No se puede entrar en los sitios como elefantes en una cacharrería

Hay frases que, dentro de un contexto pueden/deben llevar a reflexionar sobre cuestiones que, por diferentes motivos, parecían estar claras. Éste es el caso de las declaraciones del candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid donde habla de “mantener los conciertos educativos”. Sí, los de Podemos tienen claro que la privatización de la enseñanza es algo, a estas alturas, intocable. Sí, puede paralizarse, pero no conviene por diferentes motivos (seguro que justificables para más de uno) cargarse, de un día para otro, un modelo educativo que permite la subvención con dinero público del salario de trabajadores y mantenimiento de empresas privadas.

Pero este artículo no va sobre los conciertos educativos. Ni tan sólo sobre las declaraciones con las que siempre nos ilustran los de Podemos. El artículo se refiere a una frase que, en demasiadas ocasiones, se usa para mantener la inanición. La necesidad de no entrar en los sitios “como elefantes”. La necesidad de cambiar las cosas poco a poco. La necesidad, como diría alguno, de mantener un movimiento slow en educación. Cambiar sí, pero poco a poco… no sea que se note demasiado y pisemos demasiados callos. Una postura muy inteligente y supuestamente razonable que, por mucho que nos duela, es lo que defienden la mayoría de partidos políticos. Cambios graduales que, al final, se convierten en cambios de nombre para evitar ir al fondo del problema. El problema no son los maquillajes, el problema es que los mismos no sirven para mejorar el cutis de forma efectiva.

Fuente: https://www.flickr.com/photos/statelibraryofnsw
Fuente: https://www.flickr.com/photos/statelibraryofnsw

Yo sí que quiero que se entre como elefantes en una cacharrería. Sé que ni es lógico ni racional. No me importa. Lo que sí me importa es que haya planes para que dicha entrada se salde con los menos “muertos” posibles. Sí, los elefantes pueden, con un buen adiestramiento, atravesar una cacharrería si ordenamos la misma. Hay mecanismos para hacerlo. No debemos quedarnos con la mínima propuesta que después se queda en nada. Debemos quedarnos con lo máximo a lo que aspiremos y, la realidad, ya se encargará de estructurar los cómos.

El sistema educativo está obsoleto. Vivir a base de apaños puntuales no hiere a corto plazo. Quizás sea la opción más racional -que no más razonable- pero, al final, los apaños se quedan en lo que son. No hay una pared que pueda pintarse a base de pinceles. Menos aún si lo que pretendemos pintar tiene el tamaño de miles (por qué no millones) de paredes. Al final, o nos vamos a una brocha o, el bonito dibujo que hayamos hecho, se va a quedar atrapado en una monstruosa pared incolora y fea. Porque, al final, para ese dibujo solitario mejor tirar la pared.

Creo que quizás el sistema educativo necesita más elefantes y menos geishas. Quizás haya algún cacharro que se destroce pero, ¿quién dijo que el cambio fuera fácil?

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

3 Comments
  1. Sueñas con un cambio radical en educación, un cambio tajante en todos los órdenes, pintar con brocha gorda lo que no se puede pintar con pinceles finos. ¿Te has preguntado si este país puede hacerlo? ¿De dónde saldrían los profesionales apropiados para ello si somos los que somos? ¿Crees que por arte de birbibirloque los profesores encarnarían ese modelo de profesor estilo dinámico, abierto, entregado a la pedagogía y la innovación, a la colaboración e inserto en su modelo de centro que respaldaría con su entusiasmo? ¿Crees que los padres aceptarían ese cambio revolucionario que llevaría no sabemos muy bien adónde porque si preguntas a cien profesionales de la enseñanza al azar te salen cien proyectos distintos de sistema educativo? ¿Es Finlandia nuestro modelo? ¿Shangai? ¿Corea del Sur? ¿Cambiaríamos el modelo universitario, haríamos que los estudiantes leyeran más literatura, ciencia y periódicos? ¿Cambiaríamos nuestra filosofía que considera el trabajo como una condena y que tiene su máxima expresión filosófica en el pescadito frito con cerveza bien fría? ¿Sería posible un cambio radical con una sociedad conservadora, con profesores conservadores, con alumnos conservadores, con partidos conservadores, con tanta afición a las procesiones y al bar? No somos Finlandia que por otro lado no creo que represente en ningún caso nuestro modelo de vida anhelada. La política apuesta por la prudencia en el tema educativo y en cualquier otro tema. Estoy seguro que si tú por azar del destino sustituyeras a José Ignacio Wert te pasaría como a los gobernantes de Grecia: que fueron radicales cuando no tenían el poder pero en cuanto han tenido que ir a Bruselas se les ha cambiado la cara. Son buenos los sueños, pero en el fondo, en el fondo, para realizarlos con un país como el nuestro haría falta una política y un nivel de coacción política y social semejante a la de los Khemers Rojos y ya sabes a qué me refiero.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con Jordi. Para cambiar de verdad hace falta cambiarlo todo. Una revolución. Pero, por desgracia (creo) la realidad es la que define José Luis en su comentario. ¿Con qué mimbres nos atrevemos a algo tan radical?. En definitiva, seguimos sesteando, maquillando y engañándonos unos a otros. Y todo para seguir igual.

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