Modelo educativo catalán versus modelo educativo valenciano

Estar a caballo de dos modelos educativos hace posible que me permita, desde una situación privilegiada, comentar las grandes diferencias entre dos modelos educativos que, últimamente, están siendo totalmente opuestos en cuanto a la toma de decisiones por parte de la administración educativa e, incluso, presentan sesgos ideológicos muy marcados. Sí, por desgracia, la educación depende de cuestiones ideológicas o políticas. Algo que, a veces, obliga a hacer malabarismos entre lo que se quiere obtener a nivel de rédito electoral con los intereses más profundos que tienen algunos de los políticos que gestionan ese ámbito.

Fuente: http://www.kidup.mx/
Fuente: http://www.kidup.mx/

Pues bien, las diferencias entre los modelos -y no, no voy a detenerme en volver a comentar que, por desgracia, yo creo poco en modelos educativos territoriales y más en contextuales- son claramente visibles en algunas de las cuestiones más controvertidas. Especialmente en aquellas que se refieren a la gestión del personal, a las ratios, al cierre o ampliación de líneas educativas, al trato hacia modelos privados y, cómo no, a las particularidades personales del Consejero de turno.

En primer lugar me gustaría hablar del perfil de los dos Consejeros de Educación. Ahí ya entra la primera diferencia fundamental. Tenemos en Cataluña a una Consejera, Meritxell Ruiz, economista y, según ella «docente de vocación». Cinco años de experiencia laboral en La Caixa como asesora de servicios financieros antes de dedicarse en cuerpo y alma a la política. Un perfil completamente opuesto al del Consejero valenciano, Vicent Marzà, maestro de profesión que ha ejercido, antes de dedicarse a la política como Conseller, como maestro en la pública.

Una vez tenemos delimitada la formación y la tipología de los Consejeros, ya podemos intuir que las diferencias van a ser importantes. No es lo mismo gestionar desde una mentalidad economicista un ámbito tan complejo como el educativo que hacerlo desde la experiencia de conocer qué se cuece en las aulas. Eso sí, siempre he dicho que no es tan importante saber del tema cuando uno entra a gestionar la educación que saber rodearse de buenos profesionales.

Vamos a hablar de articulados legislativos. En Cataluña existe una ley educativa propia, la LEC, que se aplica en los centros y que, es para que nos entendamos, una versión dura de la LOMCE. Sí, una ley que permite, dentro de sus posibilidades, la gestión directa del personal por parte de los directores de los centros educativos (en Cataluña el 25% de los docentes son elegidos «a dedo» por parte de los directores sin tener en cuenta ningún criterio objetivo más allá de conocimiento del profesorado por parte del director, recomendaciones de terceros e, incluso últimamente, convocando concursos sin demasiada legalidad, para que se cubran determinadas plazas en los centros al margen del sistema de provisión meritocrático -que podemos discutir- que garantiza la igualdad de condiciones y la transparencia) y, cómo no, con la evaluación de los centros educativos en cuatro niveles en función de los resultados que obtengan en unas pruebas externas que se realizan en los centros. Clasificación que, por cierto, va a influir en el salario de los docentes de esos centros y en las posibilidades de que puedan concursar a otros. En la Comunidad Valenciana se aplica la LOMCE con algunas pequeñas matizaciones a nivel de horarios en Bachillerato.

Otra cuestión nada banal es el aumento de profesorado en expectativa e interinos en Cataluña. Sí, hace muchos años que no se convocan oposiciones mientras que, en la Comunidad Valenciana, este curso se van a poner sobre la mesa 1000 plazas de oposición y en el concurso de traslados se ha recolocado prácticamente al cien por cien de los profesores en expectativa. No olvidemos tampoco que en Cataluña aún no se han recuperado las pagas extraordinarias perdidas (sí, fue de los lugares donde se alargó más ese recorte) mientras que, en la Comunidad Valenciana, la recuperación está a punto de llegar.

Más cuestiones. Y esta vez referidas al procedimiento de sustitución del profesorado que está de baja. En Cataluña se cubren las sustituciones aproximadamente a los quince días al igual que sucedía en la Comunidad Valenciana. Últimamente, y no me atrevo a generalizar, parece que tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana se están adelantando las mismas. Al menos, en algunos casos concretos que conozco, se están sustituyendo a partir de la semana.

En la Comunidad Valenciana se reducirán las ratios (número de alumnos por aula) a los valores de antes de la crisis de forma progresiva mientras que, en Cataluña, aún no se ha hablado del tema.

Otro dato… La Conselleria de Educación valenciana aumentará en 414 aulas más en los centros públicos mientras que en Cataluña se reducirán en 67 las aulas de P3 (de esas sólo 4 en la concertada). Algo muy relacionado con lo anterior es la diferencia entre la prohibición en la Comunidad Valenciana que los centros concertados cobren cuotas «ilegales» a los padres mediante un control de sus cuentas y la subvención de 30 millones de euros que el curso que viene se destinarán a los colegios del Opus en Cataluña.

Finalmente sólo matizar que, por desgracia, ni la Conselleria catalana ni valenciana, se están poniendo las pilas en cuanto a lo que sucede a nivel metodológico en los centros educativos. Algo que, por mucho que se realicen inversiones, se aumente en infraestructuras (en Cataluña y la Comunidad Valenciana se van a construir nuevos centros públicos) y se gestione mejor al personal o se reduzcan las ratios, sigue siendo el aspecto más abandonado de las decisiones que se están tomando. Eso sí, a nivel de gestión de los recursos públicos y apuesta decidida por la educación pública, la Conselleria valenciana está ganando a la catalana por goleada. Y eso, para mí como catalán afincado en la Comunitat, es una lástima porque creo que Cataluña está perdiendo en los últimos tiempos todo aquello que le hacía ser la envidia de los otros territorios.

Eso sí, lo mejor de ambas Consellerias son sus excelentes profesionales. Unos profesionales que, en ambos lugares, se dejan la piel en sus aulas.

Actualización

Me gustaría matizar que hay algunas cuestiones que no aparecen en el redactado que quizás, sería bueno que aparecieran para hacer la comparativa «según algunos» más justa. Sí, es de justicia comentar que los tutores en la Comunidad Valenciana no cobran y que las diferencias de gestión (a nivel de servicios web y atención personal) en la Conselleria valenciana dejan mucho que desear (a pesar de haber mejorado en los últimos tiempos). Los teléfonos de las delegaciones territoriales están siempre comunicando -me refiero a la Comunidad Valenciana- y la digitalización de la documentación del profesorado es bastante lamentable (a diferencia del portal ATRI catalán donde es bastante fácil la consulta de la vida laboral del personal que dependen de ellos). También me gustaría comentar que hay una gran cantidad de profesores valencianos en Cataluña debido a que, durante muchos años, no se han convocado oposiciones en la Comunitat y, por qué no reconocerlo, porque las listas de interinos corrían bastante más rápido en Cataluña.

Otra cuestión que también convendría recordar es que la tasa de repetición en la Comunidad Valenciana es prácticamente el doble que en Cataluña, así como el número de abandonos escolares también más abultado. Por tanto, a nivel educativo parece que hay una diferencia.

Aclarar finalmente que no se trata de una lucha entre catalanes y valencianos. Simplemente plasmar las diferencias actuales (y sí, me refiero al año 2016) en cuanto a la visión que se plantea desde las administraciones políticas pertinentes en cuanto a lo que se entiende por prioridades educativas. Lo importante es analizar qué está sucediendo y qué va a suceder con independencia que sean los políticos que gestionan la educación más o menos afines con nuestros postulados porque, sabéis qué, la educación debería ser un espacio de consenso y no de lucha ideológica.

Ah… y para cerrar la cuestión (al margen de los comentarios que siempre agradezco que puedan hacerse al post) simplemente comentar que tanto el SAGA como ITACA son una auténtica chapuza 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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