, hoy se consideraría una cadena de culto por sus contenidos culturales, con programas y documentales de alto valor, en la que incluso los concursos más frívolos giraban alrededor de los conocimientos de los participantes. Y mira el resultado.

    1. No creo que el nivel cultural de un país sea sólo producto del consumo de productos del mismo, quizás más bien de una visión global de la sociedad y unas políticas que se están llevando a cabo, de forma coordinada con los diferentes agentes, para que dicha sociedad vaya cada vez mejorando más a todos los niveles. No es malo leer novela policiaca, peor es no leer. Y, por cierto, la cultura de la que hablo no es sólo lo que nos venden como cultura y más bien como concepto social.

      ¿Estamos realmente tan mal como a veces nos dicen o decimos? Sinceramente, creo que hay mucho por mejorar en cuanto al nivel del ciudadano (y no sólo cultural) pero, hay otros valores -como por ejemplo el tema de la donación de órganos, la inexistencia de radicalidades extremistas como existen en otros países y la tolerancia hacia el «diferente o que no sigue lo que nos han vendido dese hace mucho como normal»- en los que superamos a países más cultos. Creo, por ello que, dando un empujoncito a la sociedad y ofreciéndoles mayores posibilidades quizás, y dentro de lo imposible que supone hacer pronósticos a medio-largo plazo sobre determinadas actuaciones, podrían mejorar algunas situaciones. Al menos, reducirse al máximo.

      Un saludo y gracias por el comentario.

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