¿Nos montamos un libro de texto digital?

No me gusta demasiado ceñirme a ningún tipo de publicación rígido para la docencia aunque reconozco que, la facilidad de disponer de un material, diseñado a medida, ampliable y revisable, que pueda usarse en lugar de los libros de texto comerciales (en papel o digitales) es un punto a tener en cuenta. Si necesitamos crear un libro de texto, ¿por qué no nos montamos el que nos vaya mejor? ¿Por qué no usar algo adaptado a nuestras necesidades o a las necesidades de un colectivo?

¿Necesitamos crear material propio? Poco, ya que la mayoría de material que podamos necesitar está en la red. Subido por compañeros de diferentes centros que, en un momento de su quehacer docente diario, tuvieron la necesidad de crearse un material concreto. Material que, en algunos casos (por suerte cada vez más a menudo), está disponible bajo licencias libres (permitiendo su copia, adaptación y reutilización en usos no comerciales).

Pero no nos vayamos aún al material final. Empecemos por el principio. Sigamos los pasos que nos cuentan en el siguiente blog. Unos pasos que voy a adaptar en este artículo porque son lo suficientemente claros y fáciles de seguir para cualquier docente con una competencia digital básica.

Antes de nada… el proceso. ¿Qué proceso? ¿Qué fases va a tener la creación de ese libro de texto digital?

Agregar, curar y crear. Ufff… ya empezamos a usar palabrar raras. Vamos a intentar explicar brevemente en qué consisten cada una de esas etapas y qué herramientas podemos usar en las mismas.

Agregar

La primera etapa es agregar. O lo que es lo mismo, buscar material para nuestro libro de texto y almacenarlo.

La mejor manera para ello: agregar mediante marcadores. ¿Os suenan los servicios Delicious o Diigo? Pues son las dos grandes herramientas para gestionar nuestro marcadores, o lugares donde está esa información tan interesante, que posteriormente vamos a filtrar para quedarnos con lo realmente interesante.

Opinión personal sobre las dos herramientas anteriores. Diigo sin dudarlo. Una herramienta (o servicio) para guardar nuestros enlaces, imágenes o textos (o partes de lo anterior), clasificarlos en diferentes almacenes y, posteriormente, poder acceder a ellos desde cualquier equipo conectado a la red. ¿Ventaja fundamental respecto a Delicious? La posibilidad de colaborar y compartir recursos con nuestros compañeros.

Para conocer su uso os recomiendo el excelente manual básico de Diigo de Diego Redondo. Un manual donde explican paso a paso el uso de esta sencilla herramienta.

Con lo anterior tendremos mucho material que habremos recogido de la red, pero nuestros compañeros nos pueden facilitar más material. Material muy interesante que, a veces, se nos puede pasar por alto.

Colaboremos con nuestros compañeros. De otros centros e incluso de otros países. Las necesidades para elaborar un buen libro de texto digital propio son muchas y, a mayor entorno social que esté compartiendo, más posibilidades tendremos de hacer ese hallazgo de material imprescindible.

Herramientas para lo anterior. Sin ninguna duda… Twitter. Twitter permite acceder a cientos de enlaces interesantes sobre nuestra materia. Miles de docentes compartiendo y respondiendo a las dudas que nos pueden surgir mientras creamos nuestro material. Una fuente de información demasiado amplia que no podemos obviar para buscar ese material tan necesario.

Manuales sobre Twitter. A cientos por la red. Quizás uno de los más actualizados sea el de Evaristo, Rafael y Carlos que forman parte de Walnuters y que os cuelgo a continuación.


Se me está quedando algo en el tintero. Claro que sí. Otras redes sociales destinadas a docentes sin olvidar las más generalistas Facebook y Google +. Alguna de ellas tan imprescindibles como Internet en el Aula. Una red a la cual ya estáis tardando en demasía de añadiros aquellos que aún no lo estáis.

Ya tenemos el material y, ¿ahora qué?

Curar

Vamos a curar los contenidos anteriores. Curar no es sanar. Es simplemente un vocablo que indica el proceso que consiste en analizar más profundamente los contenidos agregados y seleccionar los que tienen la información más relevante (o útil) para nuestras necesidades. Lo que se ha llamado toda la vida seleccionar hasta que han aparecido palabras más cool.

Hemos de tener muy claro el tipo de libro de texto digital que deseamos obtener. Si será de una materia concreta o un libro donde aparezcan diferentes materias dentro de un proyecto común de centro. Primero las cuestiones esenciales. ¿Qué pretendemos conseguir con dicho material? ¿Cuál es el público objetivo? ¿Qué necesidades específicas tienen esos alumnos? ¿Va a ser material de refuerzo? ¿Va a ser un material generalista con posibilidad de establecer dentro del mismo itinerarios -que nos permitirán las herramientas posteriores de creación- para los diferentes niveles de los alumnos? ¿Vamos a intentar que sea muy interactivo? ¿Vamos a centrarnos en la instrucción? ¿Añadiremos actividades?, etc.

Seamos francos. Si lo único que queremos es un libro de texto con imágenes que sea “fusilar” material de internet quizás nos deberíamos plantear que no hace falta destinar ningún esfuerzo a cambiar el libro de texto que nos pueden suministrar las editoriales. Pero, si queremos ir un paso más allá y personalizar al máximo nuestra actividad docente…

¿Qué herramientas usaremos para curar que sean sencillas y que nos sirva para la simple selección de contenidos?

Recomiendo un par de ellas: LiveBinders y Scoop.it, aunque hay decenas disponibles en la red (ver enlace). A mi, personalmente, me gusta mucho más la primera (por ser más visual y agradable de uso), pero cualquiera de las dos anteriores, así como todas las que se muestran en el enlace pueden ser igual de válidas. Había un refrán que decía que cada maestrillo tiene su librillo. En el caso de las herramientas se cumple lo anterior. Cada uno escoge aquella que le sea más cómoda.

Lamentablemente es difícil encontrar tutoriales en castellano de calidad para LiveBinders, pero os cuelgo un enlace donde aparecen algunos videos sobre su uso que, sin saber mucho inglés (ya que son muy visuales), son muy fáciles de entender.

Ya tenemos el contenido seleccionado. Un último paso y ya tendremos nuestro libro. El paso realmente menos importante (porque lo es mucho más la búsqueda y selección de contenidos) pero, quizás el que más nos puede llegar a costar si no somos muy duchos con las nuevas tecnologías: el de la creación del libro de texto digital.

Crear

La parte, como he comentado anteriormente, más complicada si no tenemos suficiente competencia tecnológica, pero de las más divertidas por la posibilidad de maquetar el libro a nuestra manera.

Pero, antes de crearlo, hagámonos unas preguntas previas:

  • ¿Cómo van a usar los estudiantes el libro que vamos a crear?
  • ¿Cómo van a demostrar su aprendizaje?
  • ¿Van a tener que realizar actividades, documentos o simplemente se va a consumir en bruto?
  • ¿Cómo se va a evaluar las capacidades o conocimientos que han adquirido nuestros alumnos con el material?

Unas cuestiones previas a cualquier proceso de creación de material educativo.

¿Y las herramientas? ¿Son muy complicadas las herramientas para la creación de mis libros de texto? No. Se puede usar prácticamente cualquier cosa para crearlos. Desde un simple blog, pasando por una wiki (si queremos un libro de texto que se vaya ampliando colaborativamente), pasando por Google Sites… hasta llegar a cualquier LMS como Moodle o Chamilo.

Es la fase definitiva pero la que menos nos tiene que importar. Si hemos hecho un buen diseño, búsqueda y selección de contenidos… la creación del libro sale sola.

¿Os animáis?

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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

13 Comments
  1. Hola,
    creo que es el camino que debemos seguir. Las posibilidades de colaboración que nos da Internet son infinitas. Pero creo que las herramientas para crear los contenidos han de poder utilizarse offline, sobretodo por los problemas de conexión que tienen todos los centros. Una posibilidad es utilizar los objetos SCORM que permiten integrar los contenidos creados en plataformas como Moodle.

    Saludos

  2. Yo prefiero Mister Wong a Diigo porque incluye un mayor porcentaje de educadores entre sus usuarios. La segunda fase, de filtrado, es fundamental para que el material sea de calidad. Evidentemente tendríamos que ir creando estos manuales digitales personalizables entre grupos de profesores de la misma materia o de visiones afines

  3. Muy buen post, Jordi.
    Estoy en estos momentos metido de lleno en la creación de contenidos digitales para los módulos que imparto. La creación de material propio es una tarea compleja y exige darle muchas vueltas al coco, pero contribuye a tener tu propia visión de los contenidos, distinta a la que tiene el (los) que haya(n) elaborado el libro de texto de la editorial de turno.

    Entre las herramientas de “curación de contenidos” (el término “curación” es feo como él sólo) hay una que no sale en la lista y que a mí me gusta bastante: Searcheeze. Permite “curar” en grupo, es decir, que sea un grupo de personas el que selecciona información sobre un tema (“topic”) concreto.

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