Modas educativas que lo van a petar este curso

Una vez digeridas y excretadas las novedades del curso pasado, éste están irrumpiendo con fuerza determinadas prácticas educativas y, algunas empresas que, por lo visto, van a petarlo en nuestras aulas. Ya no es solo ver como el tema de las inteligencias múltiples, la definición de nativos digitales, los MOOC, los PLE, la realidad aumentada o, eso tan molón de crear apps, ha pasado a mejor vida. Es ver la necesidad imperiosa de reinventar la rueda con prácticas que, en muchos casos son inocuas y difícilmente extrapolables mientras que, en ocasiones, pueden llegar a generar problemas en el aprendizaje de nuestros alumnos al carecer de cualquier evidencia. Bueno, seamos sinceros, incluso algunas de esas prácticas que van a llevarse a cabo (como por ejemplo, el mindfulness) tiene cada vez más investigaciones que la relacionan con el aumento de brotes psicóticos en personas con problemas previos.

Fuente: Shutterstock

Éste va a ser el año de los escapes rooms, el flipped, la gamificación desenfrenada reconvertida en puro disfrute y, cómo no, las emociones. Bueno, todo aderezado por la felicidad, la empatía y todo lo que esté enmarcado dentro del boom de las neuromandangas. Ya, lo sé. Estoy cayendo en la tentación de usar el despectivo para referirme a algo que, por lo visto, está más que claro para algunos. Pues va a ser que lo hago porque, a día de hoy, no hay ningún neurocientífico serio (no me refiero a los neurofantoches) que sea capaz de atravesar el valle de la muerte entre la observación científica y su traslación al aula. Y eso que no cuestiono que se estén produciendo unos ciertos avances. Quizás en un futuro tengamos datos fiables pero, a día de hoy, la neuroeducación como concepto científico y validez demostrada es un mito.

Lo que realmente sorprende de estas modas, algunas de las cuales acuden a un falso cientifismo o al amimefuncionismo en contextos muy concretos, es la gran cantidad de docentes que se están sumando a las mismas. Cada vez hay una ingente cantidad de cursos en herramientas y métodos muy cuestionables. Incluso algunos se han montado sus propias certificaciones que, por lo visto, otorgan pingües beneficios a los abanderados de las mismas. Por cierto, muy relacionado con lo anterior está el tema de aquellos que, con toda la buena fe del mundo (nunca lo he discutido), se lanzan a los brazos de una determinada multinacional sin ningún tipo de crítica hacia las mismas. Claro que el ecosistema de Google puede ser fantástico para ser usado en el aula pero, también tiene problemas su uso. Y algunos agradeceríamos que esos que se lanzan a certificarse por esas grandes multinacionales hicieran un parón en su discurso hooligan para plantear que, quizás, hay cosas que deberían cuestionarse. Es que esto del hooliganismo o, el simple disfrute del fenómeno fan, ya es algo que preocupa en el ámbito educativo.

Por cierto, también habrá determinadas organizaciones que seguirán intentando manipular la educación a su antojo. Se inventarán unas pruebas que denominarán objetivas, esconderán los datos e intentarán, mediáticamente, controlar a la administración educativa. Curioso que tres años después de la irrupción de Escola Nova XXI y, según sus intenciones, el momento de abandonar el proyecto porque ya se habrán cumplido sus objetivos, no haya ningún informe ni datos que avalen la mejora educativa que se ha producido en los centros en los que han aterrizado o están mangoneando. Lo grave del asunto es que nadie cuestiona esa falta de evidencias. Unas evidencias que, curiosamente, van a ser evaluadas por la administración educativa catalana desde un punto de vista muy poco científico. Sin comentarios.

Este curso seguro se ve alguna nueva moda que lo va a petar. Seguramente alguna acabará falleciendo porque ya nació muerta. Quizás haya otras que se reformulen para adaptarse a las críticas que reciben (véase el caso del flipped con la necesidad de convertir un texto para casa y comentarlo en clase como la demostración fehaciente de lo que comento). Al final, todo va a depender de la cantidad de docentes que lo compren, lo fascistas que sean algunos equipos directivos en seleccionar a su personal por afinidad a una manera de hacer las cosas cargándose al que discrepe o, simplemente, el priorizar la moda frente a los alumnos.

Cuesta mucho hacer pronósticos pero, al final, la experiencia de veinte cursos me dice que, por desgracia, vamos a seguir haciendo burbujitas y aumentando el espectáculo educativo. Ojalá me equivoque.

En el ámbito educativo es complejo hablar de evidencias pero, no es tan difícil ver que hay modas que tienen un recorrido muy corto. Y mentiras muy fáciles de desenmascarar.
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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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