No, no todas las ideas educativas son respetables

En el día de ayer una profesora me recriminaba que había usado el tuit de alguien, en forma de captura de pantalla, para criticar determinadas formas lingüísticas ininteligibles a la hora de vender «chorradas» pedagógicas (sí, lo digo porque lo creo y no debe respetárseme por ello). Una crítica fundamentada en la necesidad de respetar a la profesión y a mis compañeros. El típico discuso de aquel que considera que, lo importante, es no pisar callos, decir qué buenas son todas las ideas y asociar, por desgracia, lo que uno dice o hace en o sobre el aula, a su profesionalidad. Un discurso que ha calado hondo en nuestra sociedad. Un discurso que, lamentablemente, lo único que hace es pervertir muchas cuestiones, obligar a no cuestionarse nada bajo el pretexto de ser políticamente correcto siempre y que, a la postre, lo único que hace -al menos en el ámbito educativo en el que profesionalmente me muevo- es permitir que algunos campen por el espacio y el tiempo vendiendo metodologías sin fundamento, diciendo determinadas «chorradas» o, incluso, aconsejando al personal acerca de lo que es bueno o no para conseguir algo en ellas cuando ni huelen el tema ni saben de qué va.

Fuente: http://www.jrmora.com

Lo anterior ya me crea hartazgo. No respeto todas las ideas. Nadie con sentido común debería respetar todas las ideas. No respeto la crítica a la clase magistral desde una ponencia magistral y unidireccional. No respeto las palabras o frases sin sentido que se formulan alegremente desde un púlpito. No respeto que, justificándolo bajo la libertad de elección, debamos pagar con nuestros impuestos servicios educativos que gestione una empresa privada. No respeto las ideas que obligan a usar un servicio o herramienta de una empresa con ánimo de lucro, por desidia de la administración en suministrar lo anterior. No respeto las ideas de aquellos que sólo ven mal lo que hacen otros y jamás se cuestionan lo que están haciendo ellos (va tanto por docentes como por partidos políticos a la hora de hablar de temas educativos). No, no respeto la idea de que para prestigiar una asignatura se debe dar barra libre al suspenso. No, no respeto las ideas de aquellos que hablan de las bondades del aula y se largan de ellas para evangelizar. No respeto aquello del ánimo de lucro en el ámbito educativo. No, tampoco respeto el modelo del que deja de dar clase para irse a dar una charla en horario lectivo. No tengo tampoco que respetar, por poner algunos ejemplos, el mindfulness, el Flipped Classroom o, la moda de la necesidad imperiosa de que el alumno sea feliz a cualquier precio. No, hay muchas cuestiones educativas que no respeto y, es por ello, que no puedo abstenerme de decirlo.

Reconozco que es muy cómodo respetar las ideas de todo el mundo pero, ¿realmente cree alguien que todas las ideas deben respetarse a cualquier precio? Pues va a ser que no porque, sinceramente, creo que en esta sociedad en la que vivimos, las personas son lo primero y las ideas algo que debe -o puede- rebatirse en caso de que las mismas choquen con nuestra manera, siempre subjetiva de ver las cosas. Además, seamos sinceros, ¿debemos respetar a aquellos que están haciendo negocio en educación vendiendo remedios milagrosos, a aquellos que llevan la ideología a su máxima expresión en sus centros o, simplemente, a aquellos que dicen/venden/compran «chorradas» a sabiendas o, por el simple hecho, de respetar sus ideas? No lo veo.

Seguro que hay alguien que se siente ofendido porque, a veces no respeto sus ideas educativas. El problema no es mío, es suyo por confundir la persona con la idea. Eso sólo demuestra que, a veces, hay algunos que aún no tienen claro qué es una idea, la convierten en algo personal y de ahí a algunas de sus reacciones. El respeto jamás debe ser usado como excusa para no criticar nada. El respeto debe ser usado para respetarse uno mismo, sus ideas y denunciar aquellas ideas que uno considere malas. Eso sí, de forma muy respetuosa.

Jamás he pretendido que se respeten mis ideas, las cuales pueden -y deben- ser criticadas. Entonces no pretendáis que respete ideas que considero nocivas para el alumnado, mis compañeros o, sociedad en su conjunto.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

8 Comments
  1. D’acord en la forma i el fons de la reflexió. El políticament correcte mal entés ens està coartant les possibilitats de l’expressió lliure.

    1. No s’ha d’anar amb ànim mai de ferir sense motius al personal però, per desgràcia, com bé dius, el políticament correcte com estalviar-se debats, ens està portant a un lloc molt tèrbol i preocupant.

      Gràcies per passar-te per aquí.

  2. Lo que no entiendo es eso de acusar al ofendido de tomárselo como algo personal, cuando tu crítica está personalizada.

    El estilo que usas demuestra valentía, pero genera, necesariamente, la reacción del aludido. Con esto no quiero decir que me parezca mal, en ocasiones es mucho más eficaz esto que lo contario. El estilo generico del que quiere llevarse bien con todo el mundo, tiene menos repercusiones. Al personalizar, aunque las reacciones del aludido sean muy negativas en un primer momento, pueden ser el desencadenante de un proceso de reflexión que acabe en la rectificación. Yo he aprendido con este forma de aprendizaje.

    En conclusión, deberías aceptar como natural y comprensible la indignación del aludido.

    1. No creo que, salvo casos muy puntuales y, más por lo que representan que por sus personas, se pueda deducir que mi crítica está personalizada. Criticar modelos educativos, metodologías o, incluso, determinados negocios o supuestas incompatibilidades no creo que sea criticar a las personas y sí a que algo, según mi concepto de ética, sea poco ético.

      La idea no es demostrar valentía. Es, simplemente, hablar sin tapujos ni sin la necesidad de callarme nada, porque no tengo ningún interés en el «mundillo», sobre ciertas cuestiones. Creo que es un error intentar llevarse bien con todo el mundo. Bueno, no sólo es un error, es imposible salvo que uno finja. Eso sí, como bien dices lo que me gusta es reflexionar y que se reflexione sobre lo que escribo. Muchos posts, equivocados seguro gran parte pero que me permiten aprender.

      Va… lo acepto como daño colateral, pero te repito que no era la intención del post ni jamás lo es cuando escribo.

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