No hace falta ser un Sherlock para saber que estas afirmaciones educativas son falsas

Estamos tan acostumbrados a oír ciertas afirmaciones relacionadas con la educación que acabamos creyéndonoslas. Al final, por desgracia, creernos ciertas cosas hace que varíe nuestra perspectiva educativa y nos apoyemos en unos cimientos a la hora de hilvanar nuestra praxis que son totalmente alejados de lo que deberíamos hacer. Y eso sucede porque hay una mediatización «interesada» de ciertas verdades absolutas que, en ocasiones son verdades a medias pero que, en más ocasiones de las que nos creemos, son auténticas trolas. Un aviso a navegantes antes de creernos algunos fragmentos descontextualizados de ciertas prácticas supuestamente maravillosas, informes sesgados de la consultora educativa de turno o, simplemente, intereses de algunos en dotar de veracidad a ciertas frases que se desmontan al poco que alguien investigue un poco, busque bibliografía o, simplemente si da clase, se ponga a ver la realidad que tiene delante. A veces también nuestras realidades educativas las empecinamos en exportarlas y también es otro grave error.

Fuente: ShutterStock

La primera afirmación que últimamente se está difundiendo bastante es la de que el docente no necesita saber de su materia porque el contenido ya está en internet. Una frase jaleada por varios docentes y cuya máxima versión está en el menos es más para hablar de lo que debe o no enseñarse. Podría estar de acuerdo con que los contenidos del currículum son muy amplios, deben reducirse en ciertas etapas a objetivos más claros y adaptarse a lo qué necesitan nuestros alumnos pero, de ahí a vender que es mejor un docente que sepa usar una metodología, en lugar de uno que sepa mucho de lo que debe dar va un largo trecho. Es paradigmático observar como son los docentes que basan su discurso en prácticas que autodenominan innovadoras los que más defienden lo anterior. Pues va a ser que no… un docente debe saber mucho de lo que va a explicar. Y más aún conforme va subiendo la etapa en la que da clase porque, al final, si uno no sabe o reduce al mínimo lo que explica por imposibilidad o porque le han vendido lo anterior, no ayuda a sus alumnos. Un ejemplo que comentamos en casa el otro día con mi mujer (docente de Geografía e Historia) es el de los vídeos de tres minutos que algunos usan para explicar una etapa histórica. No, en tres minutos (o veinte) no hay tiempo para explicar la Guerra Civil ni el medievo. Es algo de sentido común y, por mucho que después se trabaje el tema en el aula, se está obviando la transferencia de saberes sobre el tema.

Muy relacionado con lo anterior está el tema de la metodología. Todas las investigaciones hablan del modelo «clase magistral» (que no lectura del libro de texto) como el más favorecedor del aprendizaje de nuestros alumnos. Claro que depende de la asignatura (por ejemplo, en Tecnología u otras más manipulativas, las habilidades se dan más con el proceso) pero no debemos obviar que para aprender algo si se explica bien (lo que significa que el docente debe saber del tema y tiene que tener una buena oratoria, dicción y habilidades de interactuar a lo largo de dicha explicación) el alumno aprende más. Dicho lo anterior queda claro que usar la clase magistral no va en contra del aprendizaje de los alumnos, más bien al contrario.

Sigo con ese tema tan interesante como es el de las ratios. Vamos a ser sinceros… ratios bajas mejoran el aprendizaje de los chavales. Eso sí, hay un momento en que bajar esas ratios pierde su eficacia porque, según se dice, a partir de menos de doce alumnos no hay mejora de resultados. Así que, el que os diga que con cuarenta alumnos se daba clase antes y se aprendía más, ya podéis enviarlo a ciertos lugares ignotos. No es cierto porque el silencio tampoco indica mejor aprendizaje si se da por obligación. Otra cuestión es que las reglas a la hora de dar clase deban ser claras y hay momentos en los que el silencio sea necesario. Algo de sentido común como todos entenderéis.

Otro tema recurrente es la incapacidad de concentración de los alumnos más de cinco minutos. Yo he tenido a los alumnos realizando proyectos a lo largo de más de una hora y no se han distraído. Además, ¿no son capaces de jugar con la consola horas y horas, hacer cola durante mucho tiempo para subir en una atracción de un parque de atracciones? No, lo de la incapacidad de concentración es falso pero a algunos les interesa seguir vendiendo esa necesidad de motivación permanente cuando la clave es dejar que también se aburran en el aula. Aburrirse no es malo. Además, eso del continuum de actividades motivadoras es imposible porque lo único que hacemos es que esa motivación, al darles tantos inputs, acabe volviéndose en incapacidad de concentrarse en nada.

Más detalles interesantes… el tema de mejorar el inglés y la Historia dando Historia en inglés. Aquí ya no se trata de aplicar ninguna fórmula científica para demostrar nada. Si uno da clases en una lengua que no es la suya materna o de contexto habitual, quizás sí que pueda mejorar algo en habilidades lingüísticas pero siempre en detrimento de la asignatura que se imparte en esa lengua extranjera. Se dice que hay mejores resultados en centros bilingües que en no bilingües (hablo de Comunidades donde se aplica ese modelo) pero es que obvian que hay un filtro inicial del alumnado. Algo que tiene mucho que ver con la afirmación siguiente…

El fracaso escolar en España es del 30%. Vamos a ver que la frase chirría por todas partes porque la inmensa mayoría del fracaso escolar se debe a contextos socioeconómicos de los alumnos. Hay estudios que hablan de reducción en los primeros años de vida de parte de la materia gris de alumnos que viven en familias pobres con los de familias ricas. Por tanto, solucionar el fracaso escolar se hace interviniendo en mejorar la economía de esas familias y el nivel cultural de los padres porque, otra de las claves es que a mayor nivel cultural de las familias, mejores resultados sacan los hijos. En la escuela, con ratios adecuadas y recursos se puede paliar un poco el asunto pero, lo de hacer milagros como que es imposible.

¿Os acordáis también de aquello que algunos compran de que con menos inversión en educación se mejoran los resultados? Pues va a ser que con el 3,7% del PIB que se espera para el curso que viene podemos seguir manipulando resultados (eso de pagar por PISA y que arroje ciertos resultados interesados ya me empieza a preocupar) y echando sobre los docentes más responsabilidades. Si no hay mayor fracaso con esa inversión es gracias a los docentes y a la manipulación de los resultados educativos. Bueno, más que manipulación cocinado de los datos porque, ¿quién no ha visto en su centro educativo como cuando hacen una prueba externa se recomienda a ciertos alumnos que no acudan ese día al centro? Y eso dicho incluso desde la propia administración que no incluye en las pruebas a determinados alumnos.

Podría seguir con aquellos que afirman que las TIC mejoran los resultados cuando todos los informes dicen lo contrario. Y no es culpa de la herramienta, es culpa de la falta de competencia digital del profesorado y que, en ocasiones las usamos para complicarnos la vida. También hay centros que segregan, una religión que algunos dicen que es imprescindible pero en la que solo se pasan DVDs pirata y muchos otras situaciones que se enmascaran bajo eufemismos más o menos creíbles a menos que el personal se ponga a rascar un poco o, simplemente, se saque esa venda interesada que algunos se empeñan en llevar puesta.

Os prometo que no hace falta ser muy sagaz para ver que todas las afirmaciones anteriores que os remarco son un completo timo. Eso sí, siempre habrá alguno que quiera matizarlas para que se adecuen a sus intereses pero no olvidemos que, el interés de la educación, es siempre el alumno y su aprendizaje. Un aprendizaje que conlleva un futuro mejor para él y, de rebote, para la sociedad en su conjunto.

Seguro que me he dejado algunas cosas en el tintero. Por eso me gustaría que, como hago siempre en todos los artículos, me lo pusierais en los comentarios. Feliz vuelta al maravilloso curro. Pues va a ser que eso de trabajar por placer o el tema vocación también es otro gol que nos han metido 😉

Actualización para «vaguetes»

Como ya sabía, antes de los comentarios y tuits, que algunos íbais a ser un poco «vaguetes» (os lo digo con mucho cariño y lo sabéis) para buscar bibliografía que refrendara mis afirmaciones y que, algunos -los menos- con ganas de cuestionar todo lo que escribo ibais a acudir a vuestro amigo del cuarto que trabaja en una licorería para que os pasará ese artículo escrito contrario a lo que expongo, ya tenía preparados algunos enlaces para refrendar algunas de las cuestiones. Claro que hay investigaciones contradictorias en ciertos temas pero, por favor, me gustaría que analicéis un poco las fuentes porque, en ocasiones, dicen mucho de la validez o no de ciertas cosas.

Pues va, vamos a dar un cuantos enlaces…

Uno de los aspectos más controvertidos es el de la «clase magistral» (no, no es clase magistral todo lo que se vende como tal ni aquella que, por mí también debería ser erradicada). Pues bien, resulta que todas las metainvestigaciones dicen que el método más efectivo para aprender es la instrucción directa. Creo que con el siguiente artículo «The myths and facts of Direct Instruction» os puede quedar un poco más claro a qué me refiero y qué es una verdadera clase magistral. Para los amantes de los datos os dejo con la web de John Hattie. Y sí, tengo claro que dar clase en Bachillerato no es lo mismo que en FP Básica ni funcionan las mismas cosas. Bueno, tampoco funcionan en un centro y en otro pero lo que dice la investigación eduativa es lo que dice. Y allá cada cual con lo que quiere creer o dejar de creer.

Otra de las cuestiones también controvertidas para las que algunos me pedís algún artículo, es por el tema de la atención plena. Por haber cuestionado lo que dice el Doctor Francisco Mora Teruel del cual se malinterpretó y descontextualizó su afirmación de los diez minutos de atención para dar por sentado que decía una cosa que, al final si uno le lee, no es cierto (ver artículo). La gente debería leer más que un artículo periodístico. Creo que el neurólogo José R. Alonso lo explica bastante bien en su post «El mito de los quince minutos de atención» y alude a fuentes bastante fidedignas.

Finalmente voy a bibliografiar el detalle de las TIC donde afirmo que las TIC no mejoran los resultados, pero sí que estoy convencido de que son necesarias en ciertas ocasiones para algunas cosas (matizando que es gerundio) basándonos en los últimos informes sobre el tema. El primero de los estudios que lo cuestionan es el de la OCDE (ya sabéis que no es de los que me creo casi nunca por muchos motivos) pero, el que realmente debería hacernos pensar es el que publica una revista empresarial (interesada en vender y con muchos gigantes tecnológicos que se publicitan en la misma) que, por lo visto, no pueden esconder que con una pantalla se aprende menos que con un papel escrito. Y esto debería hacernos reflexionar. Bueno, lo lógico sería priorizar el sentido común docente que debería llevarnos a saber cuando la tecnología solo nos complica la vida y dificulta el aprendizaje de nuestros alumnos pero, lamentablemente, las pantallas se siguen vendiendo muy bien sin que se cuestionen en demasía. A propósito… la evaluación de lo de poner un ordenador por alumno en el proyecto Escuela 2.0 (ver informe) tampoco es para tirar cohetes. Más bien al contrario.

Espero haber satisfecho vuestras peticiones con esta actualización.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

13 Comments
  1. Estoy de acuerdo en casi todo en general, pero como profesor q eres sabes que hay q matizar, puesto q la diferencia entre un alumno de bachillerato y un alumno dede FP básica, teniendo los dos la misma edad, es abismal, por lo tanto la metodología no puede ser la misma y es el profesor el q debe adaptarse ya saber q con este tipo de alumnado la «clase magistral» no va a conseguir nunca los objetivos q se pretenden alcanzar.

  2. «Todas las investigaciones hablan del modelo “clase magistral” (que no lectura del libro de texto) como el más favorecedor del aprendizaje de nuestros alumnos.» ¿Puedes citar, digamos… tres?

    1. Creo que en la actualización he citado unas cuantas. Un detalle, el tema de la clase magistral se denomina «direct instruction» por si te apetece buscar más bibliografía. ¿He superado la prueba nbgghgg?

  3. Hola Jordi. Muchas gracias por tu artículo, me ha parecido muy interesante. Actualmente estoy realizando un trabajo sobre las TIC y sus implicaciones en los resultados y la motivación del alumnado, por ello me gustaría pedirte bibliografía relevante sobre tu afirmación «las TIC mejoran los resultados cuando todos los informes dicen lo contrario», ya que en el maremagnum de Google podemos encontrar de todo y me gustaría partir de fuentes fiables. Gracias.

    1. El problema de internet, como bien dices, es el maremágnum de información y la necesidad de establecer un correcto filtrado para eliminar la morralla de lo interesante (esas investigaciones que hay sobre ciertos temas). Espero en la actualización haber incorporado algún enlace que te pueda servir.

      Un saludo.

  4. 1. Bernard, R. M., Borokhovski, E., Schmid, R. F., Tamim, R. M., & Abrami, P. C. (2014). A meta-analysis of blended learning and technology use in higher education: from the general to the applied. Journal of Computing in Higher Education, 26(1), 87–122. https://doi.org/10.1007/s12528-013-9077-3
    2. Tamim, R. M., Bernard, R. M., Borokhovski, E., Abrami, P. C., & Schmid, R. F. (2011). What Forty Years of Research Says About the Impact of Technology on Learning: A Second-Order Meta-Analysis and Validation Study. Review of Educational Research, 81(1), 4–28. https://doi.org/10.3102/0034654310393361

    1. Supongo que observas que las conclusiones, salvo interpretaciones, van en el sentido de la no posible demostración de la mejora con el uso de las TIC. Eso sí, que se cuestionen no significa que no haya momentos en los que sea positivo su uso. Son una herramienta más que, bien usada, tiene sus potencialidades educativas.

      Saludos y gracias por los aportes.

  5. De acuerdo con la mayoría de las afirmaciones que, contradicen el «descredito» de las/ os que hablan desde su nulo conocimiento de la educación y además lo hacen con ánimo de degradar

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