Mis razones para no tener un smartphone

Hace mucho tiempo que llevo planteándome comprar un smartphone. Un bonito teléfono móvil con muchísimas funcionalidades que, después de pagar una tarifa algo más alta que alguien que sólo use el teléfono para llamar o enviar ocasionalmente algún SMS, me permitirá estar conectado en todo lugar y momento. Una maravilla tecnológica que llevará la luz a esos momentos de desconexión digital. A esos momentos de aislamiento del mundo virtual en el que tantas horas nos pasamos muchas personas.

Lo tenía prácticamente decidido. Había mirado las tarifas de las diferentes compañías y el móvil que me gustaba. Había hecho una buena búsqueda analizando en profundidad los precios y los servicios que me ofertaban por los mismos. No me había quedado sólo en la tarifa que mejor móvil me dieran… era un análisis más serio que eso.

Pero, ¿por qué me he tirado para atrás? ¿Por qué no he tomado una decisión que llevaba tiempo meditando? ¿Por qué he repensado la experiencia del conexionado permanente? Una experiencia que, como he dicho antes, a alguien a quien le gustan las nuevas tecnologías, es algo realmente apetecible.

La decisión es simple. Una situación cambio completamente mi punto de vista. Una cena al lado de donde comían un padre y su hijo. El padre de unos cuarenta y pocos con un chaval, ya adolescente, al que situaría en cuarto de ESO (deformación profesional eso de clasificar por cursos escolares). No hablaban. No intercambiaron ni una docena de palabras en toda la comida. Eso sí… el Whatsapp y las fotografías de la comida que subieron a sus redes sociales no faltó. Móviles encima de la mesa. Más bien móviles en los dedos como si fueran un anexo necesario al cuchillo y al tenedor. Algo muy triste. Demasiado triste.

Reconozco que lo anterior no es un caso aislado. Ya son más de una las veces en las que me encuentro tomando algo mientras están a mi alrededor más pendientes de su smartphone que de la conversación. Más pendientes de ese pitido (en caso que no lo tengan silenciado, en cuyo caso miran continuamente la pantallita) que les indica que les ha llegado algo, que de interactuar con sus compañeros de mesa. Es algo que no soporto. Es algo que no tiene ningún tipo de sentido.  Es deshumanizar cualquier tipo de relación social. Relaciones que, por cierto, no se llevan a cabo a través de ningún tipo de dispositivo digital por mucho que algunos se empeñen en sociabilizar a golpe de tecla y/o de ratón.

Por tanto, ¿cuáles son las razones para no tener un smartphone? Razones que, como siempre digo, son personales y que en ningún momento tienen que ver con las decisiones que nadie tome.

En primer lugar no veo la necesidad de usar Whatsapp. Ese gran sistema de envío de mensajitos que permite el envío de miles de “tonterías” a un precio irrisorio. Un sistema de comunicación que ha sustituido, casi en su totalidad, a los mensajes de texto. Un sistema de comunicación demasiado fácil para no caer en sus garras. Un sistema que, a pesar de todas sus luces, también tiene algunas sombras. ¿Un caramelo envenenado? No me apetece de puertas para afuera perder mi necesario aislamiento de la vorágine digital que este sistema de mensajería potencia. No me apetece.

Tampoco no me gusta decir dónde estoy. ¿Qué demonios le importa a la gente dónde voy o donde dejo de ir? ¿Qué demonios le importa si me he hecho el mayor, el capitán o el sargento de una estación de trenes o de un restaurante? ¿Es realmente necesario que la gente sepa por donde estoy pasando o, llegando al caso más surrealista, haciendo mis necesidades?

Otra cosa que tampoco me apetece es compartir todo lo que estoy comiendo. ¿Tan difícil es disfrutar del momento gastronómico pensando sólo en el placer propio en lugar de fotografiar toda la comida que nos están trayendo? ¿Realmente le importa al resto de la gente que la paella o la mariscada sea más o menos grande? ¿Realmente le importa al personal que nuestro postre de chocolate chorree por los lados?

Instagram ha hecho mucho daño. Fotografías a tutiplén sobre mascotas, lugares que estoy visitando en mis vacaciones, fotografías de la lluvia desde mi ventana, unos maravillosos pies mientras estoy recostado en el sofá con la televisión de fondo, unos disfraces de los que te avergüenzas una vez pasada la cogorza, etc. ¿Es realmente necesario lo anterior? ¿Tan solos estamos en nuestra vida analógica? Es demasiado fácil con estos smartphones. Que nadie se olvide que un smartphone lo carga el diablo en situaciones comprometidas.

Y en lo anterior podríamos añadir la facilidad de subir vídeos a Youtube. Un clic en el móvil de última generación y listo. Ya tenemos inmortalizados todos los momentos, compartidos con un montón de gente (a la cual ni tan sólo conocemos más allá de su faceta profesional o por ser amigos de un amigo) a la cual realmente lo único que le va a importar es “el cotilleo” que permite la situación. El ser humano es cotilla por naturaleza.

Podría seguir hablando de geolocalización, de los correos electrónicos que no son tan imprescindibles de leer y responder en todo momento, de las aplicaciones que me dicen “lo macho” que soy por correr cinco quilómetros en muy poco tiempo, de la fotografía con la temperatura que hace en el exterior para certificar que me estoy asando o muriendo de frío, etc. De demasiadas cosas que, cada vez tengo más claras que cuando salgo de casa me importan un pepino. ¿Realmente alguien se cree que nuestra vida personal le importa a alguien excepto a los más allegados?

Mi decisión es firme. No quiero que la tecnología me quite el último reducto de libertad. La libertad de la relación personal una vez que salgo de casa. La libertad de no tener que estar pendiente de nada más que de la agradable conversación alrededor de un café o de una buena comida. La necesidad de desconectar en un mundo donde la tecnología está a la orden del día. Una tecnología de la que me gusta su uso y disfrute y de la cual veo cada vez más peligros en su abuso. Unos peligros que hacen que, a pesar de la supuesta capacidad de uno de resistirse a revisar en todo momento su smartphone e inmortalizar sus hazañas para compartirlas, la decisión personal tomada sea en clave positiva.

No me gustaría acabar sin repetir, como hago siempre, que todo lo que se plasma en este artículo (como en todos en los que se vierten opiniones o reflexiones) está escrito en clave personal.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

23 Comments
  1. Hola Jordi,

    Tot el que dius em sembla molt raonable tot i que jo discrepo en alguns punts. A casa meva jo i els meus fills tenim smartphones. A taula està prohibit portar el smartphone a sobre, això no vol dir que molt sovint em trobo que els meus fills en fan un ús abusiu, però en això estem, aprenent a fer-ne un ús correcte. Difícil, no ens enganyem.

    Pel que fa a les diverses aplicacions que has explicat, personalment les he utilitzat gairebé totes, algunes les he deixat de banda i altres he seguit. Jo no tinc cap ànsia de voyerisme virtual, ni de mostrar virtualment la meva vida qüotidiana, per tant me n’estic a no ser que la ocasió s’ho mereixi (un aniversari o un moment molt puntual…amb els anys que porto amb smartphones, aquests moments han estat comptadíssims). En definitiva, jo crec que és una qüestió d’actitud personal, no tant de si disposem de l’aparell o no. D’altra banda hi ha aplicacions que són utilisimes, com ara el GPS de l’smartphone que m’ha tret més d’una vegada d’un embolic, o bé els mapes que t’ajuden a situar-te en una ciutat que desconeixes, els programes de tracking per fer excursions per la muntanya, els diccionaris d’anglès, alemany, etc, el mateix joc de l’apalabrados, del qual ja m’he desenganxat, però que poden ser apassionants a la vegada que molt educatius, el whatsapp mateix pot ser molt útil per comuncar-te amb fills adolescents (on són, quan tornen, fer concessions…) i no haver d’estar fent mil trucades amb càrrec a la companyia de telèfons escollida, en fi podria seguir una estona, ens agradi o no som a l’era digital i els nostres fills ho són del tot, per tant caldrà educar-los en aquestes eines.

    Gràcies per les teves opinions

    1. Hola Pau,

      Tu mateix m’estàs reconeixent que, a voltes, es difícil fer un ús correcte dels smartphones. És comprensible. El potencial d’addicció de l’aparell és bastant important per les possibilitats que el mateix t’ofereix.

      En referència a l’ús o no d’aplicacions per a compartir la nostra vida quotidiana en un entorn digital tan sols he comentat en l’article la facilitat de fer-ho (i el gran ventall de persones que ho fan). És quelcom que s’ha incorporat darrerament a la nostra vida. Encara n’hem d’establir unes regles i la velocitat de la tecnologia ens fa que cada cop siguem més sensibles a caure en la voràgine digital.

      No et negaré que hi ha aplicacions força útils en l’smartphone però, realment són tan imprescindibles? Suposo que això és molt personal però fins ara, en el meu cas, no he tingut cap necessitat d’estar connectat en tot moment i en tot lloc. Això no vol dir que sigui un detractor de les noves tecnologies. Ni molt menys. Simplement he optat per eliminar qualsevol possibilitat de fer-ne un mal ús de portes cap a fóra (també per no veure’n la necessitat imperiosa). I que consti que això no vol dir que no faci un ús massiu de les tecnologies i dels avantatges que em suposen.

      Finalment comentar-te que estic totalment d’acord amb tu. És una nova era i haurem d’educar (i educar-nos) per enfrontar-nos als riscos que pot arribar a presentar.

      Gràcies a tu pel teu comentari.

  2. Te escribo desde mi smartphone. Procuro no hacer nada de eso que explicas en tu post. No hay nada en la red que delate nada de mi vida personal, a caso si subí una cima digna de mentar. El aparato no es malo, malos son los usos. Eso sí, al levantarme y al acostarme un vistazo a tw y fb se ha convertido en un hábito. Algo que me parece que haces tu desde tu tablet, no?
    El uso depende de ti.

    1. No discuto las bondades del aparato. Sólo su necesario uso y su, en ciertos momentos, abuso. Pero como muy bien dices no es culpa del aparato…son las personas que lo usan.

      Una aclaración Xavi. Normalmente no uso la tableta (prefiero el ordenador de sobremesa) ya que la misma queda restringida a usos muy puntuales. Mucho más puntuales en época veraniega 😉

  3. Estoy de acuerdo contigo y tus lectores, “el aparato no es malo, sino los usos” (Xavi E.), tenemos que acotar el lugar para la comunicación virtual, digo, tanto que peleamos las mujeres por “Un cuarto propio” (Virginia Woolf) como para que ahora lo entreguemos para “seguir la moda de todos” Abrazos.

  4. De acuerdo con todo lo que te irrita. Tienes razón. Pero yo tengo smartphone y no hago practicamente nada de lo que comentas. Como ya se ha comentado, todo se reduce al uso que se haga de la tecnología. Es como el que se pasa tres o cuatro horas delante de la televisión. Cuando yo era pequeño y en casa se estropeaba la televisión había un vacío terrible; nadie sabía qué hacer o de qué hablar… pero la culpa no era de la televisión.

    1. Llevas toda la razón. La culpa no es del aparato, más bien del uso del mismo. Lo único que me cuestiono en el trasfondo del artículo es la necesidad de tener un smartphone y del valor añadido que me va a dar. No creo que el valor añadido del mismo compense la necesidad de poseerlo y, es por ello, por lo que veo innecesaria su adquisición.

  5. Amén de la discusión entre la maldad de los usuarios frente a la neutralidad del uso en sí mismo, yo tengo un “problema”. Por una serie de circunstancias me veo en una situación en la que todos los maestros del colegio donde trabajo poseen un smartphone y se comunican vía whatsapp mientras que yo me he quedado obsoleto y no tengo ni internet en el móvil. Me veo gastando dinero en llamadas y sms y, lo que es peor, acosado con las críticas ya que, al responderme o intentar localizarme, mis propios compañeros se gastan dinero. NECESITO whatsapp, y el caso es que no lo quiero necesariamente, pero necesito adquirir un smartphone de manera que pueda entrar en el círculo de comunicación del resto del claustro. He encontrado este artículo hirientemente revelador, porque en él he descubierto mi problema ya que antes sí que tenía un smartphone y sí que estaba haciendo un mal uso de/con él. Esta vez haré lo posible por no volver a cometer los mismos errores.

  6. Hola Jordi:
    Me alegra ver que no soy el único que se resiste.
    Yo tampoco tengo un smartphone. De hecho en mi móvil tengo deshabilitado el 3G, sólo utilizo GSM y así me dura mucho más la batería. Como tampoco llamo mucho (es un móvil de tarjeta) ni me llaman, la batería me suele durar varias semanas.
    Estoy prácticamente todo el día conectado a internet, ya sea en el centro o en mi casa … ¡sólo me faltaba estar conectado cuando estoy al aire libre!
    Hay una cosa que sí que considero útil y es el poder mandar mensajes GRATIS al móvil de la gente. Hasta ahora lo hacía por SMS, pero lógicamente tiene su coste. El otro día en una reunión de amigos se burlaban de mí porque era el único que no tenía Whatsapp. Cuando ví que funcionaba a través de IP, pensé que debería ser posible virtualizar un SO Android y conectarse a internet por wifi, sólo haría falta asociarle un número de teléfono móvil. Es muy sencillo, ya lo tengo funcionando y mandando Whatsapp a la gente desde el PC.

    ¿Smartphone? de momento, no … gracias. De hecho si me agenciara uno sería para trastear con él y aprender a programar aplicaciones en Android, pero no para hacer uso de él. No me quiero gastar más de 40 euros, a ver si alguien me trae de China un modelo barato Huawei o ZTE

  7. Qué grato leer tu artículo, me sentí muy identificada con lo que dices y con algunos comentarios…

    Yo uso un cel nokia 1600 (no sabía el modelo pero lo he buscado para que puedan tener una referencia) y, aunque soy programadora web y fotógrafa, no he tenido la necesidad de tener un smartphone, por más que he uso los teléfonos de mis amigas y veo las bondades de las que me hablan no es algo que yo desee tener, es gracioso ver como amig@s y familiares se preocupan porque no tenga un teléfono inteligente con el que pueda usar desde el instagram, el whatsapp hasta libros online, pero eso no me causa ningún conflicto porque yo sigo funcionando y haciendo uso de mi laptop, mi cámara, me encanta ir personalmente a comprar mis libros y sigo mandando/recibiendo mensajes/haciendo llamadas con el nokia, creo que ellos están más angustiados que yo, aunque respeto la elección de todos a tener el teléfono que les venga en gana sigue sin agradarme eso de verlos absortos sin estar en el aquí y en el ahora, pero bueno, eso es un asunto personal.

    Además, les cuento que hace una semana fui al cine y perdí el cel, pensé que no lo volvería a ver y sólo me dolía no tener el número telefónico de algunas personas (sí, ahora sólo me sé no más de 5, cosa que no me sucedía antes, en fin) finalmente, ese mismo día en que lo perdí varios amigos comenzaron a llamar diciendo que estaba en las taquillas del cine (lo sabían porque del cine les llamaron desde el cel) y sí, en efecto ahí lo tenían guardado… después de una semana fui a recogerlo (cabe mencionar que no tuve ningún síndrome de ansiedad ni nada por el estilo jajajaja)…. el punto es que una amiga me decía que quizá era una señal de que por fin debía comprarme uno nuevo aunque yo creo que era la señal para reafirmar que sobrevivo sin uno.

    p.d. 1 Amo a El Principito y me encantó lo del Nativo digital.
    p.d. 2 Hace tiempo fui a una conferencia del fotógrafo español Joan Fontcuberta y me quedó muy grabada una frase que dijo, en referencia a las miles de fotografías que circulan en la web: “en estos tiempos ya pocos miran” y yo agregaría: ya pocos escuchan, pocos sienten y pocos están.

  8. Opino lo mismo que tu, yo tengo un smartphone, pero por ser programador (así testeo que funcionen mis apps personalmente) y tenerlo aprovechado al máximo (con su root, sus programas pepino…) y porque me lo regalaron para sustituir un 6210, con el que ya tenia bluetooth, desarrollaba aplicaciones symbian, wifi, gps y agenda, para que mas?? Oh si, y llamaba! (funcion que ultimamente apenas se usa en los telefonos y no tardara en desaparecer a este paso).
    Lo que no veo NADA bien es que la gente se compre pepinos de smartphone de ultima generacion con 4 procesadores, 32GB de tarjeta de memoria y 4GB de ram para usar el whatsapp y jugar a ese intento de juego hecho con paint del “pou” que esta de moda y que es una patada “ahi”…
    Ahora todo el mundo se compra S3, T, y similares, que desde luego NO necesitan para nada (El que me dieron fue un Xperia U de gama baja pasado de moda segun el ex-propietario que por eso me lo daba, y cuando muestro el potencial del mio, los del S3, incluyendo el amigo que me dio el que tengo, me dicen “es que tu mobil es más potente”). Es decir, que encima de enganchados no saben ni para que sirve un smartphone o de que es capaz, quitando el whatsapp (que he usado a lo sumo 3 veces en mi vida para que no sea el dicho) y algun que otro juego chorra.

    Encima es lo que dices, contratan una tarifa de Internet de precio impensable y vayan donde vayan, hala, toda la comida con el mobil, o en el autobus veo parejas que hablan entre ellos con el mobil, en vez de morrearse e irse luego pegar un kiki… Me da a mi que lo pegan con el “Vibrator for android”, que no dudes que existe.
    En fin, muy triste el daño que hacen estos aparatos, sin olvidar el facebook que eso para mi es lo peor que se pudo inventar, estan jodiendo la sociedad como la conociamos hasta ahora, ademas la gente son borregos y lo usan “porque es lo que se lleva”.
    Yo con poder testear mis apps propias, usar mi messenger, el facebook (que reviso una vez al dia), y mis emuladores de juegos noventeros para android estoy mas contento que un ocho.

    Mi consejo es: Usarlo, sí, pero con prudencia y sin tarifa de datos, además el Wifi de casa que es gratis, y hay programuelos para sunsacar claves de routers ajenos tan funcionales como desconocidos por los compradores de ultimos modelos de smartphone de gama alta.

  9. muy buen post.. yo hace un año que no me decido y sigo sin hacerlo.. el precio es lo que me asusta, demasiado caro solo para tener FB tw y Wsap a mano.. ah y GPS, clima, etc.

  10. Me ha reconfortado ver que hay personas en mi misma situación… Yo sigo resistiéndome con mi viejo Samsung, aunque tiene el teclado cojo y tendré que tomar una decisión en breves. Llevo sopesando este asunto bastante tiempo, sobre todo porque todo mi círculo social (exceptuando unos pocos ascetas como yo) está ya metido en el ajo. Yo lo que unico que tengo claro es que no quiero estar conectado a todo de forma permanente. No es una necesidad. Asi que de momento me parece que resisitiremos…

  11. Hola, yo tengo un blackberry 8520, es smartphone, pero no tengo el plan de blackberry y está relimitado por eso, la verdad que es una mierda jaja, encima ahora no le anda ni internet y no sé por qué.
    Lo del whatsapp no entendí bien por qué no te gustaba? está bueno para mandar mensajes gratis, después te queda más crédito para llamadas.
    La verdad que a mi también me molesta bastante el twiter, y el facebook sólo cuando suben boludeces que o son poco importantes (p.e. que estoy comiendo o decidiendome que ponerme para salir hoy con las chicas) o que son demasiado profundas y están fuera de lugar (p.e. cuando una mina habla sobre el novio que la dejo y lo peor es que nadie le da bola la mayoría de las veces).
    Personalmente, tendría un android, ya que en internet está lleno de información y realmente está bueno que si necesito saber algo lo puedo tener al instante, en cambio con mi blackberry tardo mucho más porque el internet le anda para el culo.
    De hecho, como yo casi siempre uso la compu para buscar cosas en internet o anotar algo, me parece una buena inversión el android, ya que lo tenés siempre prendido y lo podés llevar a cualquier lugar. En cambio, para hacer trabajos con word, powerpoint, etc, obviamente uso la compu, ya que tiene un motor y una pantalla mucho más grandes.
    También me parece práctico el android porque puedo escuchar música online con grooveshark o con youtube, está bueno eso.

    Entonces, en mi caso, usaría el smartphone la mayoría de las veces y la compu la iría usando cada vez menos, salvo que necesite trabajar en algún proyecto o quizá para ver una película o buscar una tablatura de una canción, quizás, pero sino el samrtphone te hace la vida más fácil y podés usarlo en cualquier lugar, es como una minicomputadora

  12. estoy de acuerdo con lo que dices, yo ando con un telefono “flecha” como le dicen aqui en colombia, y no lo uso para otra cosa que llamar, me horroriza la idea de perder el tiempo hablando pendejadas innecesarias y banalidades,por las que encima, hay que pagar….

  13. En mi curso de la universidad creo que soy el único sin smartphone, no porque no pueda comprarlo, sino que simplemente no me llama la atención,así que soy feliz con mi nokia 1616 y para matar el tiempo de espera antes de clases me pongo a jugar solitario

  14. Yo tampoco entiendo lo del WhatsApp. En parte si porque ha sustituido la comunicación verbal, en parte no porque mandas uno y quedas con alguien para hablar cara a cara y no por teléfono. Más irritante me parece tener móvil, cualquiera, que te tengan localizado las 24h, es un horror, y más si le debes dinero a alguien y consigue tu número, te vuelve loco. O que ya empiezan a hacer llamadas publicitarias las propias operadora. Me molesta mucho más las llamadas de voz, tanto al fijo como al móvil hasta el punto que voy a quitar el móvil y el fijo lo dejo con su contestador, ya devolveré la llamada si me interesa o dejaran mensaje si es importante. Sólo veo importante el móvil si te obligan a ello en el trabajo. El resto es una pajotera perdida de tiempo, los smartphones, si, pero también los móviles clásicos.

  15. Hola:
    Es muy loable(en estos tiempos) que una persona reflexione de manera independiente acerca de lo que le conviene o no en su vida y actúe en consecuencia de una forma independiente: ¡y a contracorriente! ¿La gran mayoría ni se plantearía dejar el smartphone por no ser señalado?
    Por diversos motivos he dejado de usar el smartphone y he vuelto al teléfono básico.
    Necesito un teléfono que la batería le duré días y no estar constantemente buscando un enchufe.
    Tengo un portátil ultraligero que utilizo para internet,vídeos,podcast y puedo usar Telegram desde el PC, que era el principal uso que le daba al smartphone.
    He simplificado problemas, pues ahora sólo(al no tener smartphone) me tengo que preocupar de la seguridad informática del PC (Linux Mint)que es más fácil.
    Realmente no soy de usar las redes sociales ,ni de las app,pasan días que ni llamo ni me llaman.
    Empezaba a notar mi vista cansada.
    No tenía contrato(ni de internet) con ninguna operadora de telefonía pues tengo una tarjeta de pre-pago,y fuera de lugares con Wi-Fi tampoco podía usar el smartphone para navegar,maps,xatear…nada de nada.

  16. Me siento reconfortado pensar que no soy el unico que detesta tanta tecnologia, hace unas semanas me robaron el celular medio basico que tenia, TV, radio, mp3.. volvi a comprar otro, ¿quizas mas smart?, NO imaginen que el mismo modelo del anterior que me duró 3 meses antes del hurto, la bateria dura semanas en espera, no como el smarthphone que ni aguanta un dia, que idiotez estar con smarthphone, si compro uno sera para probar mis aplicaciones y nada mas.

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link
0 Compartir
Compartir
Twittear
+1
Compartir