N veces con la misma piedra

Tengo la mala costumbre de tropezar n veces con la misma piedra. No una, ni dos, ni tres,… hasta el infinito y más allá. Hoy he retirado mi último libro de Amazon. No debía haberlo subido nunca. Lo sé, siempre hay presiones de terceros que, al final, hacen que te plantees hacer lo que no harías nunca. Nunca mais. Bueno, hasta la próxima. Y ello me lleva a pensar en la cantidad de veces a lo largo de mi vida que he tropezado con la misma piedra.

Fuente: ShutterStock

Voy a hablar solo de mi faceta profesional. No es cuestión de aburriros porque, sinceramente, si empiezo con mi vida personal, no hay hosting capaz de asumir la cantidad de datos que puedo ir incorporando. Ya si eso dejamos el tema para el entorno más cercano y vamos a desglosar grosso modo algunas de esas piedrecitas que, por desgracia, vienen a mí con vida propia.

Soy mucho de dar oportunidades profesionales al personal. Además intento, dentro de mis posibilidades, olvidarme fácilmente de determinadas conversaciones e intentar ir más allá. Y erre que erre me estampo de morros con el peñón. Hay qué joderse. No entiendo cómo sabiéndolo sigo cayendo en la misma trampa. Personajes que amañan el diálogo para, cuando pueden, pegarte entre veinte y treinta navajazos por la espalda. No sé qué he hecho yo para merecer lo anterior. Vale, compro lo de ser un poco ácido en las redes y muy sincero en mi faceta analógica pero, sinceramente, creo que no hay para tanto. Bueno, para tanto odio de algunos.

Ya si queréis os hablo de mi experiencia profesional como docente. De aquellos compañeros con los que, en contadas ocasiones he tenido problemas (a diferencia de mi profusión con algunos miembros de equipos directivo) y que, después de creer uno que hace las paces, aprovechan el mínimo resquicio para intentar acabar contigo. Ya, lo digo en sentido metafórico aunque, sinceramente, me da la sensación que algunos intentarían, si pudieran y supieran que no hay represalias, pasar del pensamiento a la acción. O de la actuación cobarde a un tiro en la nuca si supieran que jamás van a descubrirles. Por eso temo tanto la profusión de series como CSI. No es plan de dar herramientas y facilitarles las cosas. No son muchos, pero siempre intento darles una segunda oportunidad. Y vuelven a dármela con queso. Y les doy una tercera. Vuelven ya con el salami. Y a la cuarta, porque como veis soy de olvido fácil, tartazo en todos los morros por parte de un tercero. Me preocupa el asunto.

Además siendo de verborrea fácil pienso que la gente entiende qué subyace tras lo que digo. Bocinazo. Error mayúsculo. Presupongo que determinado personal tiene más inteligencia de lo que realmente posee. Algunos no entienden nada y si quieren entender que he dicho que la horchata de Mercadona es mejor que la artesana de Alboraya, van y lo entienden así. Lo llevo al caso extremo pero sucede. Intentas hacérselo ver y, cuando piensas que lo han entendido y bajas las defensas… hostión. Qué complicado es el asunto porque, a veces lo intento por n veces con las mismas personas sabiendo de antemano que no hay nada que hacer. Con malas personas no se puede dialogar. Son minoría, pero hay malas personas. Y me empeño en seguir pensando que no lo son por mucho que me hayan defraudado tropocientas mil veces.

Quizás, por mucho que no os creáis, peco de ingenuidad absoluta pero, al final, prefiero eso que hacer descartes por defecto porque, en unas pocas ocasiones he conseguido no volver a tropezar con la misma piedra. Bueno, al menos por el momento 😉

Me explico muy malamente pero, a estas horas y después de intentar entender algo de esta profesión mía o, comprender esa razón ignota por la que algunos hacen ciertas cosas, no doy para más.

Por cierto, al principio del post iba a hablaros acerca de mi libro y por qué lo he quitado de Amazon. Al final, como habéis visto, me he liado. Nada, que os digo donde está (Eduentertainment) y, también donde se halla el primero (Educative Innovéision). Descarga libre bajo el modelo de donación porque, sinceramente, soy tan voluble como aspirante a ser el propietario de la mayor piedra de esta galaxia.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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