No dejes que te cuenten milongas

Tanto si eres alumno, padre o docente, te pido que no dejes que te cuenten milongas. Más aún en una época en la que la información ya no es sinónimo de veracidad. Menos aún cuando dicha información se vierte interesadamente desde determinadas fuentes demasiado poco objetivas. No, al igual que el cáncer no se cura con rezos o siendo emocionalmente proactivo, tampoco hay ningún tipo de evidencia que una mala clase magistral en formato vídeo para ver en casa, funcione. Ídem para las inteligencias múltiples, bilingüismo en lengua no contextual o, simplemente, uso de tecnología para sustituir malos líbros de texto por pésimos pdf a visualizar en un iPad. Ya si queréis hablamos del uso de PowerPoints, mapas conceptuales como sustitutivos del esquema de toda la vida o, más allá de lo anterior, proyectos colaborativos en el que uno colabora y los otros viven del cuento.

Fuente: AF

Uno no es mejor docente por tener más visibilidad en la red o los medios. Tampoco lo es por hacer más experimentos, desear volver al aula y que pase rápido el verano (ahí, lo único que demuestra es que le faltan aficiones o, que tiene una situación familiar muy compleja para la que el trabajo le sirve para desconectar) o, simplemente, denostar todo lo que hacen los demás por no comulgar con su método milagroso. Si queréis hablamos de aquellos que confunden la gamificación con jugar en clase o defienden la existencia de una asignatura que, por lo visto y en los años que llevo de experiencia docente, solo sirve para poner vídeos a los alumnos. Y, para más inri, vídeos pirateados en la mayor parte de ocasiones de internet. Eso es infierno garantizado. Bueno, conmutable por trabajos forzados en agosto dando clase de repaso a alumnos en los centros educativos. Otra brillante idea que, ni mejora la educación, ni tiene intención de hacerlo. Política pura y dura cara a la galería. Como eso de eliminar los recortes cuando todos sabemos que, aún a día de hoy se descuenta dinero por estar enfermo y no se van a recuperar las horas lectivas para el curso que viene.

El máster del profesorado para ser profesor de Secundaria no sirve de mucho. Bueno, siendo sinceros y salvo honrosas excepciones, sirve solo para que algunas Universidades hagan caja. Si le sumamos la cantidad de pseudociencias que se les explica a los alumnos, basándose en presunciones varias o modas pasajeras, creo que hay mucho que mejorar en el asunto. Así que, por favor, no vendamos a los que acaban una carrera que con ese máster van a ser mejores profesionales que si no lo tienen. Ya si eso hablamos de los planes de estudio de Magisterio o, simplemente, de aquellos que consideran la experiencia docente como un lastre. Va a ser que yo prefiero que me opere del menisco un médico que haya realizado cientos de operaciones de ese tipo que uno cuya primera operación voy a ser yo. Y ya si hablamos de que no sirve la comparación, pues va a ser que vale para cualquier otra profesión. ¿Por qué no tiene que valer para la docencia? Va, no me seáis hipócritas. Claro que un docente con experiencia va a ser mejor que uno que acaba de entrar. No, no me valen esas excepciones de diplodocus que jamás han sabido dar clase porque los que pisamos centro sabemos que son una minoría.

Otro timo que nos venden es que las ratios no importan. Que con cuarenta alumnos se aprendía mejor. Hay qué joderse. No es porque los alumnos hayan cambiado tanto (que lo han hecho pero, sinceramente, muchísimo menos de lo que algunos dicen para defender un alumno diferente a lo que éramos). Es porque no es lo mismo dar clase con veinte que con cuarenta. Menos aún si lo que pretendemos es no dejarnos a nadie colgado en el camino. Por cierto, invertir recursos también es sano. A más recursos hay posibilidades de mejorar los resultados educativos. Eso sí, siempre y cuando se usen bien porque vender que con menos dinero estamos obteniendo mejores resultados en PISA es una trola. Bueno, no es una trola lo de los resultados de PISA. Las pruebas PISA en ellas misma es un despropósito. Al igual que esos rankings de Shangai que, curiosamente, dejan siempre a las Universidades españolas a la altura del betún porque, por lo visto, no tenemos ningún Nobel o premios raros de determinada factura. No por la calidad docente ni por la investigación que se realiza. Simplemente por no saber fichar a premios Nobel o no tener dinero para hacerlo. Así cualquiera sale en el top.

Como docente no deberías dejar que te cuenten ciertas cosas. Menos aún creértelas como si fueran verdades absolutas. Uno debe ser un poco crítico con lo que está sucediendo. Más aún con lo que nos están intentando colar. Que lo de que haya multinacionales que te certifiquen gratis no se hace por amor a la educación de esas empresas. Hay mucho detrás. Duele ver como cada vez más compañeros caen en lo anterior. En eso y en determinadas metodologías que, curiosamente, se reinventan cada crítica que reciben para poder seguir vendiendo ciertas cosas. Os prometo que he leído algunos libros este verano de una de ellas y, sinceramente, son los típicos libros de autoayuda o la biblia esa que te intentan enjaretar los mormones cada cierto tiempo. Por cierto, ¿sabéis qué se ha hecho de ellos? Hace tiempo que no los veo. Ni a ellos ni a los hare krishnas.

Si eres padre también tienes que ir ojo avizor con lo que te venden en la escuela donde llevas a tu hijo. No es cierto que tumbar las paredes, trabajar por proyectos o, simplemente, que tus hijos lleven un uniforme con escudito, te garantice una mejor enseñanza para tus hijos. La segregación que se da en determinados centros educativos, a veces es totalmente contraproducente para el aprendizaje. Y ya que te cuelen que lo de dar Science en inglés va a permitir que tu hijo hable un inglés digno de un lord es para hacérselo mirar. O, al menos, para reflexionar sobre el asunto porque, lo que te estás jugando es el futuro de tu hijo. Además, ¿qué hay de malo en que tu hijo reciba diferentes inputs de los que recibe en casa y que, gracias a ello, conforme su propia personalidad? Creo que nada. Bueno, al menos esa es mi opinión como padre.

Y ya finalmente a ti, alumno. No dejes que te digan que no sirves de nada. No dejes que ningún docente se burle de ti ni que ninguno de tus compañeros se ría de tu manera de vestir, orientación sexual o, simplemente, características físicas que tengas. No creas que nada es imposible. Lucha con todas tus fuerzas para hacer lo que quieras. No hay nadie que no pueda hacerlo. Claro que será más fácil para ti si tienes una familia sin problemas de ningún tipo. Aún así, inténtalo. Debes salir adelante. Debes demostrar a todos que eres mejor de lo que se piensan. Al final, eres tú. Cuestiona, critica, defiende y habla sin tapujos. Eres, al final, lo más importante de la ecuación educativa. Sin ti nada de esto sería posible.

No dejes que te cuenten milongas. Por favor, hazlo por ti como profesional, como padre o alumno. Se puede salir de la mentira aunque cueste o duela hacerlo.

Ser crítico significa también serlo con esto que he escrito ;)
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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