No, la FP Básica no tiene nada que ver con la ESO

Creo que se está cometiendo un error cuando algunos hablan de la necesidad de usar las mismas prácticas educativas o estrategias de forma global con independencia de las etapas educativas en las que nos hallemos. No, un centro educativo de Infantil y Primaria tiene muy poco que ver con un IES. Y, ya dentro del IES, las diferencias entre el alumnado de los dos primeros cursos de la ESO respecto a los de tercero y cuarto e, incluso, con el alumnado de FP Básica, Bachillerato o Ciclos Formativos es abismal. No, no vale estandarizar el modelo educativo. Ni tan sólo plantearse que los centros de Primaria deban funcionar como los de Secundaria o a la inversa. No, no quiero un primarización de la Secundaria ni tampoco una secundarización de la Primaria. No me vale querer trasladar especialistas a Primaria para que un alumno tenga tropocientos maestros ni, tampoco trasladar la mentalidad del docente único a Secundaria. No, no es lo mismo. Las necesidades de nuestros alumnos son diferentes y, por desgracia, muchos aún no lo entienden. No entienden que conforme van pasando los años debe darse una mayor autonomía al alumno. No, no entienden que los alumnos a partir de una cierta edad deben de tener más libertad, puertas abiertas de los centros educativos y posibilidad, por haber adquirido esa autonomía (que puede usarse bien o mal) de ir o no a clase. Sí, ahora la moda es pasar lista en la Universidad y ver a los futuros estudiantes universitarios acompañados de sus padres para matricularse o, incluso, en los casos más surrealistas que me comentan acompañando a sus hijos veinteañeros a reclamar la nota. Ya si eso les entregamos un pañal al cumplir los dieciocho.

Fuente: http://kikiandtea.com/
Fuente: http://kikiandtea.com/

Estoy bastante harto de la necesidad de ir escondiendo bajo alfombras, cada vez más llenas de polvo, las dificultades que presentan nuestros alumnos e ir pasándoles de curso sin, ni tan sólo, preocuparse en solucionar los problemas. No, no me sirve que un alumno no sepa leer y escribir con corrección a los doce años. No me sirve tampoco que no sepa qué pasa en el mundo que le rodea ni sepa interpretar una noticia. Y ya, cuando ni tan sólo es capaz de resolver una simple multiplicación o división, apaga y vámonos. No sé el motivo pero da la sensación que la desidia se haya instalado en el sistema educativo en todas sus etapas. Siempre es lógico echar la culpa al de antes y, por ello, también eximirse de culpas cuando ese alumno pasa al siguiente curso donde, curiosamente, el futuro docente va a pensar lo mismo que está pensando el actual. Eso sí, lo importante es la felicidad y el no asumir los errores. Tanto discurso de la felicidad y en contra de reconocer los errores al final hace agriar el carácter. Flagelar no es el objetivo -ni mucho menos- pero, sinceramente, deberíamos entender de una vez que madurar obliga a tomar decisiones y evitar esa toma de decisiones -o alargarlo a edades cada vez más machuchas- es algo que debería hacernos reflexionar. Bueno, para qué nos vamos a quejar cuando tengo compañeros que aún viven con sus padres pudiéndose permitir ser independientes. La verdad es que la infantilización está llegando a unos extremos insostenibles.

Me preocupan los discursos que eximen de responsabilidad a alumnos o docentes. Me preocupa que haya docentes en nuestras aulas que cometan faltas de ortografía. Me preocupa que alumnado mayor de dieciséis años esté constreñido en un centro educativo sin la posibilidad de tener las puertas abiertas para, dentro de su libertad individual y asumiendo sus consecuencias, pueda optar por salir del centro cuando le apetezca por muy matriculado que esté en etapas obligatorias. Me preocupa tanto control absolutista sobre el alumno, tanta necesidad de exonerarles de culpas cuando se equivocan, tanta necesidad de ser padres caldosos hasta edades cada vez más exageradas. No, tengo muy claro que mis alumnos de FP Básica no tienen que ser tratados igual que alumnos de primero de ESO. El problema es que, por desgracia, algo que tengo tan claro da la sensación que a los que dictan las leyes no lo contemplan en ninguno de sus redactados.

La verdad es que la estrategia de la infantilización del personal le está saliendo a alguien rematadamente bien. Y lo que no entienden es que, llegará un momento en que alguien deberá de tomar sus decisiones cuando ellos falten y, entonces, tendremos un grave problema.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

2 Comments

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link