No quiero a maestros dando clase en Tercero de ESO

No quiero a maestros dando clase en Tercero de ESO. Tampoco quiero a licenciados o ingenieros dando clase en Infantil, Primaria o los dos primeros cursos de la ESO. Eso no se llama despreciar a nadie. Eso se denomina sentido común. Hay etapas en la que es más importante una sólida formación global a nivel de contenidos y una parte metodológica diseñada para tratar con un determinado tipo de alumnos. A partir de un determinado momento, la clave es saber mucho más de lo que se debe explicar. No es algo banal. Es algo que, por desgracia, se observa solo que pise uno los centros educativos.

Fuente: Fotolia CC

Lo de enviar al alumnado de primero y segundo de ESO a los Institutos fue un error. Quizás el error más grande de la LOGSE. No era necesario porque ya estaban los maestros preparados y, al final, lo único que sirvió fue para que cuatro maestros se pasaran a esas etapas (jubilados casi todos en la actualidad) y coparan esas aulas docentes muy duchos con sus materias pero, sinceramente, con una manera de funcionar no demasiado acorde con las necesidades. Y no estoy discutiendo la profesionalidad porque, a pesar de todo, se intenta hacer lo mejor posible.

Los problemas de subir determinados alumnos a los centros de Bachillerato o de FP (otra de las cagadas fue agruparlos en una sola tipología de centro) han sido dobles: prescindir de la profesionalidad de los maestros y acabar gestionando los centros de Secundaria como Escuelas. Puertas cerradas, mayor control, tratamiento infantil del alumnado, etc. Bueno, todo ello además de, curiosamente, empeorar conductualmente al alumnado de los primeros cursos por imitación de conductas. No, no fue una buena idea.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Devolvemos al alumnado de los primeros cursos de la ESO a los colegios? Pues va a ser complicado porque, al final, son ya demasiados años en los que la construcción de centros se ha centrado en la demanda en función del número de alumnos que debían albergar. Revertir lo anterior, incluso con la bajada de natalidad, implicaría hacer una inversión brutal en centros de Infantil y Primaria. No sé hasta qué punto hay capacidad económica para lo anterior.

Quizás sería bueno replantearse que en el concurso de traslados o en la oferta de plazas de los dos primeros cursos de la ESO, dichas plazas se cubrieran exclusivamente por maestros. No sé cómo se podría articular pero, al final, seguro que hay alguna fórmula que ahora no se me ocurre. Estoy convencido de que mejoraría la calidad de la enseñanza que reciben en esos cursos. Pero, vuelvo a repetirlo, se trataría de un simple apaño porque, al final, lo que mejoraría esa calidad es devolver a ese alumnado a los centros educativos en los que estaban antes de la LOGSE. Y, aprovechando, volver a crear los centros específicos de Formación Profesional que se cargaron donde, al final, se habría de invertir mucho dinero. Dinero que, por cierto, también debería destinarse en gran cantidad a las primeras etapas de aprendizaje.

Añado a la propuesta la necesidad de cargarnos el máster de formación del profesorado o, simplemente, reformularlo para que sea algo útil. Y que permitiera ser cursado de forma gratuita entre futuros docentes que, una vez finalizada su trayectoria académica (en ingeniería, INEF, matemáticas, física, filología, etc.) superaran una determinada prueba. Prueba que ya sería válida para, una vez superada (no, no es un MIR docente) y aprovechada esa formación remunerada en la que se convertiría el máster, acceder a una plaza en un centro educativo sostenido con fondos públicos. Sí, a los concertados también.

Aprovechando me pido la revisión de las Facultades de Magisterio. Ya puestos...

Quizás me he ido de madre con la propuesta pero por qué no soñar. A veces los sueños se convierten en realidad y, éste que planteo, no es tan difícil de ser llevado a cabo. Solo hace falta voluntad política. Así pues, la pelota vuelve a estar en el tejado de los de siempre. Y no es el de los docentes, ni padres ni, por desgracia, alumnos.

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.

6 comments

  1. Concha Pérez 17 diciembre, 2018 at 15:56 Responder

    Acabo de jubilarme hace una semana y debo de ser una de las últimas generaciones de maestros habilitados para dar clase en los IES en el primer ciclo de la ESO porque ya dábamos clase en séptimo y octavo de EGB. No creo que ahora sea viable ofertar esas plazas a maestros porque de mi formación ya quedan pocos y ahora la formación en el grado de primaria no sé si sería adecuada para esos niveles. Durante los 20 años que he trabajado en IES mis compañeros de Secundaria siempre me han dicho que los maestros lo hacíamos mejor con los de primero y segundo que ellos. Pero tanto tiempo conviviendo e intercambiando ideas habrán serviso para algo y además los alumnos ahora son distintos. Sería dificil volver atrás, más bien debería establecerse una especialización para ser docente que fuera realmente buena, combinando estudios teóricos de pedagogía, didácticas y psicología con prácticas en centros docentes largas y variadas y tutorizadas. Si a alguien le importara el fututo de la escuela….

  2. Anónimo 17 diciembre, 2018 at 20:50 Responder

    Hola. Por soñar. Yo soñaría con una formación, en primer lugar, pedagógica, didáctica…, para docentes de secundaria, y luego una especialización en el ámbito que elijan (ciencias, matemáticas, literatura, lenguas…). Y no como se plantea actualmente, que un licenciado o graduado en física o lo que sea … haga un máster de secundaria (que con lo mal plantado que está no forma para nada) y acabe en un centro de secundaria, cuando en su vida le ha interesado la docencia. Y luego encontramos los institutos llenos de funcionarios, no todos, menos mal, también hay docentes potenciares, pocos pero los hay, que saben de que va su trabajo = ayudar al desarrollo de los adolescentes a buscar su sitio en la vida, y “enseñarles” estrategias o herramientas…. Pero estos funcionarios, que en su vida han tenido el mínimo interés en educar (pero presentarse a las oposiciones y encontrar un trabajo fijo es muy tentador, para todos…), pues, se encuentran en un instituto y sacan su vena de funcionarios “limitadores”, cumplidores de las normas y de todo el poder que les concede el Estado y se dedican a decir “tu si”, “tu no”…, y todos los que les molestan fuera (no se preguntan porque les molestan…). Y lo que yo digo, ¿para esa función de decidir sobre el futuro de las personas (con criterios “normativos”) para eso les contrata la sociedad?, pues no creo. Estarían mejor delante de una máquina, un ordenador, o lo que sea, pero no delante de personas en una etapa complicada (adolescencia), que necesita de profesionales con una formación diversa y compleja (no especialistas funcionarios)
    Por eso, la docencia necesita primero formación pedagógica, psicológica, social… (al menos tres años), y luego especialización en el tema que les interese (otros dos años), pero desde luego, la formación de los profesionales en secundaria orientados a la docencia desde el principio, y no al final de rebote. Por soñar…

    • Jordi Martí 23 diciembre, 2018 at 12:04 Responder

      Por soñar lo haría al revés de cómo lo estás planteando. Una formación muy sólida en bagaje de conocimientos y cultural que, posteriormente mediante un curso de capacitación serio, bien diseñado y mediante un proceso de acceso (oposición) libre y transparente, permitiera que docentes, con un acompañamiento en los primeros cursos (¿codocencia?) permitiera esa mejora formativa. Y, aún así, estoy convencido de la profesionalidad de la mayoría de docentes que hay en nuestras aulas.

      Un saludo.

    • Jordi Martí 23 diciembre, 2018 at 12:05 Responder

      ¿En qué sentido? Son imprescindibles para una FP de calidad. Y sí, tengo claro que los centros de FP deben estar difernciados del resto de enseñanzas. Y muy bien dotados, por cierto.

      Espero haber respondido a lo que me preguntabas…

Deja un comentario

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
close-link
81 Compartir
Compartir81
Twittear
+1
WhatsApp
Email