No me pones (y tu discurso, menos)

speaker1Cada vez me ponen menos los speakers educativos de butaca. Aún menos los que lanzan a los cuatro vientos metodologías maravillosas que nunca han llevado a cabo personalmente. Y, por cierto, prefiero no hablar de aquellos que cada cierto tiempo sacan una maravilla tecnológica en sus tertulias (más bien monólogos) que va a solucionar todos los problemas que existen en las aulas.

No es cuestión de despreciar a ideólogos educativos. Es necesidad de poner en su justo espacio de valoración lo que muchos sueltan por su boca o transmiten mediante herramientas impactantes. Formas en vez de contenidos. Ficción sin haber pisado en su vida, en caso que alguna vez lo hicieran, el semillero del cual han de brotar magníficas plantas.

¿Para qué sirve un ideólogo educativo? ¿Para qué sirve un entorno de los mismos palmeando intervenciones que, para algunos, rozan la divinidad? ¿Qué sentido tiene rezar a divinidades cuyo poder depende únicamente de instrumentos basados en inexperiencias personales? ¿Cómo es eso de no querer ver, más allá de un agujero bien escondido, lo que sucede realmente a pie de trinchera? Trincheras llenas de docentes. Docentes que se dejan la piel. Docentes que dan lo mejor de ellos en una guerra que sus jefes se encargan de gestionar realmente mal.

Cuando veo a mis compañeros de centro y los juzgo estoy haciendo algo realmente lamentable. Lamentable por otorgarme el poder de juez y jurado. Lamentable por usar ideas cabareteras, por la similitud de la mayoría de entornos conferenciables, como modelo para algo que tiene demasiados prismas para un talle uniforme. Lamentable por valer cualquiera de ellos más que un investigador teórico (y teorizante) de tendencias educativas.

No nos equivoquemos. El docente es aquel que está (o la mayor parte del tiempo ha estado) en el aula. Docente es quien imparte docencia en la realidad de sus, cada vez más estrechas, jaulas. Docente es quien advierte, educa y enseña. Docente es quien, dentro de sus posibilidades, se encuentra día tras día en su trabajo a chavales heterogéneos. Docente es quien lo pasa bien. Docente es quien lo pasa mal. Docente es aquel que, más solo de lo que debiera, hace lo que cree que es mejor para esos alumnos, en demasiadas ocasiones, muy difíciles de controlar.

No me pones. Ni tú, economista, ni tú, tertuliano o, simplemente, tú, teórico de la educación. Tu discurso me sabe a vacío aunque a veces lo compre por saber venderlo muy bien. No eres mi tipo y lo sabes. Sabes por qué… pues porque he elegido bailar con la más fea. Una fea que conozco y que sé de buena tinta lo que puede llegar a ser.

Dedico este artículo a todos los docentes «de aula» que, día tras día, en condiciones cada vez peores, dan lo mejor de ellos en su trabajo. Va por vosotros compañeros.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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