No me hagáis mucho caso… se me ha acabado el café

Esto de no disponer de cafeína a primera hora de la mañana hace que, por desgracia, no esté suficientemente capacitado para ser políticamente correcto. Si a lo anterior sumamos jornadas maratonianas de evaluaciones, situaciones laborales que no entiendes ni sabes por dónde cogerlas o, simplemente, un calor que imposibilitante de hacer nada productivo con los chavales… ya tenemos el cóctel ideal para empezar a decir ciertas cosas. Y desbarrar, claro está.

Fuente: Whatsapp

Ayer alguien decía en Twitter que lo mejor era la posibilidad de que los directores eligieran a sus docentes. Gracias a eso, por lo visto, se conseguía que Canadá estuviera en el top de PISA. No solo eso. Por lo visto el 94% de la escuela canadiense era pública. Vamos a ver, si se quita el proceso de selección meritocrático y transparente para que se realice por parte de las direcciones de los centros, ¿qué diferencia le queda a la pública frente a la concertada? Ergo, con ese sistema onanístico para las direcciones y extrapolando ese modelo a nuestro país, ya tenemos casi el 99% de escuela pública porque, sinceramente, al final lo único que diferencia al modelo de gestión de la concertada respecto a la pública es ese. No entiendo por qué preocuparnos de la escuela pública cuando algunos desde la pública postulan por modelos que igualen pública y concertada, en lugar de valorar lo que diferencia un modelo de otro. Qué le vamos a hacer. Seguro que no lo entiendo bien y es por mi losa ideológica del asunto.

Por cierto y cambiando de tercio, ¿alguien me sabe decir cómo se puede sacar una media de 4,927 y, decir que alguien con un 5,013 aprueba y el otro no? Yo es que la verdad, después de veinte años evaluando no me quedan claros los matices. Es lo que tiene ser un mal profesional. Mejor dicho, un pésimo profesional. No consigo llegar ni a las décimas. Y eso que supuestamente estudié una carrera de ciencias. Bueno, supuestamente. Como lo del valor que se le supone a quien hizo el servicio militar. No sabéis cómo he visto correr a alguno de esos de los que se les «supone» cuando se les ha asustado en mitad de la noche.

Ya rizando el rizo del despropósito intelectual de estas horas de la mañana, ¿alguien puede decirme qué mérito se le supone a alguien que habla sobre educación sin haber olido ni a un alumno salvo cuando lo era? Sé que no tiene mucho que ver con la cuestión que planteo pero, ¿qué es un coach educativo motivacional? Bueno, ahora estoy muy poco motivado para ir a trabajar y preferiría largarme a la playa pero, lamentablemente, como docente vacacional que debo trabajar para vivir, no me queda otra que ir a hacer el paripé. Estos días se hace el paripé en la mayoría de centros educativos donde, por lo visto, la mayoría de las aulas se convierten en una sala de cine improvisada. Es lo que tiene tener a los docentes de religión como modelos de praxis profesional. Al final muchos quieren ser como ellos. Yo lo intenté hace tiempo pero ahora me conformo con dejar algún momento libre a los de informática cuando acaban lo que les mando. La de horas de Fortnite que echo con ellos. Bueno, más bien las que me gustaría echar.

Debo reconocer que este período laboral es el que menos me gusta. Reconozcámoslo, he nacido para no trabajar pero cuando falta el dinero algo tenemos que hacer. Y ya que se hace, se intenta hacer lo mejor posible. El problema es que, a estas alturas de curso hay cosas que me preocupan más que otras. Además, como sé que no lo vais a contar a nadie, ¿sabéis qué me preocupa realmente? ¿Me prometéis que no se lo vais a decir a nadie? Pues bien, lo que realmente me preocupa es que no me entran los pantalones cortos del año pasado. Y eso, para alguien tan amante de ir enseñando sus pelos pantorrilleros al personal, es algo que me lleva de cabeza. Ni dándoles la vuelta. Seguro que es cosa de haber hecho el último lavado antes de guardarlos en el armario a alta temperatura porque mi físico sigue siendo igual de apolíneo que el de antaño.

No me hagáis mucho caso. Es lo que tiene la depresión educativa de estos días, mezclada con situaciones personales y falta de café.

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Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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