No es la metodología, es el docente

Quizás sea el cambio que me espera a partir de hoy, de peregrinaje a un nuevo centro educativo y abandono de un lugar donde dejo a fantásticos alumnos, compañeros y padres, lo que hace que me apetezca ser más consciente de lo que suponen determinadas etapas profesionales. Podría ser que, al final, no sea todo cuestión de buscar clubs de personas que piensan o no como uno a la hora de enfrentarse a la docencia ni, quizás sea un planteamiento razonable el juzgar por el método -que no implica no poderlo cuestionar- y más valorar qué consiguen ciertos docentes en su aula, el respeto que tienen por sus alumnos y los objetivos, dentro de las posibilidades que les ofrece cada alumno y/o grupo, que se consiguen. No, sigo pensando que hay metodologías que quizás no sean las más adecuadas pero, a veces, quizás es que la metodología no exista y sea más una cuestión de praxis profesional.

Fuente: Facebook

Estamos viviendo en una vorágine de términos educativos, libros que defienden un tipo de educación u otra y, quizás, nos estamos deslumbrando con luces de artificio que proceden de irrealidades paralelas, contadas por alguien cuyos intereses son muy egocéntricos que, da la sensación, que importe a alguien de los que estamos en el aula. No, no creo que nos deba importar que uno venda y, ni tan sólo que lo haga con gracia o alguien compre esas recetas. No creo tampoco que una receta sea la clave de nada porque, al final, siempre va a haber unos factores determinantes en el asunto: el docente y los chavales.

No importa tanto si uno usa puntualmente el libro de texto como material de apoyo, flipea su aula o, simplemente, da una disertación de esas que deja a los chavales con la boca abierta. Sinceramente, a estas alturas de la película, lo anterior es un detalle tan nimio que, quizás, sea lo menos relevante del asunto. Eso sí, salvo que uno se intente escudar en lo anterior para hacerlo mal. No vale la excusa de justificar por el método didáctico utilizado la capacidad profesional de nadie. Aún menos plantear que, al final, la culpa es de un mal uso de esas praxis para justificar unos determinados resultados. No, no hay metodologías fantásticas salvo en papel porque, por suerte o por desgracia, ya sabemos que el papel lo aguanta todo. Sí, sustituyamos papel por cualquier medio tecnológico, algún artículo de blog o, simplemente, un elemento multimedia donde, sesgadamente, se nos da una visión idílica de algo descontextualizándolo completamente.

Cada vez me preocupa menos la metodología que usen mis compañeros (que, al final, es con quienes trabajo codo con codo, cara frente a cara y, resultados de los que puede darse una visión empírica por ser algo muy cercano). Ya, uno puede colgar en la red lo que le apetezca pero, como digo siempre, esa va a ser su visión de su realidad -o irrealidad-. No hay nada mejor que ver, tocar u oír. Especialmente el tocar, y no sólo en el sentido más habitual, tiene su interés. Sensaciones que uno tiene. Cosas que uno ve. Cosillas que uno va probando.

Se puede y se debe cuestionar la metodología pero, al final, lo que queda del asunto es el aula y el interés de los chavales. No es oro todo lo que reluce pero, no porque brille, uno debe renunciar a usarlo. Quizás es que, al final, los docentes no dejamos de ser personas, con nuestras virtudes y defectos, que intentamos dar lo mejor de nosotros en nuestra profesión. Y sí, es la mayoría quien lo hace y lo da porque, al final, trabajar más de treinta años dando clase -que es lo que nos va a tocar a todos- y creyéndose uno poseedor de la verdad absoluta, a menos que te resbale todo, obliga a trabajar de muchas formas para adaptarte a los ojos que tienes delante. Y si no es así tienes un problema. Bueno, el sistema y tus alumnos tienen un problema.

Perdonadme la incoherencia del post pero creo que entendéis qué quiero decir.

Muchas gracias Octavio por tus brillantes reflexiones en Twitter donde, por cierto, lo explicas mucho mejor que yo.
EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

No Comments Yet

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link