Nada que esconder

Una década de blog. Una década de actividad en las redes sociales. Una década en la que no he modificado ni una coma de ningún post, ni eliminado ningún tuit o publicación en Facebook. Tampoco he censurado ningún comentario de los que me han ido llegando. Tiempo en el que he pasado de tecnófilo practicante a prepuber peteriano. Años en los que todo ha evolucionado, la interacción ha cambiado y, a veces, siempre según mi óptica, no para mejor.

Fuente: ShutterStock

Nunca he escondido nada de lo que digo. Jamás intento darle la vuelta a nada para que, curiosamente, parezca que acabe diciendo una cosa. Lo de manipular conversaciones es un juego al que no me gusta jugar por mucho que, algunos más interesados en esconder sus manipulaciones que en debatir, intenten acusarme de ello en más de una ocasión. Me declaro, por cierto, culpable de seguirles en juego. Siempre he dicho que en las redes uno ahorra en psicólogos. No lo digo solo por aquí. Lo he dicho en más de una conversación de café, sin alcohol y horchata. Es lo que tiene no tener nada que esconder ni querer sacar tajada de nada. Es difícil de entender pero, como muchos, no usamos determinadas cosas para obtener réditos personales o profesionales. Bueno, para réditos personales ya tenemos otro tipo de aplicaciones. Seguro que se me entiende.

Hay personas a las que apreciaba como «maestros» o «referentes» y he dejado de apreciar por determinadas decisiones profesionales que han tomado. No es bueno ni malo. Es simplemente evolución personal y profesional. Ahora hay cosas que antes quizás toleraba mejor. Como he dicho en más de una ocasión me he hecho mayor. Y esa edad se nota en determinadas apreciaciones. No me escondo de ello. No me escondo de cuestionar ciertas cosas que algunos hacen. Claro que hago cosas contradictorias y me equivoco en no pocas ocasiones. Incluso el curso que viene me voy del aula cuando había dicho por activa y por pasiva que nunca me iría. Dejo abierta la crítica porque me la merezco. Eso sí, recordemos que lo principal no es irse o no irse… es qué haces cuando te has ido y tomado un tiempo. Ya veis que estoy matizando y esto tampoco es. Así pues, a degüello. Yo lo hago. Bueno, quizás no pero como por lo visto los matices no importan porque, lamentablemente, algunos cambian el tema profesional por el personal a la primera de cambio. No, no lo he hecho nunca salvo para cuestionar/criticar determinados discursos o decisiones profesionales. Son sesenta mil y pico tuits más algunos miles de posts. Podéis revisarlo.

Claro que he llamado prostíbulo a un evento educativo donde lo que se intenta es vender determinados cachivaches, encubriéndolo bajo el paraguas de «lugar de encuentro de docentes». Soy muy crítico con el tema de las certificaciones en determinadas aplicaciones que algunos muestran orgullosos en sus perfiles de las redes sociales. Me preocupan determinadas metodologías pero, lo curioso es que nadie puede acusarme de llevar el debate a la faceta personal. No, nunca lo he llevado salvo que haya respondido a esa situación. Y eso es algo a los que a algunos les preocupa. Es lo que tiene el odio enfermizo. Y claro que he llamado, erróneamente, fascistas, demagogos o sectarios a determinados grupos pero, es  que simplemente hace falta ver sus alegatos y cómo actúan ante cualquier tipo de crítica. Por cierto, ni tengo palmeros ni los quiero. Los palmeros es algo que debería replantearse en todo el debate educativo porque, al final, las palmas lo único que hacen es introducir un valor añadido para algunos. Míos, tuyos, suyos,… ¡qué cansancio!

Ahora he empezado con un compañero de las redes un proyecto colaborativo. Algunos ya intentan, por el simple hecho de decir lo qué digo o cuestionar ciertas cosas (de una manera, reconozco, en ocasiones demasiado vehemente en el que podría ser que alguna vez hubiera perdido las formas), intentar que no salga nada de lo anterior. El problema es que algunos no entienden que el proyecto no tiene nada que ver conmigo. Lo de aparentar es algo que, al menos los que me leéis, creo que se tiene bastante claro que nada tiene que ver con mi persona. Ya sé que a algunos les gusta mangonear y estar siempre en el candelero. No es mi caso. Lo saben bien quienes me conocen. Ellos no me conocen. Tampoco van a hacerlo porque, por suerte, mezclar lo personal con lo profesional lo hago con mucha gente pero solo con quienes no juegan a ciertas cosas. No solo con quienes piensan como yo. Ni mucho menos.

Soy totalmente transparente. Para lo bueno y para lo malo. Eso sí, jamás intentaría hacer lo que algunos están haciendo porque, al final, lo curioso es que da la sensación que preferirían que alguien se muriera de hambre por no ser su organización la que le suministra la comida antes que permitir que otros se la dieran. Nada tiene que ver con divergencias o cuestionamientos acerca de cómo debería hacerse ese reparto. Creo que se entiende bien la diferencia entre ambas cuestiones.

A diferencia de algunos yo sí que puedo desvincularme de todo porque, para mí, lo importante nunca ha sido el figurar. Por tanto, si alguien quiere coordinar el proyecto se lo cedo encantado (ya montado y en funcionamiento). Bueno, tendría que hablarlo con mi compañero pero, sé de buena tiena que a él tampoco le interesa ningún tipo de figuración. Las fotos son algo demasiado efímero y la colaboración algo que, salvo diferencias insalvables a la hora de plantear ciertas praxis, implica que nadie censura las opiniones de nadie. Para recoger la fruta uno debe ir a buscarla. O comprarla si no hay posibilidad de obtenerla de otra forma.

Como ayer dijeron en las redes, debo ser un poco hipócrita por ahora pedir colaboración para un proyecto después de haber criticado por activa y por pasiva a todo el mundo. Bueno, eso salvo que le dé la vuelta a todo y me muestre como el manipulador que soy. Qué errados van. Cuánta inquina personal. Claro que se me puede criticar por ciertas cosas que digo (a veces, con razón… otras, no) o hago. Estoy convencido de que hay margen para echarme a los leones por muchas cosas pero, cuestionar mi transparencia o un proyecto en el que, de forma abierta y transparente, sin ningún beneficio de ningún tipo, se ha montado, ya es de traca. Cuando las cosas no hieden toca buscar donde se puede. El problema es que, a veces, no se puede. Y no sabéis cuánto lo siento por ellos. Aquí, al final, nos conocemos todos en nuestra faceta profesional y planteamientos sobre el tema. Otra cosa es el extrapolar lo anterior a lo personal. Bueno, tampoco pasa nada. Es lo que tiene el dospuntocerismo ilustrado 😉

Claro que en ocasiones he subido el tono y en envite pero, por suerte, en la mayoría de ocasiones no ha llegado la sangre al río. Una retirada a tiempo es una victoria.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments
  1. Totalmente de acuerdo contigo. Te sigo desde hace esos 10 años que comentas y siempre has sido crítico y has escrito y dicho lo que pensabas. Admiro tu coherencia, aunque en algunos artículos no estuviera de acuerdo con tus apreciaciones.Ya quisieran muchos de esos políticos que se pavonean por las redes sociales tener un poquito de esa coherencia para no tener que estar pendientes de borrar y borrar. Un saludo y sigue asi Jordi.

    1. Ya sabes Celestino que jamás he pretendido tener razón. Y, en muchas ocasiones, he cambiado de postura (mira mis inicios con las TIC y ahora). Nunca borraré ni he borrado nada de lo que he escrito porque, en cierta manera, el no hacerlo me ayuda a entender cómo he llegado aquí. Dentro de un tiempo, si no hay cambios radicales en la tecnología (los blogs deberían haber muerto según algunos pitonisos hace mucho) tocará volver a reflexionar sobre los nuevos tiempos.

      Un saludo y aprovecho para decir que echo de menos tu asiduidad en las publicaciones (de uno de mis blogs de referencia que sigo también desde hace mucho).

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