Ni mu

Reconozco que ya no espero mucho de los cargos políticos que dirigen la educación en determinados territorios. No me sorprende y, menos aún aquellos que están puestos a dedo en las zonas que mandan los de la que ocupa las principales portadas de los medios por, supuestamente, haber conseguido un título de máster por la cara, con calificaciones y firmas falsificadas, sin asistir a clase en una formación presencial y, avalada por cartas de los mandamases de una determinada Universidad que, por lo visto, deben favores importantes, que no estén diciendo nada del tema. Lo de meterse en charcos tiene su contrapartida y, a menos que les obligue el partido para defender a la acusada, prefieren mantenerse al margen para mantener sus sillones. Es lo que tiene cobrar más de ciento cincuenta mil euros en blanco del erario público para cargarse la educación pública. La mayoría economistas y licenciados en derecho con muy poco futuro laboral e, infinitamente peor pagado, si se van a la empresa privada. Que la empresa privada solo es buena para los demás trabajadores. Y qué mejor que cobrar de lo público mientras se le hace el juego a la privada para conseguir quién sabe qué.

Fuente: ShutterStock

Lo que me sigue sorprendiendo son todos aquellos docentes (o ex docentes) que no están diciendo ni mu sobre el tema. No he oído hablar ni a Bona, Acaso o Marina sobre el tema. ¿Será que hace que vendan menos? ¿Será que realmente solo les interesa la parte de la educación de la que puedan sacar tajada? ¿Será que no se atreven a pisar charcos por miedo a decir ciertas cosas abiertamente? Porque que ninguno de los gurús educativos actuales hable del tema de una supuesta falsificación de un título de un máster, con la importancia que eso tiene para el desprestigio de la educación, tiene cuajo. Bueno, ya sabemos que decir ciertas cosas no vende. Y deber tener un discurso muy acrítico con el poder, salvo pequeñas pinceladas para decir ciertas cosas que ya se han pactado con el mismo para que, como mínimo, no se les descubra el pastel, les permite obtener más réditos. No les interesa la educación. Les interesa otra cosa.

No me sorprenden tampoco, ahora que estoy revisando lo escrito, lo anterior. Realmente algunos viven de venderse. Es por ello que, es en parte lógico, buscar quedar bien con todos y no reducir las posibilidades de que les compren el personaje. Algunos tienen un precio. Y el silencio tiene su valor. Más aún si permite seguir trincando hablando de temas educativos que no generen, más allá de alguna crítica que pueden recibir por alguien que está a pie de aula o detecta sus discursos vacíos de contenido. Esas críticas no van reñidas con su capacidad de generar dinero. Ya sabemos que el dinero para algunos lo es todo. Bueno, el dinero y el ego porque nadie se pone a falsificar su currículum engrosándolo con títulos que no existen si ya tiene los haberes económicos satisfechos.

Eso sí, lo que realmente clama al cielo es el hecho de cientos de personajillos relacionados con la educación que existen en las redes sociales, precisamente muy activos, que están pasando de puntillas sobre el asunto. Aún empieza a ser hora que vea a alguno de aquellos asesores colocados a dedo en el INTEF o el CRIF Las Acacias que cuestionen lo de Cifuentes. Coño, me serviría incluso que la apoyaran. Cuando hablo de posicionarse nunca hablo en un único sentido porque puede haber gente que, al igual que en otros temas, pueda defender algo diferente a lo que yo y muchos otros estamos viendo. Entiendo que no les sale rentable que les hagan volver al aula. No olvidemos que algunos llevan más de quince años escaqueándose de volver y, al igual que han sido capaces de renunciar a defender la escuela pública y enterrar en sus jardines la camiseta verde que se pusieron antaño, es lógico que no digan ni mu. Les va tener que volver a dar clase. Y eso es algo que no pueden permitirse.

Tampoco se ven muchos innovadores cuestionando el tema. De flippers me parece que he encontrado un par. Supongo que el modelo flipped del máster debe ser algo que defiendan aunque no lo digan en voz alta. Defensores del ABP y gamificadores algo más pero, realmente, mucha actividad en las redes y poca para cuestionar situaciones educativas de amplio calado como la anterior porque, por mucho que algunos medios y políticos de determinados partidos intenten decir que es anecdótico, no lo es. ¿Os imagináis que hago lo mismo con mis alumnos y les apruebo sin ir a clase ni hacer los exámenes o presentar los trabajos? Pues eso.

Cada vez que sucede algo similar hay mucho mutis en las redes sobre el tema por parte de algunos. Eso, al menos, te demuestra quienes están ahí para aportar y quienes están ahí para lucir o conseguir unos objetivos que van totalmente en contra de la mejora educativa. Ya, entiendo que lo de Cifuentes para algunos es menos importante que la creación de un MOOC o, simplemente, perfeccionar las estrategias para conseguir ser finalista en alguno de esos premios tan guays que se dan a docentes pero, vamos a hablar claro de una vez… lo que son esos personajes que se abstienen en determinadas discusiones sobre temas educativos tan importantes como éste son (…). Prefiero, como ya sabéis, dejarlo a vuestra opinión aunque yo lo tengo bastante claro.

Por cierto, hoy no iba a escribir sobre este tema pero, al final, me han podido las ganas de hacerlo.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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