Nunca se había hablado tanto de educación…

En nuestro país nunca se había hablado tanto de temas educativos como últimamente. No es raro ver como, día sí y al otro también, los medios de comunicación nos «alegran» el día con alguna noticia relacionada con la educación. Entre hablar de reválidas, deberes escolares, calendarios, escuelas de élite, conciertos educativos y un largo etcétera de prácticas educativas maravillosas, amén de numerosos artículos de opinión o entrevistas a algunos de esos gurús del ramo, parece que seamos el no va más en este aspecto. Sí, a uno le da la sensación que, tanto los poderes políticos como la sociedad, sólo están por la labor de mejorar la educación.

Fuente: ShutterStock
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El problema es que nunca se había hablado tanto de educación y había habido tan poca afección en las aulas. No, no estoy hablando de que, en ciertos centros y dentro de ciertas aulas muy concretas se estén aplicando experimentos más que cuestionables, estoy hablando de que la concepción global de la educación no cambia. No es necesario que cambie todo pero, como mínimo, si lo que se observa mediáticamente tuviera una mínima traslación a las aulas otro gallo nos cantaría pero, como todos sabemos, lo mediático no quita la necesidad de actuar. Los chavales son el objetivo básico de todas las formulaciones magistrales. Y, por desgracia, seguimos jugando a quién innova más o dice la chorrada más grande. Eso sí, desde un púlpito no sea que la alergia por el contacto con los alumnos obligue a inyectarse a uno una alta dosis de histamínico.

La verdad es que es muy bonito hablar y llenar hojas -tanto en papel como digitales- acerca de lo que podríamos hacer en las aulas. Es fantástico abrir melones y cajas de pandora a partes iguales. Siempre resulta interesante fabular y seguir fabulando acerca de los eones que llevamos poblando la tierra y después jugar al creacionismo más rancio. Que hablar sale gratis, discutir en determinados ámbitos siempre resulta vigorizante y, cómo no, siempre es divertido ver que lo que sucede ahora en educación a nivel mediático cada vez se parece más a una de esos realitys tan poco educativos. Sustituyamos el Jorge Javier de turno por otros nombres más o menos conocidos y, voilà, ya tenemos nuestro debate guay acerca del tema que nos interese. Y ya, con las redes sociales, podemos hacer incluso viral alguno de esos temas tan chulis.

Hoy, cuando vuelva a mi aula plagada de hormonas, sudando por los poros de lugares de mi cuerpo que no sabía ni que existían y, me siente en la sala de profesores con un café en la mano de esas máquinas de café cuyo máximo objetivo es evitar el estreñimiento, cogeré el diario o me acercaré a uno de esos ordenadores conectados a esas maravillosas 6 megas que nos dota la administración y, si nadie me mira mucho para no dar la nota, me pondré a reír sin parar. Y algunos ya sabéis por qué 🙂

EDUENTERTAINMENT

Cuando la Educación se convierte en espectáculo

En un contexto en el que el espectáculo educativo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este "eduentertainment" en nuestras aulas.
Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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