Miedo en el ámbito educativo

Esta semana he recibido algunos correos, que se añaden a otros muchos recibidos a lo largo de estos últimos años, comentándome ciertas cuestiones relacionadas con el ámbito educativo de forma anónima (o con la petición de que todo lo que me comentan lo hacen de forma anónima y que no use dicha información -o si lo hago no use sus nombres-). Sí, cada vez son más los comentarios que se reciben en el blog que se escudan bajo el anonimato e informaciones que me llegan por diferentes vías, aportando detalles que, a mi entender, resultan muy interesantes, de lo que se cuece en determinados centros educativos o Consejerías. Algo que agradezco enormemente pero que me lleva a plantearme el porqué de esa necesidad de no exponer dichas cuestiones -muchas de ellas documentadas- en abierto. Bueno, creo que ya tengo el porqué y no me gusta la asociación que llego a establecer.

Fuente: ShutterStock
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Me acuerdo hace unos años cuando, en los prolegómenos del blog, cursé unos estudios de máster en la UOC. Sí, podría haber omitido el nombre de la Universidad pero creo que no hay nada peor que esconderse cuando uno habla de situaciones vividas y, mucho menos, plantearte no exponerlas en voz alta cuando lo que pretendes es intentar que mejoren las cosas. Bueno, vamos a la situación… asignaturas con demasiados tutores que pasaban de todo y materiales que distaban mucho de valer el precio que estaba pagando. No, no era sólo mi opinión pero, curiosamente, las críticas sólo se hacían en privado con determinados compañeros con los que establecí una cierta relación. Nada de críticas en los foros de las asignaturas. Nada de cartas abiertas en los blogs personales de algunos compañeros de docencia que también habían optado por cursar dichos estudios. Bueno, sólo un par de críticas en abierto: la mía y la de una compañera que, también harta del asunto, presentó una queja con registro de entrada a la Universidad. Muy triste que entre decenas de perjudicados, nadie dijera nada. Muy triste ver como en los correos electrónicos que nos enviábamos privadamente o las llamadas que nos realizábamos entre algunos se criticaba el asunto pero, después se añadía la coletilla… «es que si me quejo en voz alta a lo mejor no consigo sacarme el título» o ya el súmum de las mismas relacionado con la imposibilidad de postularte para ser tutor de la UOC y sacarse unos eurillos cuando se acabe dicho máster. Triste, muy triste.

Lo anterior se suma a los cursos de formación que ofrecen las Consejerías o el Ministerio (sí, permitidme introducir específicamente los del INTEF). Cursos que, en demasiadas ocasiones, tienen múltiples carencias y una crítica nula. Sí, al igual que en el caso anterior las críticas por parte de los participantes -y, en este caso hay decenas de miles cada curso- quedan reducidas a las charlas privadas o conversaciones de bar -en caso de la formación presencial-. Además, en este caso y conociendo a bastantes compañeros que se quejan en privado, resulta paradigmático que, al poco estén tutorizando dichos cursos. Sí, como bien dice alguno en ese ámbito más reducido, no se quejan porque si lo hacen no van a poder tutorizar en el futuro esos cursos. Sin comentarios.

Podría seguir con docentes que no se quejan de la actuación de sus directores por miedo a no ser confirmados en su plaza en Cataluña (no olvidemos que, en los centros catalanes, se está estableciendo la dedocracia institucionalmente para que los directores puedan seleccionar a parte de su plantilla), a los que no hacen o hacían huelga porque piensan que van a ser incluidos en una lista negra y no van a poder pedir comisiones de servicio, a los que no critican las conductas mafiosas de sus centros por trabajar en la concertada y poder quedarse sin trabajo si lo hacen, a los inspectores accidentales -e, incluso, a algunos con plaza- que tampoco no se atreven -en abierto- a criticar a sus compañeros o responsables políticos por miedo a ser relegados a las zonas más alejadas de su domicilio en la asignación de centros que deben inspeccionar, a los que no critican a las multinacionales que hacen su agosto en educación porque, a lo mejor, algún día pueden darles algunos eurillos para que acudan a dar ponencias y un largo etcétera de cuestiones. Y sí, los políticos en altos cargos educativos tampoco se libran del miedo ya que, en política al igual que en cualquier otro ámbito, quien se mueve u osa criticar lo que están haciendo los suyos, ya no va a salir más en la foto.

También sucede en las aulas. Los alumnos tienen miedo de quejarse de las malas praxis de algunos de sus docentes por miedo al suspenso. Los padres se quedan en la queja privada -o por Whatsapp- para comentar cuestiones que les llegan por parte de sus hijos en lugar de ir a preguntar por ellas a los centros educativos por miedo a que tomen represalias con sus hijos. La sociedad, en definitiva, atenazada -y no sólo en el ámbito educativo- por un miedo intangible y tan potente que hace muy complicada la mejora educativa.

No lo ignoremos. Hay miedo en el ámbito educativo y habría de acabarse con él porque, en más ocasiones de las que la gente se piensa, dichos miedos son totalmente irracionales. Y si alguna vez hay represalias por hablar en voz alta y denunciar lo que debe denunciarse toca tomar las medidas pertinentes porque, en este mundo no hay nada peor que vivir con miedo.

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

24 Comments
  1. Debemos añadir el miedo, en Baleares, Cataluña y otros lugares, de profesores críticos con el nacionalismo educativo , que no se atreven a decir ni mu frente a sus compañeros, dirección o políticos. Quien se atreva, tiene su carrera cegada y el boicot asegurado.
    Los profesores de nuestra asociación sabemos mucho de esto.

    1. Los miedos nunca son buenos. Menos aún, en ocasiones, convertir percepciones en miedos y, por lo anterior, no opinar en libertad. No hay peor remedio para solucionar las cosas que alguien decida qué debe o no oírse.

      Por cierto, en el caso que comentáis yo jamás he visto en los centros en los que he trabajado en Cataluña ningún tipo de imposición nacionalista que impidiera a ninguno de mis compañeros desarrollar su función docente con normalidad. Puede haber casos puntuales como también puede haberlos en el sentido contrario pero sé de buena tinta que en ocasiones se esconde bajo ese parámetro (del nacionalismo) cosas que poco tienen que ver con él y más con cuestiones políticas. Y sí, la política está presente en los Claustros pero como una simple prolongación de cuestiones que suceden de puertas para afuera.

      Pero, como siempre digo, esa es mi experiencia personal que difícilmente puede ser extrapolable.

      1. Tenemos percepciones distintas, Jordi.

        ¿Has visto en un claustro de Cataluña a alguien criticar la inmersión lingüística o defender a los padres que quieran ejercer su derecho a recibir enseñanza bilingüe, criticar el nacionalismo que se mete en las escuelas? Uno o dos suicidas, a los que les cae un chorreo. En Baleares, muy pocos, yo entre ellos y te puedo asegurar que los palos son gordos.

        Dices que ningún tipo de imposición nacionalista impide a tus compañeros desarrollar su función docente… igual que aquí, siempre que no destaques ni hables demasiado… porque, de lo contrario, las presiones están aseguradas. Desgraciadamente, en Cataluña y Baleares hay una máquina de hacer profesores que funciona a tope: todos salen cortados con el mismo patrón. Y los defectuosos, que siempre los habrá, tienen derecho a vivir si se callan.

        Un saludo

        1. Me pregunto si del nacionalismo que hablas tambien se incluye el español.
          He visto profesores que teniendo que dar clase en valenciano por ley la deciden dar en castellano y no pasa nada pero pobre de ti como lo hagas al reves…

          Un saludo

          1. Le hablo por la experiencia en Baleares. Aquí no hay posibilidad de dar clases en castellano (excepción de lengua castellana) porque todos, todos, me lee bien, todos los centros son de inmersión en catalán. Si alguien da las clases en castellano lo hace al margen de lo establecido, calladito y que no se note. Y si un padre reclama castellano en primera enseñanza (reconocido por ley), presión, a veces presión mediante el silencio administrativo, a veces presióncon caceloradas, según convenga.

            Por otra parte, ruego que no confunda lo que es una posición de un profesor a título personal (que puede ser nacionalista español o catalán) con el nacionalismo establecido institucionalmente (que obliga a la inmersión en catalán), que es lo grave, porque desprecia a la mitad de la población. En Baleares está institucionalizada la inmersión en catalán como un apéndice del nacionalismo. La posibilidad de lengua vehicular en castellano no existe normativamente, por lo que decir que hay nacionalismo español institucionalizado en las aulas es una broma de mal gusto.

            1. Pero si mo quieren estudiar en catalán, Porqué escolarizan a sus hijos/hijas en las CCAA cuya lengua madre es el catalán? Si hay muchas más dónde sólo se habla castellano. Lo siento, pero nos gusta hablar en la lengua que aprendimos a hablar primero, tampoco creo que sea tan extraño.

    1. Sobre la cuestión lingüística. No he dicho que no queramos estudiar en catalán sino en las dos lenguas y no tener que tragar obligatoriamente con un modelo. Supongo que usted sabe lo que es la libertad. Una administración no tiene derecho a imponer un modelo único si puede ofrecer varios modelos sin perjudicar a nadie.
      Por otra parte, el artículo de xarxatic habla de miedos. Pues los profesores que defendemos enseñanza bilingüe en Baleares y Cataluña estamos sometidos a una presión indigna de un país democrático, tenemos asegurada la muerte profesional en la carrera docente.
      Usted lo prueba con sus palabras, nos dice que emigremos. ¿No se le cae la cara de vergüenza? esto es lo que se llama limpieza étnica o lingüística, actitud propia de dictadores. Tanto tirmpo de franquismo para terminar copiándolo

      1. No se trata de emigrar, sólo de adaptarse. Son territorios dónde es habitual hablar catalán. Conozco mucha gente venida de fuera que ha aprendido, y ya no hablo de castellano hablantes, que parece que sean quien más cuesta cambiar de lengua, yo aprendí castellano de pequeña. Tampoco me costó tanto, que después tocava estudiar en catalán, pués también. Porqué a los niños actuales les es tan imposible adaptarse a lo que hay? Lo que me extraña es que no exijan hacrelo todo en inglés porqué, como siempre lo de fuera es mejor.

        1. Usted puede hacer lo que crea oportuno, pero no obligue a los demás a que hagan lo que usted crea que deben hacer. En Cataluña y Baleartes se podía haber optado por el modelo vasco, con varias líneas, pero no se quiso e impusieron la inmersión. Nuestra asociación sostiene que negar libertad que no daña es siempre tiranía, se haga con la fuerza de los votos o con la fuerza de la intimidación (de las dos formas se ha hecho en Baleares y en Cataluña)

          En definitiva, libertad, algo tan sospechoso para los ingenieros sociales

  2. Nadie se atreve a cuestionar toda esta maraña que va a suponer el nuevo decreto de Evaluación en Andalucía; Competencias, Indicadores….que sinceramente no le veo el beneficio, al contrario, más trabajo burocratico para el profesorado, cada vez más cansado de todo esto. ¿Alguien se atreve a decir nada?. Todos callamos, al que se le ocurre poner en cuestión todo esto lo defenestran, tanto por equipos directivos como la inspección que se encargarán de que no vuelve a levantar más la voz.

    1. Las decisiones políticas -que no técnicas- de la administración educativa son en demasiadas ocasiones muy poco criticadas por miedo a qué puede sucederle a uno si se atreve a realizar dicha crítica en voz alta. Quizás sea una mala política ese silencio porque, al final, lo único que hace es contagiarse. Lo mismo creo que sucedería si rompemos de una vez ese miedo para que cambien realmente las cosas.

      Un saludo.

  3. Que alguien se atreva aquí en Andalucía a criticar el nuevo decreto de Evaluación; que va a dar más papeleo a todos los maestros andaluces. En este decreto nos obligan a evaluar por competencias, indicadores..Muchos ven en esto otro sin sentido más, no le encontramos el beneficio. ¿Alguien va a decir algo?. A nadie se le ocurre; entre los equipos directivos que se echan encima o la misma inspección que manda la junta de Andalucía para machacar al profesorado y acatar las órdenes sin chistar, aunque sean absurdas y no sirvan para nada.

  4. De acuerdo en el rechazo a la burocratización cada vez mayor que se está dando en la enseñanza en Andalucía. Se añade que la Consejería no aplica su cacareada evaluación y autoevaluacion a los ingentes planes y medidas que va implantando. ¿Qué fue del plan de mejora y los miles de euros dilapidados discriminadamente? ¿Y los puestos a dedo que han creado en los centros como Feie, jefes de áreas… creando una estructura piramidal e inoperativa? Y es verdad que quien se atreve a discrepar es castigado: en horario, se le aparta de dirección, se le presiona con papeleo…. Aún así, nada justifica la actitud de pasividad. No es miedo, es pasotismo.

    1. Creo más bien que se trata de una mezcla de miedo y pasotismo a partes iguales. A pocos les gusta mojarse para cuestiones que no les afecta directamente y que, puede provocar, un señalamiento de sus personas. No es siempre así pero, con un caso de dicha situación, ya se ha extrapolado a un miedo irracional que imbuye multitud de actuaciones de gran parte de la comunidad educativa.

  5. Entonces, deberíamos ir todos a una, y es muy difícil que la gente se una contra los/las que mandan, si estas últimas/estos últimos no tienen nada que perder y los demás todo o mucho.

    1. No, no creo que haga falta que vayamos todos a una. Simplemente que el silencio deje de formar parte del ámbito educativo y que, por fin, se den las condiciones para una libertad de expresión como la que exige cualquier democracia avanzada. Y eso, por cierto, no indica que todos debamos opinar de la misma manera.

      Saludos.

  6. Totalmente cierto, gracias por decirlo. En el colegio concertado donde trabajé diez años, expuse en dirección lo que pensaba sobre el proyecto educativo que nos estaban imponiendo… Sería lamentable explicar aquí todo lo que me hicieron después. El problema es que la mayoría de profesores pensaba (y sigue pensando) como yo, pero nadie se atreve a decirlo.

  7. Por supuesto que no está en sus manos sino en la de los políticos. Pero los comentarios de este artículo de xarxatic tienen que ver con «el miedo».

    En sus comentarios anteriores demostró que lo del miedo de los no nacionalistas y contrarios a la inmersión lingüística es real. Exponemos nuestra opinión y ud nos contesta, váyanse; usted y tv3 y asociaciones de todo tipo y prácticamente todos los medios de comunicación, todos ellos subsidiados por la Generalitat. No querer reconocer que en Cataluña, y en menor medida en Baleares, hay presión intolerable hacia los que rechazan la inmersión, especialmente en los colegios, con el objetivo de que abandonen la batalla por miedo, es o ingenuidad o mala fe.

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