O eres políticamente correcto… o vuelves al aula

Tengo la ligera sensación que abandonar el aula para, por ejemplo, afincarte en un centro de profesorado lleva implícita la necesidad de reducir al mínimo el cuestionarte públicamente ciertas cosas. No es sólo que te juegues la supervivencia laboral que te permite, en ocasiones, sentirte más realizado desde ese alejamiento de un aula que, quizás has pisado demasiado poco. Es la necesidad de hacer el juego a los que, en procesos más bien opacos y de cuestionable meritocracia, te han puesto ahí. Un problema porque sesga gran parte de tu libertad ideológica aunque, visto lo visto, hay profesionales que prefieren pagar ese coste antes de volver a reincorporarse en sus aulas. No lo olvidemos, hay algunos asesores que han tenido problemas en sus aulas y, es por ello que prefieren la comodidad (sí, para mí sería incómodo pero a otros les gusta) de tareas más burocráticas, dar consejos a ex compañeros o, yendo más lejos, quitarse un poco el morbo de la oposición que aprobaron para dar algún cursillo de formación o ponencia que, aparte de sacarse unos euros, les permiten difundir sus buenas prácticas que nunca han aplicado, en muchos casos, en producción.

Fuente: http://escritoresfamosos.com

Iba hoy a hacer un análisis de un centro de profesorado para ver qué perfiles tenían los ex docentes que habían optado por cambiar su perspectiva profesional. No, no creo que sea demasiado relevante porque, a excepción del despropósito que supone ver como algunos, grandes defensores, antes de entrar de asesores, de la pública, sólo difunden prácticas de centros privados, hacen la ola a vendedores de humo porque son mediáticos o, simplemente, obvian en sus tuits (después de haber borrado algunos en los que criticaban a los mismos que les han colocado ahí) cualquier mención a los recortes educativos o a las políticas que van encaminadas a cargarse la educación pública, ya queda todo dicho. Sí, la verdad es que la amenaza de devolverlos al aula debe ser muy dura. Más aún para aquellos que, en su etapa como docentes, por lo visto no lo pasaron demasiado bien porque las pontificaciones se llevan muy mal en el día a día. Y sí, por desgracia, un aula tiene muy poco de pedagogía sexy o metodología innovadora y mucho de trabajo diario, adaptación y praxis.

Nunca he podido comprender que, después de décadas de alejamiento de las aulas algunos sigan siendo alérgicos a ellas. No creo que sea el concepto de deserción lo que me preocupa. Me preocupa la falta de visión de lo que sucede, la necesidad de enmascarar opiniones personales y, cómo no, la necesidad de ir cambiando el discurso y las alabanzas en función de la persona que deba firmar su renovación en el cargo de asesor. No es algo banal porque dice muy poco de las personas. Menos aún de quienes están en un trabajo tan interesante e imprescindible como el de asesorar al profesorado para que pueda mejorar en su trabajo diario.

No es malo tener una ideología determinada. Lo malo es tener públicamente sólo aquella ideología que te permite no volver al aula. Dice muy poco de la persona y aún menos del servicio que pueden llegar a ofrecer. No, no todo tiene un precio ni todos nos vendemos por migajas. Eso sí, quizás a algunos les compensa porque si no les compensara no harían lo contrario de lo que les dicta sus sentido común o, simplemente, su conciencia.

Volver al aula no es malo. Revitaliza cuerpo y mente. Ya, después de más de una década alejados de las mismas cuesta volver pero, ¿sabéis la ilusión al ver que determinados chavales tiran para adelante y la alegría que da lo anterior? Sí, os lo estáis perdiendo. Además, ¿no añoráis poder opinar libremente sin que vuestro puesto de trabajo dependa de ello? Es algo que no tiene precio.

Un fuerte abrazo a todos aquellos asesores que han optado, después de años de docencia, probar en qué consiste eso de ser asesor. No, al igual que en docencia, en las asesorías hay de todo como en botica.
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Jordi Martí

Docente desconcertado que intenta encontrar su lugar en un mundo que no entiende. O que prefiere no entender.

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