Mierda a toneladas

Reconozco que pueda haber gente, incluso algunos compañeros de profesión, a los que les guste estar sumergidos en el estercolero educativo más pestilente. De otra forma no se entiende que, a día que pase, cada vez sean más los que se suman a determinados carros, afirman sin pudor determinadas cosas o, simplemente, toman como referentes a personajes cuyo único objetivo es el lucro y desconocen, en gran medida, qué sucede en el aula. Y no, no me vale que han estado un corto período en ellas porque hay algunos que, curiosamente, sin ningún tipo de rubor se ponen a inventar anécdotas que nunca han tenido en centros educativos que nunca han pisado. Es lo que tiene la necesidad de seguir en el candelero.

Fuente: www.adro.com.es

Tenemos revistas educativas de mierda, políticos que gestionan el ramo de mierda, metodologías de mierda, neurochuminadas de mierda, etc. En definitiva, tenemos una inteligencia colectiva de mierda (sí, vamos a usar la misma teoría de mierda de Gardner) por permitir que determinados iluminados nos vendan algunas cosas. Y, curiosamente, cada vez son más docentes las que las compran. Bueno, si hasta hay docentes que hacen publicidad de una determinada compañía tecnológica, enfundándose en camisetas con su logotipo. Qué podemos esperar de eso. Sustitúyase el logotipo por el de alguna marca de refrescos o, simplemente, de alguna entidad bancaria, y ya tenemos algo para compararlo. Eso sin entrar a aquellos defensores de la escuela pública que apuestan por proyectos de determinadas multinacionales cuyos estudios «cocinados» ni son serios, ni avalados por nadie más que ellos. Es lo que tiene el trinque y las ganas de obtener beneficio incluso que sea vendiendo mierda. Toneladas de mierda educativa a tutiplén.

Que si visual thinking, flipped classroom, ABP (al final entre ir variando el significado de la P entre proyectos, pensamiento y otras palabras, vamos a acabar hablando del Aprendizaje Basado en Pollas), inteligencia espiritual, inteligencia emocional, tecnología empoderadora, TIC, TAC, TOC (bueno, ésta no existe pero, para el caso de vender mierda sirve cualquier cosa), velas de pensamiento, sandías que no sirven ni para meterlas por el ojete y, así hasta un largo etcétera de mierdas educativas que, por desgracia, se están difundiendo y comprando muy alegremente. Es lo que tiene vivir en una sociedad con demasiados palurdos. Y no, ahí no incluyo a los que sacan tajada con lo anterior. Ahí incluyo a esos que, por ejemplo, se van a una escuela de profes, patrocinada por determinadas entidades muy poco educativas. Eso sí, en este caso, con el logotipo de la Generalitat. Sí, en la administración educativa también hay tipos que, ni saben de educación ni tienen más literatura en sus manos que la de Corín Tellado. Y, además, acuden sin ningún escrúpulo a First Dates. A ver si así follan. Al menos con un ser humano en pequeño comité, porque en lo de follarse al personal ya van sobrados.

No puedo llegar a entender que haya tanto docente limítrofe que se revuelque en mierda educativa, que compre libros de autoayuda o, simplemente, que se crea determinadas milongas. Menos aún si está dando clase. De verdad me parece que algunos tienen la realidad muy distorsionada. Es lo que tiene que te puedas apuntar a un club, incluso que el mismo se denomine el Club de la Edumierda. A algunos les falta, aparte de inteligencia, aficiones. Ya si eso me pongo a recomendar algunas cosas mejores que podrían hacer con su tiempo y para mejorar su autoestima. Bueno, que lo busquen en Google. Además, ¿no se nos está diciendo que no hace falta dar clase ni saber nada siendo docentes porque todo está en Google? Pues a aplicarse el cuento.

Sacarse unas perras vendiendo mierda es legítimo pero, por suerte y hasta que la ley no nos lo impida, algunos podemos seguir cuestionando a los vendedores de mierda. Seguro que los que consumen mierda no se dan por aludidos porque, al final, a uno le da la sensación que el cerebro de algunos se ha transmutado en lo que llevan demasiado tiempo consumiendo.

Por cierto, rebuscar entre la mierda jamás permite encontrar un tesoro. Está muy bien para la ficción pero, en la realidad y para el ámbito educativo, ya se sabe que no es así.

Hoy es día de paella y, por suerte, no la va a perpetrar ninguno de esos «cocineros» que han adquirido la formación en YouTube o, simplemente, mezclan arroz con cosas 😉

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Debe ser fascinante estar en posesión de la verdad absoluta y desde la atalaya insultar a todo el mundo. Sin dar nombres, eso sí, no vaya a ser que te metas en un lío.

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