Mi claustro no es la red

Este año estoy disfrutando de mi trabajo. Estoy en un buen centro con grandes docentes (a todos los niveles) y unos alumnos que más de uno envidiaría. Un centro con gran dotación tecnológica (portátiles para todos los alumnos, PDIs a tutiplén y equipos de sonido en prácticamente todas las aulas). Un centro donde gran parte de los recursos se hallan infrautilizados y, no por ello, la calidad de la docencia que se imparte disminuye. Un centro avanzado a nivel tecnológico pero con docentes que ni están en las redes sociales educativas ni se les espera. Un centro donde las ganas de hacer algo conjunto existen y, a pesar de ello, tampoco se ve en la necesidad del uso de las nuevas tecnologías como objetivo final (ni, en muchos casos, como medio).

Por tanto, en vista de lo anterior uno se puede llegar a plantear lo siguiente:

¿Los mejores docentes son los que se hallan en las redes sociales? ¿Los mejores docentes son los que ganan premios otorgados, en su mayor parte, por multinacionales? ¿Los mejores docentes son los que van a saraos educativos para encontrarse con los suyos? ¿Los mejores docentes son los que usan más las nuevas tecnologías?

Unas cuestiones que, a la vista de mi experiencia personal en estos primeros meses de curso (y echando la vista atrás a mis inicios como docente), me parecen poco o nada importantes. Ni por su planteamiento ni por lo innecesaria de su respuesta. Una respuesta que, en mi caso, se ha visto muy modificada y que me permite afirmar (a diferencia de postulados anteriores) que:

Mi claustro no es la red, aunque en la misma pueda estar de aprendizaje permanente

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. La red es un medio. Tu claustro está «en» red, de hecho forma parte de una red social llamada «personal docente» del Institut tal-tal. Lo que pasa es que tu claustro no libera contenidos, no genera debate, no interactua, no se retroalimenta con otros docentes que sí están en otras redes sociales que utilizan «la» red Internet.
    Sois una isla más en el vasto océano del business de la educación y el aprendizaje. Una isla «des»conectada a la que, según explicas, llegan inputs pero no genera outputs. Más o menos como pasaba antes de la «red», que por otra parte no deja de ser lo que ocurre en todos los claustros que he tenido el gusto de conocer. Muy pocos nos enredamos fuera de «nuestra» red local, a muy pocos nos interesa tanto el pensar que debe haber otras maneras de hacer las cosas que dedicamos muchas horas de nuestro tiempo «libre» a «enredarnos» con otros y otras de otros lugares, de otras formas de trabajar, de más allá, pasamos de LAN a WAN y volvemos a LAN a intentar aplicar lo que aprendimos en WAN adaptado a nuestra realidad.

    Si un claustro no está en «la» red no es problema del claustro, es problema de cada uno de sus integrantes.
    Que haya docentes que reciben premios de multinacionales no me parece ni mal ni bien, me gusta que se reconozca el trabajo bien hecho y sobretodo me gusta que ese trabajo vea la luz y esté al alcance de quien lo pueda utilizar. Que son multinacionales que «proporcionan» equipos y servicios sobre los que se sustenta la red, ¡pues claro! Es su negocio. También hay nacionales que roban los contenidos generados por docentes y los encasquetan en sus preciosos #librosdetesto y encima sin reconocer ni remunerar.

    Hay mucho malo y mucha malicia en y fuera de la red, pero también hay cosas buenas, la rana que nunca salió de la charca no pudo imaginar cómo era el océano…

  2. Yo creo que estar en un centro como el que describes y no estar, ni querer estar en las redes sociales es una contradicción en sí misma.

    No entiendo las reticencias de muchos compañeros a abrazar las oportunidades que nos brinda Twitter sin ir más lejos. Creo, humildemente, que se ha extendido una errónea percepción de los usos y fines que mueven a los que usan las redes.

    Me alegra saber que estás contento en tu centro, que estás rodeado de excelentes compañeros que desarrollan una magnífica labor docente, me ocurre algo similar este curso y reconozco que anima mucho.
    Hay pocas experiencias tan deprimentes como ver compañeros que en vez de aportar a la comunidad educativa, entorpecen y degradan nuestra labor con su desidia, hartazgo y falta de interés por mejorar las competencias del alumnado.

    Saludos.

  3. La respuesta a tu pregunta «¿los mejores docentes son los que se hallan en las redes sociales?» es, seguramente, no. El problema es que esa pregunta conduce a otras. ¿Porqué los mejores docentes no ven la necesidad de compartir sus experiencias en la red? ¿Por qué muchos de esos docentes sólo utilizan la red para buscar recursos y no compartir los suyos? ¿Sería posible estar de «aprendizaje permanente» en la red si nadie comparte nada? ¿Cómo podríamos comentar esta reflexión tuya sin pertenecer a ese claustro tan bueno?

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